UN BANCO EN EL RETIRO
Los ministros hacen política, por fin
Rubalcaba arremete contra ETA y Blanco, contra los controladores
Una costumbre casi perdida se está recuperando. Los ministros vuelven a la política en sentido legÍtimo, en la acepción griega de politeia, en decir, acuerdos y decisiones para el gobierno de la polis. El ministro Rubalcaba anuncia posibles atentados de ETA, que no han provocado pánico entre la ciudadanía y que sí se han demostrado ciertos. Alijo de explosivos en la frontera con Portugal y actuación de la Ertzaintza arrestando en sus domicilios a un grupo de presuntos terroristas. Una ciudadanía avisada será siempre mas colaboradora, estará más atenta. El destape del agravio comparativo de los controladores aéreos es una decisión política muy oportuna planteada por el sr. Blanco, ministro de Transportes. En efecto los controladores ejercen una función de alto riesgo para terceros lo que exige la contra partida de un plus de atención, pero el plus no puede convertirse en una prima desproporcionadamente exagerada frente a otros colectivos de servidores públicos.
Un controlador aquejado de apendicitis aguda tiene garantizada una intervención quirúrgica gratuita por parte de un cirujano cuyo salario es sólo una fracción de la que cobra el paciente. Numerosos funcionarios anónimos desempeñan tareas especializadas o arriesgadas-recaudación de impuestos, administración del seguro de paro, lucha antiterrorista y un larguísimo etcétera.
Desde el nacimiento de Iberia la navegación aérea ha gozado de un trato de privilegio. Un transporte de postín que sustituía al camarote de lujo o al coche cama suministrado por una compañía de bandera, que como en otros países, estaba sostenida por el estado. Los servidores del nuevo medio de transporte, y, en especial, sus principales protagonistas, los pilotos, recibieron un tratamiento salarial digno de nuevos servicios. Sin embargo, cuando el tráfico aéreo se liberalizó, aumento la competencia, bajaron los precios y los privilegios empezaron a estar amenazados.
En España, un director general de Iberia, Carlos Espinosa, se enfrentó al colectivo de pilotos, desde su posición de directivo, un directivo honesto y competente con atavismos de servicio público, que agarraba por los cuernos el toro de una nueva realidad. Espinosa fue abandonado por la clase política y perdió la batalla. Los privilegios han salido bastante caros.
La liberalización del trafico aéreo abrió la puerta a nuevos operadores y facilitó el transporte a las clases medias que respondieron viajando cada vez más. Aerolíneas y aeropuertos sufrieron una dura competencia. Muchas líneas desaparecieron, sin embargo los controladores mantuvieron su baluarte. Un número reducido de expertos controlaba una actividad estratégica con una sólida posición cuasi-monopolística bien aprovechada a la hora de negociar sus condiciones saláriales. El operador aeroportuario AENA no ha sabido eliminar esas inconsistencias que repercuten en su cuenta de resultados.
La Administración del Estado y todos sus organismos periféricos, entes y empresas públicas, exigen hoy día un fuerte reajuste, absolutamente irrenunciable ahí donde los agravios comparativos son mayores. La clase política no puede desentenderse. El ministro Blanco después del órdago no puede desfallecer, tiene que seguir haciendo política, aquella que como decían los primeros constitucionalistas garantiza la civilización frente a los privilegios. La austeridad solo se demuestra con austeridad, no con retórica ni descalificaciones del adversario.
El sueldo del los controladores es una provocación mientras que el ingreso en el cenáculo necesita la máxima trasparencia. ¿Por qué un numero cerrado y escaso de controladores; por qué no un banquillo de reservas? En cualquier caso, la reciente iniciativa del Ministerio de Defensa sobre la prestación de servicios aéreos civiles por parte de controladores militares es un paso tan firme como precavido en la buena dirección. En USA cuando estalló la liberalización del tráfico aéreo, el presidente Reagan disolvió el nudo de los controladores civiles con controladores militares.
Paseo por el Retiro, nevado asaetado por un viento frío del que me protege el consuelo de que vuelve la política por mano de los ministros responsables de su ramo de actividad.