LECTURAS DEL NUEVO AÑO
Luis Cazorla: "La crisis refuerza el papel del Estado al asumir más funciones"
"Crisis económica y transformación del Estado", nuevo libro del catedrático
El libro "Crisis económica y transformación del Estado", del que es autor Luis María Cazorla Prieto, Catedrático y Secretario General de Bolsas y Mercados, analiza desde un punto de vista de filosofía económica las causas de la crisis económica actual. La pérdida del sentido de los límites, el sueño de la prosperidad permanente y la capacidad del ser humano para olvidar las sucesivas crisis económicas, que Galbraith cifra en quince años, son algunos de los desencadenantes de la crisis.
Como consecuencia de ello, el sistema capitalista ha entrado en una nueva fase de su desarrollo. Caminamos hacia un capitalismo más embridado. Hacia un capitalismo regulado y supervisado.
A su vez, el Estado sale reforzado de la crisis económica. Asume nuevas funciones por propia iniciativa y como instrumento de lo acordado en organizaciones internacionales atípicas, como el G-20, que utiliza al Estado como cauce de la ejecución de lo acordado en tales foros internacionales. El Estado sale así reforzado en perjuicio de corporaciones intermedias sean políticas o económicas.
La última parte del libro se dedica a estudiar la aportación de fondos públicos en España. El Estado español está poco preparado para afrontar la nueva fase político-económica en la que ha desembocado la crisis. El fraccionamiento político-territorial hace muy difícil la adopción de medidas económicas que requieren unidad y prontitud; véase el ejemplo de la reorganización de las Cajas de Ahorro.
Por otra parte, el instrumento jurídico elegido para adoptar las medidas anticrisis -el reiterado uso del decreto-ley- ha supuesto un debilitamiento de las Cortes Generales y un varapalo a la calidad de nuestro sistema democrático. Grandes cantidades de dinero han sido aprobadas por el Gobierno a través del decreto-ley, violando así la regla constitucional de que todo gasto público del Estado ha de ser aprobado por el Congreso de los Diputados y el Senado.
Por si esto fuera poco, el instrumento escogido para administrar ingentes cantidades de dinero público -fondos sin personalidad jurídica- no reúne las condiciones necesarias para que se ejerza un control estricto del manejo de los dineros públicos y podría ser caldo de cultivo de conductas incorrectas.
El fin no justifica los medios, y, por afrontar la crisis económica, no podemos debilitar la calidad democrática de nuestro sistema político.