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Publicado el lunes 4 de enero de 2010
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El concurso para el trayecto Lisboa-Poceirão podría llegar a los tribunales

FCC planta cara a sus rivales Mota Engil, Brisa y Soares da Costa en el AVE a Lisboa

Los consorcios lusos cuestionan la adjudicación a la empresa española, que presentó la mejor propuesta

Baldomero FalconesJosé Alves.– Las grandes constructoras y concesionarias portuguesas han decidido plantar clara -incluso recurriendo a los Tribunales- a las rivales españolas para evitar que éstas se hagan fuertes en Portugal, e impedir que se adjudiquen importantes concursos con propuestas que en algunos casos se sitúan por debajo de los precio de referencia. Y eso fue lo que está sucediendo con la propuesta de FCC para construir el tramo del AVE ibérico entre Lisboa y Poceirão y que incluye la construcción del puente autoviario y ferroviario sobre el Tajo, previsto para el 2013 entre Chelas y Barreiro: el grupo de Esther Koplowitz puso sobre la mesa la propuesta más económica, por 1.870 millones de euros, inferior en apenas 30 millones al precio de referencia del concurso, mientras que los consorcios rivales Altavia y Elos -liderados por los grupos lusos Mota Engil y Brisa/Soares da Costa- propusieran respectivamente 2.166 y de 2.310 millones.

"La propuesta española no contempla todas las condiciones del pliego del concurso y tiene deficiencias técnicas", acusa Mota-Engil, que reclama la "exclusión" de FCC y avisa que en caso contrario no descarta poner el asunto en manos de los jueces.

Lo que está en juego, de momento, es la selección de las dos mejores propuestas que pasarán a la fase fínale del concurso abierto por la gestora publica de la red de alta velocidad lusa Rave. En el calendario inicial, el anuncio de la "short list" estaba previsto para antes de final del  año. Sin embargo, ante la presión ejercida por los rivales de FCC, principalmente Mota-Engil, que es la mayor constructora lusa y tiene como presidente Jorge Coelho, que fue ministro de las Obras Publicas y ejerce todavía una gran influencia en el Partido Socialista (PS), la decisión quedó aplazada.

La explicación del jurado del concurso, bajo la presidencia de Raul Vilaça Moura, que es un alto cargo de la Rave, es que necesita más tiempo para averiguar si las acusaciones de Mota-Engil y de Brisa/Soares da Costa tienen algún fundamento y determinar, en ese caso, su gravedad. La impresión general es que el grupo de Esther Koplowitz tendrá que corregir algunos aspectos de su oferta, con lo cual la Rave decidió aplazar la adjudicación de la obra, aunque nadie contempla seriamente la eliminación de la propuesta española.

La tesis de Mota-Engil y de Brisa/Soares da Costa es que FCC no tuvo en cuenta todas las condiciones del pliego del concurso público, sobre todo las relacionadas con los accesos al nuevo puente y las características técnicas de la infraestructura, cuyo coste fue fijado en unos 900 millones de euros, lo que representa más de la mitad de la inversión total prevista en la propuesta española para el tramo Lisboa-Poceirão.

Sin embargo, FCC pone la cuestión en términos muy distintos: aunque esté abierto a eventuales recomendaciones del jurado del concurso, garantiza que su propuesta no contiene ninguna deficiencia y que fue solo la elección de las mejores soluciones técnicas para el puente que hizo bajar el coste de la infraestructura, hasta situarlo por debajo del precio de referencia fijado por la Rave. Para el arquitecto luso responsable del proyecto de FCC, Adão da Fonseca, las acusaciones de los consorcios rivales son sencillamente  "injustas", "superficiales" y "ridículas".

Pese a tener una gran influencia en el PS y en el gobierno dirigido por José Sócrates, Mota-Engil podría ser la gran perdedora del proyecto del Ave Lisboa-Madrid. Por lo menos, ya quedó descolgado del concurso para la construcción del tramo de 167 kilómetros entre Poceirão y Caya, que fue adjudicado por 1.650 millones de euros al consorcio Elos liderado por Brisa y Soares da Costa, con un 16,2% cada uno, y en el cual Iridium de ACS tiene una participación del  15,2%.

En todo o caso, la mayor constructora lusa es consciente de que sólo le queda ahora una alternativa: para hacerse con la construcción y la explotación del tramo Lisboa-puente Chelas/Barreiro-Poceirão, tendrá que situarse por delante del consorcio Elos, lo que no tiene aún garantizado. Y después, de cara a la adjudicación de la obra, tendría que mejorar su propuesta, sobre todo si FCC es el otro finalista y decide mantener el precio anunciado.

De ahí, pues, la fuerte presión ejercida por Mota-Engil, tanto junto del gobierno y del jurado del concurso, como ante la opinión pública. Así, además de advertir que está dispuesto a llevar el asunto a los tribunales, el grupo presidido por Jorge Coelho tiene una gran influencia en la prensa generalista y económica lusa, que fue siempre muy dada a denunciar la "invasión" y la "competencia desleal" y de las constructoras españolas.

Pero en esta ocasión los medios nacionalistas y los apóstolos del "patriotismo económico" luso lo tienen difícil, puesto que los consorcios rivales de FCC tienen ambos una fuerte participación española: además de Iridium, que comparte la responsabilidad de Elos con Brisa y Soares da Costa, la constructora lusa Somague, que fue adquirida en el 2004 por Sacyr, integra el consorcio Altavia dirigido por Mota-Engil, y al lado también del grupo galo Vinci. Otro elemento a tener en cuenta, es que el equipo responsable del proyecto de FCC para el puente integra 9 técnicos lusos y 8 españoles.

En todo o caso, aunque se quede al final sin ninguna obra adjudicada en los tramos del Ave entre Lisboa y Poceirão, Mota-Engil tendrá otras oportunidades para sacarse de encima las espinas clavadas por Elos y por el consorcio Tave Tejo de FCC.  Y a menos de José Sócrates sea al final forzado a aplazar "sine die" su ambicioso plan de nuevas infraestructuras - que es lo que reclama la líder de la oposición Manuela Ferreira Leite ante el peso del déficit y de la deuda - no hay que olvidar que la parte más importante de la inversión pública destinada al desarrollo de la alta velocidad estará concentrada en la línea Lisboa-Oporto-Vigo.

Así, aunque lleve ya mas retraso que el Ave Lisboa-Madrid, cuya puesta en servicio está prevista para el 2013, con un coste total de 3.500 millones de euros, la construcción de la  línea Lisboa-Oporto-Vigo representará más de 5.000 millones de euros de inversión. La idea de Sócrates es que ante la situación actual, de crisis económica y de penuria financiera mundial, la inversión pública será muy necesaria para mantener el país a flote y en el caso del Ave tendrá que ser bien distribuida entre las constructoras nacionales... y que tienen todas ellas socios españoles.