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Publicado el viernes 29 de enero de 2010
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ANÁLISIS

Rato no pone límites a Caja Madrid..., ni a sí mismo

El ex vicepresidente del Gobierno asegura que su objetivo es convertir la entidad en un líder financiero

José Hervás.– Rodrigo Rato, vicepresidente económico del Gobierno de José María Aznar, se ha convertido después de meses de duras batallas internas en el Partido Popular, en el nuevo presidente de Caja Madrid. Tras ser elegido el jueves por unanimidad por el Consejo de Administración de la entidad, Rato ha lanzado su primer reto: la entidad está llamada a reforzar su papel de liderazgo en el sistema financiero. No se ha puesto límites. Ni siquiera el de su vuelta a la política. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en declaraciones al programa La noche en 24 horas, de Televisión Española, no cerró ninguna puerta al futuro del ex vicepresidente para una futura reincorporación de Rato al mundo de la política. Pero el nuevo presidente de la entidad ayer sólo se dirigió a loas medios a través de un comunicado en el que advertía de que el nuevo equipo será el encargado de tomar decisiones claves para el negocio de Caja Madrid, entidad "sólida, solvente y rentable".  

De momento lo que sí ha conseguido ha sido dar por finalizado el proceso electoral más largo de la entidad en su 300 largos años de historia. El consejo también designó al ex ministro Virgilio Zapatero (PSOE), a José Manuel Fernández Norniella (mano derecha de Rato en el PP de la Comunidad de Madrid) y a José Antonio Moral Santín, de Izquierda Unida, como vicepresidentes. El nuevo consejo está compuesto de 8 vocales del PP, 4 socialistas, 1 de IU. Los diez asientos restantes se repartirán entre sindicatos y entidades representativas.

La elección de este nuevo Consejo se ha producido tras la renovación parcial de la asamblea, en la que han entrado 195 nuevos representantes, más de la mitad del total. La gran mayoría de ellos políticos que deberán hacerse el hara-kiri durante los próximos años para despolitizar la actual estructura de la misma.  

Rato se desentiende de todo lo que ha ocurrido en los últimos años en la entidad, en el comunicado mencionado deja claro que es a partir de ahora cuando Caja Madrid está preparada para hacer frente a los retos derivados del complejo entorno económico y para aprovechar las oportunidades que se derivan del mismo.

Las declaraciones de los representantes de los dos bancos que lideran el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid dejan de manifiesto que las heridas no están cerradas. El más contento era el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, que fue uno de los que más presionó para que en ningún caso saliera elegido presidente de la entidad Ignacio González, como pretendía este político considerado mano derecha de Esperanza Aguirre y muy cuestionado no sólo por la oposición sino por una parte del empresariado madrileño que en reiteradas ocasiones ha expresado sus quejas a Esperanza Aguirre por su forma de gestionar los bienes públicos, es decir de todos los contribuyentes.