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Publicado el sábado 9 de enero de 2010
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Hace un año, el Santander se retiró de esta actividad vendiéndola a ING por 1.100 millones

BBVA comienza a hacer aguas en el otrora rentable negocio de las pensiones

En Chile, el beneficio ha llegado a caer el 48%, y también empeora en Perú y en México

Francisco Gonzalez, presidente de BBVA Ángel Guzman.– Lo que son las cosas. Hace un año, Francisco González, presidente del BBVA, arengaba a los suyos destacando el error de su colega Emilio Botín al vender su negocio de fondos de pensiones en México, Uruguay, Chile, Colombia y Argentina al grupo holandés ING. El Santander metía en la hucha 1.100 millones de euros. Pero el BBVA sacaba pecho en un negocio que movía 63.000 millones de dólares, con 12,4 millones de clientes y una cuota de mercado del 23% de todas las administradoras de fondos de pensiones (AFP) de América (sin Estados Unidos). El tiempo pone a cada uno en su sitio, y en BBVA América reconocen -eso sí en voz baja y refugiándose en la confidencialidad, no sea que se entere el presidente o el nuevo consejero delegado, Ángel Cano- que Botín se adelantó una vez más.

El banco que preside Emilio Botín se libró de esta manera ldel impacto de la nacionalización de las AFP en Argentina (el BBVA todavía está esperando a que se fije el importe de las compensaciones por quedarse sin Consolidar), de los movimientos similares que se preparan en Bolivia, Ecuador y Perú, y se retiró además del negocio bancario en Bolivia, Ecuador y Venezuela, para concentrarse en México y, sobre todo, en Brasil, el mercado más importante de América Latina. País en el que, por cierto, el BBVA busca una oportunidad debajo de las piedras tras haber perdido la gran oportunidad de quedarse con Banespa mucho antes (y a un precio más asequible) que Botín.

Porque es muy complicado para un Gobierno ávido de recursos no caer en la tentación de colocar deuda pública a las AFP, o directamente meter la mano en la liquidez de los fondos de pensiones, el principal inversor institucional de las Bolsas en América Latina, siguiendo el ejemplo de los Kirchner en Argentina. En Perú, que quieren una AFP fuerte, se plantean que la remuneración de los fondos de pensiones privados esté en función de los resultados en la gestión de los recursos de sus partícipes.

Porque además de la nacionalización en Argentina, las amenazas en Bolivia y en Ecuador y, como mal menor, una mayor competencia pública (y por tanto una menor rentabilidad) en este campo en países como Perú, los números empiezan a no salir.Sólo en México el regulador ha optado por darle más discrecionalidad y libertad a los fondos de pensiones para que flexibilicen los 67.000 millones de dólares de sus carteras. En Chile, pionero de Latinoamérica en privatizar su sistema provisional, los activos de las AFP llegaron a caer el 27% en apenas un año. Y el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, tuvo que salir al quite jurando y perjurando que el Palacio de la Moneda descarta totalmente nacionalizar el sistema privado de pensiones.

En 2008, especialmente en el segundo semestre, las zozobras financieras se percibieron en los fondos de pensiones. En Chile, los beneficios llegaron a caer el 48%. El pasado ejercicio, el segundo trimestre fue muy bueno para Colombia, con un alza del 94% respecto a 2008; y en Chile, 151% de crecimiento de los resultados en el segundo semestre, 208% para BBVA Provida. Pero esta AFP ha guardado en la hucha los dividendos desde octubre de 2008, para curarse en salud. Y en Perú, las AFP no están ni en la mitad del volumen de recursos que administraban en mayo de 2008, y el BBVA pierde un 3,59% respecto al primer semestre de 2008. Algo similar ocurre en México.

Porque los efectos de la crisis financiera internacional y de la situación económica global han puesto a los fondos de pensiones bajo presión en toda América Latina. Por si no tuvieran bastante con las amenazas de nacionalizaciones o de irrupción de un competidor público fuerte.Para el BBVA, que ya ha perdido Argentina (y veremos a cuánto asciende la compensación por quedarse sin Consolidar), el nuevo año no viene con buenos presagios. Está a punto de quedarse sin Bolivia, que si no nacionaliza, sí potenciará una AFP pública y reducirá la competencia privada a una sola entidad a decidir entre BBVA o Zurich. Ecuador es la siguiente amenaza. Y Perú no parece ir por el camino de la estatalización, pero sí por la senda de elevar la competencia mediante un fondo de pensiones público. En México, Chile y Colombia, el peligro no es lanacionalización, sino el empeoramiento de los resultados.