Monitor de Latinoamérica
Antes de tomar posesión del cargo, el venezolano anticipa unas difíciles relaciones
Chávez tropieza con Piñera en su delirio bolivariano
Dos modelos antagónicos se enfretan en un continente en ebullición
La victoria del empresario y economista Sebastián Piñera en las elecciones presidenciales de Chile representa un serio tropiezo para los delirios bolivarianos del venezolano Hugo Chávez al reforzar la política de renovación institucional dentro de las reglas democráticas emprendida en otros países de la región, como Colombia, Perú y Brasil. Desde una perspectiva regional, los analistas señalan que el triunfo de Piñera más bien se inscribiría, para mayor decepción del caudillo venezolano, en la corriente conservadora que estaría fluyendo en la región, quizá en respuesta al movimiento neocaudillista que integran el boliviano Evo Morales, el ecuatoriano Rafael Correa, y el inefable Daniel Ortega, en Nicaragua, connotados aliados de Chávez.
El presidente venezolano ya ha entrado en escena pidiendo a Piñera que no se inmiscuya en la política de su país, en respuesta a las afirmaciones del chileno cuestionando la calidad de la democracia venezolana. "Él es un empresario muy rico. Es imposible que esté de acuerdo un empresario muy rico con una revolución socialista, pero yo le hago un llamado a que no se meta con nosotros", declaró Chávez, añadiendo en tono de amenaza: "Yo soy como el espinito, que en la sabana florea, le doy aroma al que pasa y espina al que me menea".
Dentro de las relaciones con sus vecinos, Piñera tiene abiertos el diferendo fronterizo con Perú, pendiente de resolución por el Tribunal de La Haya, y la reclamación de un acceso al mar de Bolivia, cuestión sobre la que el dirigente chileno se ha mostrado abierto a encontrar alguna fórmula de colaboración, pero sin cesión alguna de territorio.
Los principales desafíos a que se enfrenta el nuevo presidente de Chile, primer mandatario conservador chileno en medio siglo, son fundamentalmente de orden económico por la crisis mundial. Como resultado de las turbulencias financieras, las exportaciones chilenas han registrado un fuerte deterioro, tanto en volúmenes como en precios, afectando al crecimiento de la actividad, el empleo y a los ingresos fiscales. Las ventas al exterior cayeron un 27% en 2009, según Aduanas, debido al bajo precio del cobre durante gran parte del año.
Según la CEPAL, el PIB de Chile podría contraerse en torno al 1,8% en 2009 desde un crecimiento del 3,2% en 2008. La política fiscal contracíclica llevada a cabo para estimular la economía a través de subsidios, programas de empleo y financiación a PYMES, por un volumen de 4.000 millones de dólares (equivalente al 2,8% del PIB) está previsto se financie con el ahorro interno. La CEPAL estima que para este año el gasto público consolidado crecerá un 4,3% interanual, lo que generará un déficit equivalente al 1,1% del PIB, frente al 3,6% en 2009.
"La mayoría de los analistas está ajustando a la baja sus proyecciones de crecimiento para este año, y la visión de consenso anticipa un estancamiento en los niveles de actividad. Es natural que el Gobierno se empeñe en entregar señales que infundan tranquilidad a los mercados, descartando medidas adicionales a las ya anunciadas, y más bien concentrando sus esfuerzos en lograr que el paquete fiscal de cuatro mil millones de dólares dado a conocer en enero sea implementado oportuna y eficazmente", señala el analista Rodrigo González.
No obstante, la economía chilena, muy dependiente de la demanda exterior de materias primas, ofrece unas cifras macroeconómicas sensiblemente mejores que la mayor parte de los países de la región y la recuperación de los precios internacionales de las materias primas hace presumir que Piñera podrá contar con más margen de maniobra para llevar a cabo su programa económico, básicamente centrado en la modernización del Estado, la mejora de la educación, el aumento de la inversión y la reducción de la tasa de paro, que rozaría el 10 por ciento en 2009, según la CEPAL. Piñera se ha propuesto crear un millón de empleos (200.000 por año) a través de políticas activas dirigidas a jóvenes y mujeres, y de la potenciación del teletrabajo.