LAS CAJAS Y LA CRISIS
Acuerdo in extremis entre Caja Duero y Caja España
Reparto salomónico de sedes operativas para hacer posible una fusión complicada
Tras una maratoniana jornada, hubo fumata blanca, para alegría sobre todo de la Junta de Castilla y León, que es quien más se juega en este envite. Caja Duero y Caja España ya tienen un acuerdo al que agarrarse para evitar conflictos con el Banco de España y con el Gobierno autonómico. Un pacto digno de Salomón, aunque no parece beneficiar a la operatividad de la fusión y que muestra que la pelea por las sedes esconde una pugna por el poder efectivo en la nueva entidad. Pero un mal acuerdo es mejor que una ruptura que pondría a las dos entidades al borde del abismo.
El punto más conflictivo de la fusión de las dos grandes entidades de ahorro de Castilla y León, que crearía la octava caja del sector, estaba en la ubicación de las sedes. Caja Duero quería una sede operativa única, obviamente en Salamanca. Y Caja España propugnaba una solución dual entre esta ciudad y León. La solución de compromiso, que ya veremos cuánto tiempo dura, es que Salamanca albergará todas las direcciones generales de la nueva caja, incluyendo Informática, y será también la sede de todas las sociedades filiales y del grupo industrial. León se queda con la sede social, la de la presidencia, con el Edificio Botines, que alberga ahora a Caja España. Pero recibe también las áreas de Planificación y de Recursos Humanos, los servicios centrales menos ligados al negocio.
Como se ve , una solución salomónica, a la que se ha llegado, como ya había adelantado CapitalMadrid ayer, mediante renuncias de las dos partes. Caja Duero cede en su pretensión de concentrar en Salamanca todas las áreas de negocio, dejando a León en un segundo papel más representativo. Y Caja España renuncia a su idea de la dualidad, que realmente era poco operativa.
La propuesta de la Comisión Negociadora será examinad, y previsiblemente aprobada, por los consejos de administración de Caja Duero y de Caja España hoy. El jueves, presentarán el acuerdo definitivo para la fusión al Banco de España. Y en febrero (como muy tarde, en marzo), las asambleas generales de las dos entidades de ahorro deberán votar la integración.
Han sido necesarias tres reuniones de la Comisión Negociadora, la última un verdadero maratón de más de doce horas (seis en la tarde-noche del domingo y otras seis desde el mediodía de ayer) para poner finalmente de acuerdo a los representantes de las dos entidades, después de que la semana pasada el Banco de España les pidiera un último esfuerzo negociador tras una ruptura, que parecía definitiva, de las negociaciones producida el día 28 de diciembre.
La Junta de Castilla y León ya puede respirar tranquila con Caja Duero y Caja España, tras fracasar primero su proyecto de fusión virtual de todas sus entidades de ahorro y después la maniobra de unir las dos grandes con Caja Burgos. Ahora tiene que resolver la papeleta de la inclusión de Caja Burgos en el Grupo Banca Cívica, con Caja Navarra, CajaCanarias y Sa Nostra. Y ayudar a resolver el futuro de Caja Segovia y de Caja Ávila, tentados a sumarse a esta fusión de facto o a la que impulsa Cajasol con Caja Guadalajara. Caja Círculo (de fundación eclesiástica) se mantiene en sus trece de continuar en solitario.