Monitor de EEUU
El déficit se dispara con las ingentes necesidades de financiación
Obama quiere más fondos para educación
La pérdida de un escaño en el Senado pone en duda sus objetivos políticos
Barak Obama quiere más dinero, esta vez para la educación pública. El presidente norteamericano ha anunciado que se propone obtener 1.350 millones de dólares para financiar un programa de reforma de la deteriorada enseñanza pública estadounidense. Queda por ver cuál es el futuro de este ambicioso plan tras la reciente derrota de los Demócratas en Massachussets y las próximas elecciones parciales de noviembre, en un momento en que la popularidad de Obama en las encuestas está debilitándos. Los fondos, que irían a cargo del presupuesto fiscal de 2011, forman parte de la iniciativa llamada "Race to the Top" (algo así como "Hacia la Excelencia"), dotada con 4.350 millones de dólares e integrado en el conocido programa de estímulo económico de 787.000 millones de dólares, aprobado tras la llegada de Obama a la Casa Blanca.
La respuesta de los estados, muchos asfixiados por la caída de los ingresos fiscales, está resultando tan positiva que Obama, durante una visita a una escuela publica para hacer campaña a favor del plan, ha anunciado un incremento de los recursos.
El presidente quiere que los estados utilicen los fondos para tratar de homogeneizar aquellas escuelas independientes que, si bien reciben fondos públicos, suelen escapar del control estatal o municipal; vincular la remuneración de los profesores a los resultados académicos de los alumnos y para avanzar hacia unos estándares educativos comunes en todo el país. La educación secundaria estadounidense arroja la mayor tasa de fracaso escolar del mundo industrializado y gran parte de sus alumnos está bastante por debajo de los de otros países occidentales en lectura y matemáticas. Para Obama, la reforma del sistema educativo es una de las puntas de lanza de su política para impulsar el crecimiento económico.
El panorama educativo público estadounidense quedó seriamente dañado desde el punto de vista financiero con la recesión de 2007, la peor crisis que vive el país desde la Gran Depresión. Los estados, algunos de los cuales se encuentran rozando la quiebra, pudieron apuntalar los centros educativos inyectando dinero procedente del plan de estímulo aprobado en febrero, pero si no se renuevan las ayudas federales el sistema podría entrar en una crisis severa cuando caduque dicho plan en 2011.
El anuncio del plan de Obama ya ha hecho que varios estados cambien su legislación para permitir más escuelas independientes, rediseñar las políticas educativas en donde el fracaso es mayor y establecer incentivos que atraigan a los mejores profesores. Otro de los efectos del plan es que la casi totalidad de los estados ha aunado esfuerzos para desarrollar unas normas educativas comunes que sustituyan al vigente dédalo de planes educativos. "Queremos que padres, profesores y directores de centros eleven los estándares para tener los mejores profesores, vinculando el rendimiento de los estudiantes a la remuneración de los profesores y dando prioridad a los colegios con mayor fracaso", afirmó Obama.
Si bien, muchos estados han mostrado su interés por el programa "Race to the Top", otros se muestran contrarios porque ven las ayudas federales como una intrusión en sus competencias educativas, y algunos son reacios a elevar el rango educativo de los centros independientes. Texas se ha mantenido al margen, lo que le hará perder centenares de millones de dólares, y miles de escuelas de barrio han rehusado participar en la carrera por el dinero federal.
Queda por ver cómo recibirán el plan el Congreso y los propios estados, responsables de la financiación y la gestión de las escuelas públicas. Dado el déficit público federal, que llega al 10 por ciento del PIB, algunos legisladores podrían rechazar el programa de Obama, al que se oponen algunos sindicatos de enseñantes por vincular su sueldo al rendimiento de los estudiantes