El debate se hace cada vez más político y menos social
¿Qué hacen otros con sus residuos nucleares?
No sólo España tiene el problema de qué hacer con los desechos de las centrales nucleares
Las consecuencias del progreso abren a veces tediosas controversias que sólo sirven para postergar lo inaplazable. Los residuos de las centrales nucleares aparecen de forma ocasional en el debate público mundial como esos cadáveres de las malas comedias que nadie quiere hacerse cargo hasta que aparece alguien piadoso y carga con el muerto, para tranquilidad de las conciencias de unos y otros. En esta ocasión, las cerca de 7.000 toneladas de residuos de combustible usado que producirán las centrales españolas durante su vida útil han encontrado varios ayuntamientos que se han ofrecido voluntariamente para acoger un Almacén Temporal Centralizado (ATC), atraídos por las millonarias compensaciones económicas, pero las disputas políticas, no la oposición ecologista, ni vecinal, están enredando el asunto hasta convertirlo en un estridente reflejo de nuestro surrealismo ibérico.
Las economías desarrolladas, desde las más higiénicas como la suiza, hasta las más pringosas, como la rusa, dependen en mayor o menor medida de la energía nuclear, y todas tienen el mismo problema: dónde y cómo almacenar las inoportunas miserias de la tecnología atómica. En el caso de España, con ocho centrales nucleares todavía en funcionamiento (la de Santa María de Garoña cerrará en 2013), este problema común se ve enriquecido con elevadas dosis valleinclanescas.
EEUU.
En Estados Unidos funcionan 104 centrales nucleares que generan el 20% de la energía eléctrica nacional. La legislación vigente prohíbe reprocesar el combustible nuclear usado (aunque esta política está bajo revisión con la nueva Administración) y el tratamiento de los residuos de alta radioactividad. Desde mediados de los años 40, tanto el combustible usado como los residuos de alta radioactividad se distribuyen en 121 emplazamientos repartidos en 39 estados. Su ubicación es diversa: desde áreas urbanas o periféricas a entornos rurales, y la mayor parte están localizados cerca de grandes concentraciones de recursos hídricos. En Estados Unidos unos 161 millones de personas, poco más de la mitad de la población, tienen uno de esos silos de basura atómica a un radio de 120 kilómetros de sus dormitorios.
Como la mayoría de los países con tecnología nuclear, Estados Unidos estudia la posible construcción de un almacén subterráneo a gran profundidad como opción para albergar los residuos de alta radioactividad. El proyecto de la Montaña de Yucca, Nevada, para acoger 70.000 toneladas de basura altamente contaminante, sigue dormido en el sueño de los justos desde su designación en 2002. La fuerte oposición de grupos ecologistas y de la población residente, y la escasa simpatía que suscita en la actual Administración, hacen presagiar nuevos retrasos del "emplazamiento terrestre más estudiado del planeta", como presumen las autoridades estadounidenses.
Francia
Con casi 60 centrales nucleares, nuestro vecino del norte es el campeón mundial en generación eléctrica con esta fuente de energía: el 76% de la producción total. La legislación francesa estableció en 2006 un plan de gestión de materiales y desechos radioactivos actualizable cada tres años, y que los residuos de alta radioactividad se ubiquen en una instalación subterránea de gran profundidad, cuyo funcionamiento se prevé para el año 2025. En 1999 el Gobierno francés autorizó la construcción de este depósito que tendrá una profundidad de 500 metros. Mientras tanto, dichos residuos se albergan en las propias centrales nucleares.
El país mas nuclearizado del mundo tiene 1.121 silos que albergan 1,2 millones de metros cúbicos de deshechos radioactivos (datos de finales de 2007), el 90 por ciento de los cuales (de baja y media radioactividad) reposa en dos cementerios de superficie.
Alemania
Con 17 centrales en funcionamiento que generan el 28% de la electricidad, y una moratoria cuya revocación no es descartable, Alemania almacena y procesa los desechos de alta radioactividad. En la actualidad alberga toda la escala de los residuos en viejas minas, incluso acoge temporalmente basura de alta radioactividad de otros países como Francia y Reino Unido. Hasta en tanto no se despeje el futuro de la moratoria nuclear, las autoridades no parecen muy interesadas en la búsqueda de grandes novedades, solo está previsto construir para 2035 un cementerio para determinados residuos.
Japón
El 25% de la producción eléctrica procede de la energía de 53 centrales nucleares, según datos de 2008. El procesamiento y transformación de los desechos de baja y media radioactividad los realiza una empresa privada: Japan Nuclear Fuel Ltd (JNFL), participada por 10 empresas eléctricas locales.
Como en la mayoría de los países, la opción de un depósito subterráneo a gran profundidad es la preferida para los deshechos de alta radioactividad. Se ha abierto un concurso público de posibles localizaciones cuyo fallo no se conocerá entre 2023 y 2027.
De momento, el combustible usado se almacena en las propias centrales hasta que entre en funcionamiento un depósito temporal que construye una sociedad participada en un 80% por Tokyo Electric Power Co (80%) y un 20% por Japan Atomic Power Company.
España
Alrededor del 18% de nuestra energía eléctrica procede de las ocho centrales en funcionamiento, una de las cuales, Santa María de Garoña, tiene previsto su cierre en los próximos años. Como Alemania, la construcción de nuevas centrales nucleares está sujeta a una moratoria.
Desde 1983, el combustible nuclear usado se almacena en las propias centrales. En julio de 2006, siendo ministro de Industria José Montilla, el Gobierno aprobó el VI Plan de Residuos Radiactivos que prevé la construcción de un Almacén Temporal Centralizado, para cuya ubicación se han ofrecido varios ayuntamientos. El ATC, que se espera entre en funcionamiento en 2015, será un edificio de tipo industrial, con unos 300 metros de largo y 75 de alto, y costará unos 700 millones de euros.
La instalación cordobesa de El Cabril, operativa desde 1992, acoge la basura de baja y media radioactividad y cuenta con capacidad hasta 2020.