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Publicado el miércoles 27 de enero de 2010
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Con esta operación intenta disipar dudas sobre su futuro en América del Sur

El BBVA acelera la compra de un banco en Uruguay para contrarrestar la pérdida de negocio en Bolivia

Quiere llevar a la presentación de resultados de hoy un acuerdo con Crédit Agricole

Francisco Gonzalez, presidente de BBVA Ángel Guzmán.– Evo Morales, el Chávez boliviano, le ha hecho una doble faena al BBVA. Una, porque está a punto de consumar la nacionalización de la administradora de fondos de pensiones del BBVA en Bolivia. Una decisión que, no por estar cantada desde hace más de un año, resulta menos dañina. El grupo que preside Francisco González se queda sin el negocio de gestionar 1.800 millones de dólares, lo que le restará a la cuenta de resultados un mínimo de dos millones de euros. Sobre todo, genera incertidumbre entre analistas, inversores y accionistas sobre la seguridad jurídica de sus operaciones en América del Sur, ya que una medida similar la está estudiando Ecuador, y Perú no nacionalizará pero sí quiere construir una administradora de fondos de pensiones pública y competitiva. Además, tiene el BBVA Banco Provincial, que aporta el 5% del beneficio al grupo, bajo la espada de Damocles de la nacionalización en la Venezuela de Hugo Chávez.

Pero es una doble faena, porque el Gobierno de Evo Morales anunció la nacionalización de la gestora de fondos de pensiones del BBVA en vísperas de que su presidente, Francisco González, haga su comparecencia anual para los resultados, prevista para hoy. Y no es muy presentable acudir con la pérdida de un negocio tan estratégico para el grupo en América del Sur como es la administración de fondos de pensiones.

La maquinaria del BBVA ha tenido que pisar el acelerador para encontrar rápidamente una solución para su presidente. Y, aunque no lo han conseguido del todo, Francisco González podrá presentar los resultados de 2009 con una noticia que haga olvidar a periodistas, analistas, inversores y accionistas el desastre de Bolivia. El BBVA quería anunciar ya un acuerdo para la compra del segundo banco de Uruguay. Operación que intenta desde finales de octubre de 2009, como desveló Capital Madrid el 22 de diciembre. Pero se tiene que conformar con que mantiene "negociaciones exclusivas" con el grupo francés Crédit Agricole de cara a la posible adquisición del Crédit Uruguay Banco. La entidad francesa matiza que la operación de venta de su banco en Uruguay no se ha cerrado, aunque admite que el BBVA está mejor colocado que los otros candidatos: el británico HSBC y el brasileño Itaú.

La operación cuenta con el visto bueno del Gobierno de Uruguay, ya que si se quedara el Itaú con el Crédit Uruguay Banco plantearía problemas de competencia (el banco brasileño ya tiene una importante presencia en ese país), habría un excesivo dominio del Santander y de Itaú frente al sector financiero local. Algo que no sucede si quien compra es una entidad internacional que no tiene presencia relevante en el país, como sucede con el BBVA.

En el caso de que el BBVA se hiciese finalmente con el 100% de la filial uruguaya del banco francés lograría una cuota de mercado del 19%, un volumen de activos de 2.000 millones de dólares y 45 oficinas. Sería el segundo banco de Uruguay, por detrás del Santander, y daría un paso de gigante en ese país, que no plantea los problemas de inseguridad jurídica de otras zonas en las que el BBVA está presenta, como Venezuela, Bolivia o Perú.

Crédit Agricole anunció el 23 octubre de 2009 su intención de iniciar la apertura de un proceso de consultas para la "eventual" cesión de su filial uruguaya, el tercer banco privado en Uruguay, donde cuenta con 36 sucursales y una plantilla de 480 personas, dentro de sus planes de centrarse en Francia y en sus actividades de banca minorista en Europa y en el área del Mediterráneo.

El BBVA necesita esa compra en Uruguay no sólo para tratar de tapar la pérdida del negocio de administración de fondos de pensiones en Bolivia. Necesita insuflar sangre fresca en América del Sur, un área que ha ganado peso estratégico ante el mal momento de los negocios en España y en México. Y de paso conjurar la amenaza de nacionalización de su banco más importante en la zona, el Provincial de Venezuela Además, manda un mensaje de desafío al Santander, primer banco privado de Uruguay, y que ha sabido irse mucho antes de Venezuela y del complicado negocio (por la inseguridad jurídica) de la administración de fondos de pensiones en algunas naciones de América Latina.

El banco que preside Francisco González puede encontrar una vía para rentabilizar la operación a través de Mapfre, con quien tiene suscrita una alianza estratégica para seguros en América Latina, porque la compra del Credit Uruguay Banco lleva incorporada Cadise, el negocio de distribución de pólizas de la entidad en Uruguay.

Al BBVA también le ha fallado otro as bajo la manga. Porque el desembarco en China, donde ya tiene el 15% del Citic después de haber invertido 3.000 millones de euros, va mucho más despacio de lo que desearía Manuel Galatas, el hombre de Francisco González para Asia. El BBVA, que vendía que era el primer banco español en el país, se ha encontrado con que su gran competidor, el Santander, va a entrar también en China, con la creación de bancos rurales en asociación con el China Construction Bank, y que La Caixa tiene, a través de Criteria, el 15% del Bank of East Asia, en Hong Kong.

La buena noticia es que Citic acepta por fin que el BBVA entre en el segmento de gestión de patrimonios en China, y la cooperación vaya más allá del comercio exterior y de algunas operaciones de financiación de consumo. Y que el BBVA parece no encontrar impedimentos en el Gobierno comunista para llegar al tope legal del 20% de participación extranjera en una entidad financiera local.