Monitor de EE.UU.
"Su única innovación en las últimas décadas ha sido el cajero automático
Volcker quiere volver a la 'banca aburrida'
El ex presidente de la FED es el inspirador de las propuestas de Barak Obama para reformar el sistema
Atención a Paul Volcker. Este hombre de 82 años, ex presidente de la Reserva Federal, quiere enterrar la época de las exuberancias irracionales denunciadas por su sucesesor Alan Greenspan e inaugurar una nueva era en la que el sector bancario se concentre en lo básico: tomar y prestar dinero al servicio de la economía real. Muy en la línea de las propuestas realizadas por Barak Obama en su mensaje sobre el Estado de la Unión y que sin duda inspiró. Se cuenta que el ex presidente de la Fed y actual director de un equipo de economistas que asesora al Presidente Obama sobre la crisis, dijo en cierta ocasión que la única innovación del sector financiero en todos estos años ha sido el cajero automático. Toda una declaración de intenciones que sepultaría la era de Alan Greenspan, padre de la actual crisis financiera, la más aguda desde la Gran Depresión, y el brujo al que hacían la ola los banqueros de inversión, a los que elogiaba profundamente por su innovación, imaginación y talento, según puede leerse en sus oportunas memorias "The Age of Turbulence".
Probablemente, sólo un hombre con la reputación de Volcker, como académico y policymaker, y respetado en Wall Street, puede atreverse a llevar a cabo una reforma tan básicamente radical del sistema financiero estadounidense. El Presidente Obama anunció la semana pasada, poco después de perder un decisivo escaño de su partido en Massachussets, la "Volcker rule", el nuevo modelo que inspirará la mayor reestructuración bancaria de Estados Unidos desde los años 30. Además de una tasa que tendrán que pagar por su responsabilidad en la crisis, los grandes bancos dejarán de operar por cuenta propia en los mercados no regulados, como los productos derivados CDS, catalizadores de la crisis, y de arriesgar dinero propio en los hedge funds o en sociedades de capital riesgo, con la certeza de que si algo salía mal, el Gobierno acudiría en su rescate. En definitiva, a la banca estadounidense se le ha acabado especular con el dinero de sus depositantes.
"Nunca más los contribuyentes serán rehenes de un banco "demasiado grande para que caiga", dijo el Presidente Obama al anunciar la "Volcker rule". Los analistas coinciden en que la reforma es un regreso a la ley Glass-Steagall, que separó en 1933 las actividades de la banca comercial y de inversión tras el crash bursátil de 1929 y la Gran Depresión que se desató después. La ley estuvo vigente hasta su derogación por el Presidente Clinton en 1999.
La iniciativa presidencial, además de cambiar un modelo que se ha estado vendiendo al mundo como un ejemplo de innovación, liderazgo y de buena gestión, condena las prácticas de los bancos rescatados, que han empleado dinero barato de los fondos públicos para volver a apalancarse en los mercados financieros y aumentar así sus beneficios, en vez de destinarlo a financiar la economía real.
"Debemos tener algunos bancos grandes cuya principal misión sea ofrecer a los clientes, particulares, empresas y al sector público un servicio para su dinero y créditos. Deben ser el núcleo central del sistema financiero. Esas instituciones no deben comprometerse en actividades de alto riesgo", declaró Volcker, antes de que se conocieran las medidas anunciadas por el Presidente.
Todo parece indicar que las posiciones del ex presidente de la Fed se han impuesto en la Casa Blanca, eclipsando al Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, que dirigió la Fed de Nueva York durante la debacle financiera. Geithner piensa que es más eficaz reforzar el capital de los bancos para reducir sus beneficios que restringir actividades que, por otra parte, tienen derecho a desarrollar las entidades.
En una reciente visita a Londres, Volcker sorprendió a una audiencia de banqueros por su brutal sinceridad. "¿Ha habido un solo alto ejecutivo que dijera en algún momento que los bonus pagados han sido una pasada? Caballeros, espabilen; solo puedo decir que su respuesta no ha estado a la altura".