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Publicado el jueves 7 de enero de 2010
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Monitor de Latinoamérica

Energía, Comunicaciones, construcción y servicios, sectores necesitados

Las infraestructuras, reto de las empresas españolas en América Latina

El continente requiere 70.000 millones de dólares al año para 'engacharse' al desarrollo

Canal de PanamáAlfred Greens.– Iberoamérica tiene que abordar un ambicioso plan de infraestructuras en redes de comunicaciones y de suministros de servicios públicos en los próximos años para salir del subdesarrollo y reducir la brecha en desigualdad social. La inversión en obra pública es el mayor desafío que ineludiblemente debe atender la región tras el proceso de relativa normalidad política si no quiere perder un nuevo tren, un tren al que ya se han subido aquellos países emergentes que mejor están capeando la crisis. Empresas europeas y asiáticas se preparan para el reparto del "gran botín" de la inversión en la zona. Algunas como Telefónica, Endesa, Repsol YPF, Iberdrola o Sacyr -entre las españolas- ya están en la zona y se aprestan a tomar posiciones ventajosas. Otras se plantean comenzar a hacerlo.

Según el informe del Banco Mundial, "Investing in Infrastructure: What is Needed From 2002 to 2010"?, América Latina y el Caribe (ALC) necesitan invertir alrededor de 70.000 millones de dólares al año durante un lustro para así poder construir, mejorar y conservar carreteras, vías férreas, sistemas de telecomunicaciones y de energía, y de suministro de agua y alcantarillado.

Iberoamérica no ha sido una excepción en la aplicación de políticas de gasto público para estimular la demanda que se están siguiendo universalmente, incluso en Estados Unidos, tan crítico en otras circunstancias, pero debe llevar a cabo un esfuerzo inversor mayor para modernizar sus infraestructuras. El sector público de la ALC invierte menos del 1 por ciento del PIB regional, tres veces menos de lo necesario, según el Banco Mundial.

"Es muy preocupante ver cómo los gobiernos no pueden incrementar la inversión dirigida al crecimiento por falta de espacio fiscal. Pero no puede haber prosperidad sostenible en la región a menos que nos concentremos en el débil estado de las infraestructuras de los países. Sin nuevas inversiones, la región continuará rezagada y los pobres esperarán más y más tiempo por los servicios básicos", según un experto.

El resultado de la caída de la inversión pública es que América Latina y el Caribe están por detrás del sureste asiático en competitividad. La falta de las adecuadas infraestructuras logísticas hace que las pérdidas derivadas por retrasos sean 20 veces superiores a las de los países industrializados; además de tener unos costes logísticos 2,5 veces más caros y de triplicar el volumen de los inventarios de las empresas.

Instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF) consideran que ahora más que nunca hay que canalizar recursos hacia las infraestructuras. "No hay duda de que el gran reto que tenemos ante nosotros en este momento es ver todos esos proyectos en infraestructuras que Latinoamérica y el Caribe vienen haciendo desde hace algún tiempo y que en este momento se encuentran sin oportunidades de financiación", manifestó el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, en el II Encuentro Hemisférico del Sector Privado.

El esfuerzo inversor, pese a la ayuda de agencias financieras y organismos internacionales, necesitará ser compartido con la empresa privada, pero según coinciden los especialistas, Iberoamérica debe  avanzar en crear un marco regulatorio transparente y estable, y en garantizar la seguridad jurídica. Empresarios españoles han señalado que para invertir más en la región se requiere de un marco normativo estable y que cuando éste se cambie puedan al menos ser escuchados.

También lamentan la insuficiente seguridad jurídica en los casos de incumplimiento de contrato por los gobiernos (el de Argentina congeló durante años las tarifas de la electricidad y del teléfono que gestionaban empresas españolas), y señalan que todas estas inseguridades provocan una falta de confianza para invertir en las infraestructuras de Iberoamérica, además de un perjuicio en su imagen para las empresas internacionales y cotizadas.

En 2010 hay previstas en la región licitaciones y concesiones de carreteras y de obras portuarias, en especial en Chile, y proyectos ferroviarios, destacando los que incluyen sistemas multimodales. El suministro de agua potable, asunto de enorme importancia en una región donde grandes núcleos urbanos carecen de red de aguda sanitaria, cobrará mayor relieve en las prioridades gubernamentales.

Alguno de los proyectos más conocidos de la región ya están en marcha, como el de ampliación del Canal de Panamá, una grandiosa obra de 5.250 millones de dólares que terminará en 2014, y otros, en fase incipiente, como la construcción del Corredor Central Bioceánico, que abriría una moderna ruta de transporte terrestre entre Argentina y Chile, a través de la cordillera de Los Andes, para facilitar la circulación de mercancías del cono sur por los océanos Atlántico y Pacífico. Países como Brasil y México, con situaciones económicas muy diferentes, anunciaron ambiciosos planes inversores, como el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) brasileño, un ambicioso plan de 234.000 millones de dólares en inversiones hasta 2010, o el anunciado por el mexicano Felipe Calderón, con 50.000 millones de dólares anuales en infraestructuras.

Como botón de muestra del esfuerzo que tiene por delante la región, la Agencia Internacional de la Energía estima que con un aumento de la oferta de electricidad del 2,3 por ciento anual, la región deberá invertir 1,4 billones de dólares en nuevas infraestructuras de redes en los próximos 20 años.

¿Se abrirán nuevas oportunidades internacionales para las empresas españolas, buenas conocedoras del mercado iberoamericano?