EDICIÓN FIN DE SEMANA
La crisis desploma las ventas del popular aguardiente mexicano
Tequilazo en el sector del tequila
México no levanta cabeza pese a que el vecino del Norte sale de la recesión
La crisis económica que castiga a México está teniendo también efectos demoledores en la producción de la bebida nacional: el tequila, el nombre del licor que sirvió para bautizar la crisis bancaria de 1995. Ahora el tequilazo es una crisis del propio sector por la caída de las ventas y la alta imposición fiscal, que desalientan el cultivo del agave, la planta de la que se extrae la bebida, y su destilación. Empresas pequeñas están despidiendo a sus reducidas plantillas y cerrando porque no pueden soportar la caída de las ventas, que en algunos casos han sido del 40%. La crisis que afecta a la segunda economía de la región, la peor desde los años 30, está cambiando muchas cosas y una de ellas es el sector tequilero, que está planteándose reorientar su estrategia comercial para enfocarse hacia el exterior. Con un mercado interior que hasta ahora garantizaba la salida del producto, en la actualidad, la única alternativa se encuentra en el extranjero.
México podría haber cerrado el año pasado con una caída del PIB superior al 7% por el desplome de los ingresos fiscales procedentes del petróleo, que representan el 40% del total, y de las exportaciones a Estados Unidos, su principal socio comercial.
El consumo de tequila en el mercado doméstico a finales de 2008 era de 51 litros per cápita, pero para este año las previsiones apuntan un descenso del 4%. El sector se lamenta de soledad ante la Administración y de la falta de una política que favorezca las ventas y reduzca la carga fiscal. El tequila está gravado en México con un impuesto especial del 50%, más un IVA del 15%. La elevada fiscalidad, señalan en el sector, está generando un mercado negro muy potente, que controla el 40% del tequila fabricado. El fraude, como en España, se realiza rellenando botellas o falsificando marcas, y la elaboración clandestina se concentra en zonas rurales o en áreas conflictivas del Distrito Federal.
El Consejo Regulador del Tequila señala que es una carga tributaria excesiva comparada con la de otros países que beneficia a las empresas de mayor dimensión e internacionalizadas, pues al exportar se ahorran el pago del impuesto, y además son multiproducto, lo que las permite compensar el descenso del consumo de tequila, con aumentos de ventas de otros licores alternativos como el vodka o el ron.
A pesar de la caída del mercado doméstico, las exportaciones han crecido hasta 2008 a un ritmo del tres por ciento anual, lo que está empujando a abrir nuevas vías al exterior y a buscar socios extranjeros de tamaño global. En la actualidad hay 150 destilerías y sólo 40 tienen presencia en el exterior. EE.UU es el principal importador de tequila, con el 80% del total de la exportación. Las esperanzas están depositadas en los mercados BRIC, especialmente el chino, que consume 500 millones anuales de cajas de espirituosos, casi tres veces más que el vecino del Norte.
El sector espera para un horizonte próximo fusiones o alianzas con el fin de ganar masa crítica y mayor repertorio de bebidas, factor clave para acceder a los mercados extranjeros. A excepción de José Cuervo, las principales marcas de tequila mexicano se encuentran ya en manos de empresas extranjeras. Sauza es propiedad de la estadounidense Fortune Brands; Viuda de Romero, Mariachi y Olmeca, de la francesa Pernod Ricard; Cazadores y Camino Real, de Bacardi (EE.UU.), y Don Julio, de la inglesa Diageo. Tanta empresa extranjera controlando la llamada miel del agave amarga a algunos nacionalistas mexicanos que lamentan que su bebida nacional, tan simbólica como la letra X, esté dejando de ser explotada por empresas locales.