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Publicado el martes 26 de enero de 2010
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ANÁLISIS

Cospedal se encierra con ocho 'miuras' y Javier Arenas

La Secretaria General del PP tropieza con más trampas en su partido que en la oposición

J. Hervás.– El entorno de la Secretaria General del partido Popular, Dolores Cospedal, aplaude ahora su decisión y su arrojo para enfrentarse a su propio vicesecretario general, considerado por muchos el verdadero hombre fuerte del PP, ‘campeón', Arenas, al que otros denominan en la intimidad, ‘durex' Arenas. Insisten en el mérito y la fuerza de Cospedal, que ha logrado mantenerse como número dos del PP sin que le hayan dejado colocar a nadie de su equipo en la dirección del primer partido de la oposición, Arenas, con el consentimiento de Rajoy, vetaron a cuantos colaboradores quiso colocar Cospedal en la dirección del PP, con ocasión de la celebración del último Congreso del Partido celebrado en Valencia. Pese al tiempo transcurrido, Cospedal sigue en el más profundo aislamiento dentro de la sede de Génova, teniendo que oír día tras día, si no directamente, sí al menos los ecos, de que en cuanto se aproximen las elecciones autonómicas deberá hacer una cesión temporal de su cargo para dedicarse en cuerpo y alma a Castilla La Mancha.  

Por eso, en el pulso que mantiene con Arenas, ha sido muy alabada en su entorno geográfico su decisión de mantener la apertura de un expediente informativo al alcalde de Yebra que la pasada semana aprobó, con el voto de otros cinco concejales del PP, la candidatura del municipio para albergar el Almacén Temporal Centralizado de residuos nucleares. Vamos, un cementerio nuclear.

Tras las declaraciones de Cospedal de que ni Javier Arenas, ni nadie, impedirá que se abra un expediente al alcalde de Yebra, en respuesta a las afirmaciones del líder del PP andaluz y vicesecretario nacional del partido, señalando que el PP no iniciaría ninguna acción disciplinaria, son muchos los que tratan de arroparla para que siga adelante en esta batalla interna. Apuestan porque con la experiencia de los últimos dos años, toreando con los Miuras con los que le ha tocado verse en suerte, ha conseguido la práctica suficiente para deshacerse, llegado el caso, del ‘vitorino' Arenas. Aunque no cuente, entre quienes apuesten por ella, con Mariano, que ha dicho no tener opinión al respecto. Casi peor que la decisión de Díaz Ferrán de no quererse embarcar en sus propios aviones.

Recuerdan sus fieles que tras salir elegida secretaria general de los Populares en el Congreso de junio del 2008 celebrado en Valencia, se las ha tenido que ver con morlacos como el caso Gürtel, del que sobre lo ya conocido se esperan novedades preocupantes en las próximas semanas, cuando el juez levante otra parte del secreto del sumario.

Se las está teniendo que ver con los presidentes de las Comunidades de Valencia y Murcia por la cuestión del trasvase del Tajo Segura, problema al que más pronto que tarde habrá que buscar una solución de Estado. Está teniendo que fijar la posición del partido sobre la reforma del sistema financiero, sobre todo del futuro de las cajas de ahorro, pese a las negociaciones paralelas que mantienen por un lado Cristóbal Montoro, y por otro Javier Arenas, como ha sido en el caso de la fusión entre Caja Guadalajara y Caja Sol en la que el líder andaluz ha dado el visto bueno a un proceso que desconocían hasta los responsables de las negociaciones de la reforma en el Congreso de los Diputados.

Ha tenido que pedir responsabilidades en innumerables ocasiones a los miembros del Gobierno de la Comunidad sobre la intervención de la Caja de Castilla La Mancha, pese a que su marido era consejero de la corporación industrial de la caja manchega.

Ha tenido que hacer frente al intento de echar tierra sobre las consecuencias políticas por la mala gestión del incendio de Guadalajara en el 2005 en el que murieron 11 bomberos.     

La han investigado privadamente para conocer si había recibido dinero negro por la venta de su piso en Madrid, pese a que desde el primer momento rechazó cualquier sugerencia al respecto.

No es raro, que pese a que su futuro no esté todavía claro, haya levantado admiración entre dirigentes populares de primer nivel de honorabilidad que aseguran no haber visto una grandeza de espíritu similar. A ver cuanto dura.  De Aguirre, Güemes, Elvira y González hablaremos otro día.