Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el lunes 4 de enero de 2010
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

LA CRISIS Y LAS CAJAS

Caja Duero y Caja España tienen apenas cuatro días para pactar su fusión

Hoy, nueva ronda negociadora en el Parador de Tordesillas

Ángel Guzmán.– No hizo falta amenazar con la intervención, como sí sucedió con CajaSur para forzar el acuerdo con Unicaja. El Banco de España, a través del director general de Supervisión, Jerónimo Martínez Tello, recordó el pasado martes, 29 de diciembre, a los presidentes y a los directores generales de Caja España y Caja Duero que si no culminan la fusión, inspectores tendrán que revisar las cuentas y los balances, la concentración de riesgos (sobre todo, en el ladrillo) y, especialmente, las ratios de solvencia.

"Hay advertencias que se entienden fácilmente. Todavía están en beneficios. Pero si les exigen unas dotaciones más severas para cubrir riesgos, es posible que en seis meses tanto Caja Duero como Caja España se encuentren en una situación cercana a la intervención, porque en las dos hay agujeros que son gestionables, pero que pueden convertirse en problemáticos", señala un experto del sector.

El aviso del Banco de España incorporaba también una fecha tope: el jueves 7. No por azar, sino porque es cuando se reúne la Comisión Ejecutiva del Banco de España. Así que Caja España y Caja Duero tienen cuatro días muy justos para resolver sus diferencias y crear la octava entidad de ahorro de España. Porque otra cuestión que dejó clara el supervisor es que la opción de sumarse a un Sistema Institucional de Protección (SIP) o Grupo Contractual Consolidable quedaba cerrada para estas entidades. Y lo mismo dijo el Gobierno de Castilla y León, que tiene derecho legal a vetar esas operaciones.

Hoy, nuevamente en el Parador de Tordesillas, los representantes de Caja España y de Caja Duero se reúnen para tratar de llegar a un acuerdo. Caja Duero ha aceptado ante la reclamación efectuada públicamente por el presidente de Caja España, Santos Llamas, que sus cinco representantes en la comisión negociadora tengan auténticos poderes de decisión, "capacidad plena" para cerrar pactos "sin limitaciones".

En el fondo de la cuestión, Caja España y Caja Duero tienen una concepción diferente de la fusión. La entidad leonesa apuesta por la dualidad en las áreas estratégicas de la caja resultante para lograr una "fusión equilibrada". La salmantina quiere una nueva "caja sólida y eficiente", con una única sede ejecutiva y operativa, evidentemente Salamanca. Caja Duero propone una sede ejecutiva "fuerte" en Salamanca, con León (el edificio Botines, actual sede de Caja España) como "sede social y representativa" pero sin "poder ejecutivo real". Caja España plantea la existencia de una sede social, y dos sedes operativas.

La situación entre las dos cajas se complica por el hecho de que el presidente de Caja Duero, Julio Fermoso, y el director general, Lucas Hernández, discrepan abiertamente en el modelo de negocio de la entidad. Discrepan hoy, y han discrepado en los últimos doce meses. Fermoso cuestiona públicamente a Hernández y éste a su presidente desde septiembre de 2008, cuando el primero propuso al consejo de administración el cese del segundo por la polémica sobre la restauración del Teatro Lope de Vega de Valladolid. Entonces Fermoso perdió el pulso y la pugna entre uno y otro ha llegado a la mesa de la negociación para la fusión con Caja España, según aseguran fuentes leonesas.

En la reunión de hoy, en el Parador de Tordesillas, que se ha convertido en el escenario de tan laboriosa fusión, los representantes de cada entidad tendrán que efectuar propuestas más flexibles. Posiblemente se busque una vía intermedia entre la sede única operativa que exige Salamanca y la dualidad para todo que propone León. Sabiendo que la pugna por las sedes esconde en realidad la lucha por el poder, por las direcciones operativas, por colocar directivos leales en cada área, y en arañar puestos a la otra parte.

El clima menos propicio para una integración. Pero la sombra del Banco de España, de apretar las clavijas a las dotaciones castigando la cuenta de resultados y transformando los actuales beneficios en pérdidas, es muy alargada. Habrá pacto. Y los redactores del texto tendrán que hilar muy fino para que no pueda desprenderse de éste que hay perdedores. Porque van a tener que ceder todos algo para conseguir el acuerdo.