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Publicado el jueves 21 de enero de 2010
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La Xunta esgrime una auditoría favorable a unir Caixa Galicia y Caixanova

Rajoy saca la artillería pesada para tratar de poner orden en las fusiones de cajas

Pujalte y De Guindos defienden las integraciones interregionales que Galicia, Valencia y Castilla y León rechazan

Mariano RajoyÁngel Guzmán.– Primero fue Cristóbal Montoro, portavoz de Economía en el Congreso de los Diputados. Luego, Luego, Álvaro Nadal, portavoz adjunto y uno de los miembros del equipo más cercano a Mariano Rajoy. Ayer, precisamente el mismo día que la Xunta de Galicia retaba al partido que llevó al poder a Alberto Núñez Feijóo y también al Banco de españa al hacer pública una auditoría realizada por KPMG y favorable a la fusión entre Caixa Galicia y Caixanova, Rajoy sacaba la artillería pesada para tratar de poner orden en el proceso de concentración de cajas de ahorros de autonomías controladas por el PP. Vicente Martínez Pujalte, precisamente el hombre que en la época de Aznar se encargó de la reforma de la Ley de Cajas, se mostró partidario de los procesos de integración entre entidades de ahorro interregionales. Más claro, la postura de algunas comunidades autónomas de unir a las cajas de una misma región es "un grave error" y "no es la mejor solución". Pues eso es lo que han hecho o quieren hacer comunidades controladas por el PP, como Galicia, Castilla y León o la Comunidad Valenciana.

Para Pujalte, "el mejor proceso de fusión entre cajas es "el interregional", porque aporta "más beneficios" y "sigue manteniendo la marca de las entidades en la región de referencia". Citó expresamente la iniciativa del Grupo Banca Cívica (Caja Navarra, CajaCanarias, Caja Burgos y Sa Nostra) como "una de las reformas necesarias que deben afrontar las cajas de ahorro para el futuro".

Por su parte, el ex secretario de Estado de Economía con Aznar (siendo el próximo presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, el ministro), Luis de Guindos, afirmaba que el Sistema Institucional de Protección (SIP) es "la mejor opción" para la integración de las cajas porque "combina el aspecto local y el transversal" y así "permite mantener la identidad local y autonómica de las cajas de ahorro".

Mientras hablaba el PP nacional, en Galicia, gobernada por el PP, se presentaba la auditoría de las dos cajas encargada por la Xunta a KPMG. La conclusión es que la fusión entre Caixa Galicia y Caixanova, que es la opción que defiende el Gobierno autonómico que preside Alberto Núñez Feijóo ante la oposición de al menos una de las dos entidades y de amplios sectores económicos, empresariales y sociales de la región, es "solvente y viable". Curiosamente, la auditoría no analiza otras alternativas distintas de la fusión.

La operación daría como resultado una entidad, la quinta más grande del sector, que "daría beneficios desde el primer año", que provocaría unos costes de reestructuración de 485 millones de euros, que se amortizarían en 2013, pues las sinergias generarían 120 millones netos cada año. Eso sí, implicaría la pérdida de casi 1.300 empleos, el 92% a través de prejubilaciones, y el resto mediante bajas incentivadas de un centenar de empleados de oficinas de fuera de Galicia. Y el cierre de 280 oficinas, 217 por solapamiento, 50 por baja rentabilidad y 13 por estar en el extranjero.

Y tendría que solicitar al Frob 1.190 millones. En cualquier caso, según la auditoría, la nueva entidad obtendría un beneficio bruto de 2.671 millones de euros en el periodo 2010-2015, "suficiente", según la conselleira de Facenda de la Xunta, Marta Fernández Currás, para devolver las ayudas del FROB en cinco años (sin necesidad de recurrir a ampliar el plazo a siete años),

La auditoría destaca que, entre los 20 mayores riesgos crediticios de cada entidad, sólo hay una coincidencia, y que la fusión reduciría éstos en un 16,6%. Pero alerta del "riesgo del promotor constructor", al tener Galicia "una burbuja inmobiliaria autóctona".

La decisión, según la Xunta, está ahora en manos de las cajas. Pero también del Banco de España, ya que "solicitamos ayudas del Frob". "Confío en que se comporte como un regulador independiente", señala la consejera, en lo que parece un claro mensaje de presión al Banco de España, a quien no parece gustarle la fusión

Por si acaso, la conselleira de Facenda recuerda que una fusión de sus cajas con otras de fuera implicaría "una pérdida del domicilio social", una menor vinculación con Galicia y también menos sensibilidad hacia sus necesidades financieras y la posibilidad de que algunos ayuntamientos se queden sin sucursales porque no son rentables. La opción de un SIP generaría "menores eficiencias", duplicaría órganos centrales, "supone la creación de un banco central que absorbería la capacidad decisoria", "en la práctica es un acuerdo irreversible", y "vacía de contenido a las entidades vinculadas". Opiniones muy diferentes a las que muestran expertos del propio PP como Luis De Guindos.

Por si no fuera suficiente, Alberto Núñez Feijóo señalaba, delante de su colega de Castilla León, Juan Vicente Herrera, que "en el futuro habrá dos tipos de comunidades autónomas": las que conserven en su territorio cajas de ahorro y las que no. Le felicitó por la fusión de Caja Duero y Caja España, que Herrera justificó por "sentido común" y por "el interés general de Castilla y León por contar con un proyecto financiero solvente". Éste asegura que comparte la postura de Núñez Feijóo de fusionar Caixanova y Caixa Galicia.