La gran perjudicada del proceso sería Caja Madrid, en pleno relevo de Miguel Blesa por Rodrigo Rato
La oferta de los Ruiz Mateos sobre SOS contiene varias trampas para las cajas
Están en juego los equilibrios de poder entre los accionistas dispares del grupo
La oferta de la familia Ruiz Mateos para hacerse con el control de SOS esconde varias trampas para las cajas de ahorros que tendrían que ceder el control de la compañía y mantener fuera de juego a los hermanos Salazar para que pudieran cumplirse las condiciones de Nueva Rumasa. La gran perjudicada del proceso sería Caja Madrid, que se enfrentaría a un problema adicional en pleno relevo de presidente. La aparente contradicción que contiene la oferta de Nueva Rumasa sobre los derechos de voto (pretende comprar el 29,9% como máximo para no lanzar una OPA formal pero quiere mandar en el consejo) pone contra las cuerdas a Caja Madrid, propietaria del 10,5% del grupo alimentario. Esta participación, además de acumular unas minusvalías de 120 millones de euros desde que la caja decidiera entrar en el capital de SOS hace catorce meses (en octubre de 2008) a un precio de 9,25 euros por acción, podría quedarse fuera de cualquier capacidad de influencia en la gestión si Nueva Rumasa tuviera éxito con su propuesta.
El consejo de administración de SOS está integrado actualmente por quince miembros, de los que dos son de Caja Madrid, otros cuatro representan a las cajas andaluzas, uno lo hace con Ahorro Corporación y el resto son independientes. La oferta de Nueva Rumasa, cuyo valor vinculante finalizó el pasado día de Navidad pero que los Ruiz Mateos mantienen en pie, especifica que para que tenga éxito deben asegurarse un mínimo de derechos de voto que les permita nombrar al menos a ocho miembros del consejo.
Frente a esta afirmación, la oferta señala que no desean comprar más del 29,9% de las acciones de la compañía y añaden que en ningún caso incurrirán en alguno de los supuestos en los que la legislación actual obliga a lanzar una OPA sobre la mayoría o el total del capital. Esto, según las fuentes consultadas por este diario significa que la familia Ruiz Mateos obligaría a SOS a modificar sus estatutos y los derechos de voto inherentes a las participaciones significativas para que su 29,9% le diera la posibilidad de poder nombrar a ocho consejeros aunque al final no lo hiciera, porque tener la mayoría del consejo es causa de OPA.
Esta es una de las trampas que la oferta supone para las cajas. Las andaluzas (Cajasol, Cajasur, Unicaja y Caja Granada) controlan un 24% de SOS. Caja Madrid tiene el 10,5% y los hermanos Salazar, desposeídos de todos sus cargos en el grupo tras descubrirse que se habían dado un préstamo de la propia empresa de 212 millones de euros, aún tienen a su nombre el 28% de los títulos del grupo alimentario.
Estas acciones de los antiguos gestores están puestas como prenda del préstamo, con lo que en la actualidad no tienen derecho de voto en el consejo, donde mandan las cajas. Para que las cuentas les salgan a los Ruiz Mateos estos títulos deberían seguir así, sin derecho a votar en el consejo. Además, el resto de los socios con participaciones significativas, incluidas las cajas de ahorros, deberían limitarse la capacidad de influencia con una especie de blindaje que les impidiera entre todas llegar a superar el 25% de derechos de voto.
Una de las posibilidades barajadas en el mercado es que los hermanos Salazar pudieran vender sus participaciones a los Ruiz Mateos, con lo que SOS podría recuperar parte del préstamo de 212 millones y las cuentas del grupo, que tienen provisionado dicho crédito, tendrían un respiro. Para que esta posibilidad salga adelante deben estar de acuerdo los principales accionistas y habría que ver además si las cajas de ahorros estarían dispuestas a trabajar en el grupo alimentario como socios financieros de Nueva Rumasa.
Para empezar, la fusión en marcha de Unicaja con Cajasur pondrá en manos de la nueva entidad el 14,038% de SOS, lo que hará difícil la continuidad de la influencia dominante de Caja Madrid y las cooperativas agrarias andaluzas ligadas al negocio del aceite del grupo alimentario verían con buenos ojos un mayor poder andaluz. Otra incógnita es saber si esas cooperativas confían en Nueva Rumasa.
La última incógnita de esta operación es cómo ha hecho las cuentas la familia Ruiz Mateos para que puedan pagar durante dos años siete millones anuales en intereses por una emisión de bonos (catorce en total) y que la compra de SOS les salga rentable. Pero ese es motivo de otro análisis.