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Publicado el miércoles 20 de enero de 2010
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Considera que la segunda entidad del sector debe ser 'más ambiciosa'

El PP obliga a Rato a 'parar' la alianza entre Caja Madrid, Caja Ávila y Caja Segovia

La Junta de Castilla y León insiste en que sus entidades se unan a la nueva Caja España

Rodrigo RatoM. Á. Valero.– Todavía no ha tomado posesión de su flamante despacho como presidente de Caja Madrid (lo hará tras la asamblea general que se celebrará el día 28), y Rodrigo Rato ya se ha encontrado con un problema de calado. Caja Segovia y Caja Ávila tienen mucho más interés en una alianza estratégica con Caja Madrid que en participar en la fusión, impulsada por el Gobierno de Castilla y León, entre Caja España y Caja Duero. Las dos entidades habían planteado también la posibilidad de sumarse a otros dos proyectos de integración virtual: el Grupo Banca Cívica (Caja Navarra, CajaCanarias, Caja Burgos y Sa Nostra), que avanza a pasos agigantados hacia su aprobación por el Banco de España tras la hábil maniobra de dejar a la entidad balear para una segunda fase y no dilatar más el proceso; y el Grupo Contractual Consolidable que promueve Cajasol con Caja Guadalajara.

Todavía no ha tomado posesión de su flamante despacho como presidente de Caja Madrid (lo hará tras la asamblea general que se celebrará el día 28), y Rodrigo Rato ya se ha encontrado con un problema de calado. Caja Segovia y Caja Ávila tienen mucho más interés en una alianza estratégica con Caja Madrid que en participar en la fusión, impulsada por el Gobierno de Castilla y León, entre Caja España y Caja Duero. Las dos entidades habían planteado también la posibilidad de sumarse a otros dos proyectos de integración virtual: el Grupo Banca Cívica (Caja Navarra, CajaCanarias, Caja Burgos y Sa Nostra), que avanza a pasos agigantados hacia su aprobación por el Banco de España tras la hábil maniobra de dejar a la entidad balear para una segunda fase y no dilatar más el proceso; y el Grupo Contractual Consolidable que promueve Cajasol con Caja Guadalajara.

"A partir del día 28, comenzaremos a hablar con Caja Madrid", llegó a decir un directivo de Caja Segovia, entidad que tiene que afrontar un relevo en la presidencia a mediados de año (Atilano Soto ya tiene 72 años y no puede ya renovar su mandato). Otro ejecutivo de Caja Ávila tiene claro que "a nadie se le escapa que tanto Segovia como Ávila miran a Madrid". La integración se instrumentaría a través de un Sistema Institucional de Protección (SIP) o una fórmula similar, que se reforzaría asumiendo cada una de las entidades un puesto en el consejo de administración de Caja Madrid. "La idea es tener voz en Madrid", señala un directivo segoviano. A cambio, la entidad madrileña participaría en dos provincias en las que cada caja controla una cuota de mercado del 60%.

Pero Rato, que cree que Caja Madrid debe asumir un papel protagonista en el proceso de concentración del sector, aunque no tiene una opinión formada sobre la propuesta de Caja Ávila y de Caja Segovia, se ha encontrado con una doble oposición: el Partido Popular nacional y la Junta de Castilla y León, controlada por la formación que preside Mariano Rajoy.

El consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, verdadero muñidor de las concentraciones de cajas en la zona (fracasó en su primera iniciativa, una integración virtual de todas las entidades de ahorro de la autonomía; también en la segunda, fusión real de Caja España, Caja Duero y Caja Burgos; pero no en la tercera, por la que se unen las dos cajas más grandes), insiste en su postura de que primero se unan para que luego puedan protagonizar nuevos procesos con entidades de fuera. Primero, poner "orden en la casa" en Castilla y León y luego "con un poco de peso, y no como van algunos, conseguir mejores opciones y posiciones en grupos nacionales", en una poco disimulada crítica a Caja Burgos y a su incorporación al Grupo Banca Cívica.

"Antes de salir cada una a buscar el alivio a su futuro, deben intentar hacer un esfuerzo, porque será más fácil hablar con los más próximos y luego salir conjuntamente con cualquiera de las fórmulas jurídicas que reconoce el sistema español".

Sus palabras parecen haber calado. El presidente de Caja Ávila y de la Federación Regional de Cajas de Ahorro, Agustín González, reconoce que la fusión entre Caja españa y Caja Duerio es un "ejemplo" y una "alternativa" paar el resto de las entidades de ahorro de Castilla y León. "Es cierto que con gente de casa se podría tener más facilidad de acercamiento", añade, al tiempo que admite que "no sé cómo es posible encajar una posible integración en forma de SIP con la nueva caja". Aunque "todo es estudiable".

La Junta de Castilla y León difícilmente aceptará otra disidencia como la de Caja Burgos, en la que tiene mucho que ver que el presidente autonómico, Juan Vicente Herrera, sea de esa provincia y que ésta perdía mucho peso y poder en la fusión con Caja España y Caja Duero. Pero Tomás Villanueva, el muñidor de las fusiones de cajas en Castilla y León, debe ser consciente de que estratégicamente Caja Ávila y Caja Segovia están más cerca de Caja Madrid que de la nueva Caja España. Una posibilidad es que se unan estas dos entidades, dejando para el futuro nuevos pasos en Castilla y León o fuera de ella.

Rato se ha encontrado también con la oposición del PP nacional. Frente a las tesis de los presidentes autonómicos como Herrera, Núñez Feijóo en Galicia o Camps en la Comunidad Valenciana, que quieren una gran caja para impedir que otros se hagan con el control de sus entidades de ahorro, el PP de Génova huye de la constitución de lo que denominan "peligrosos bancos regionales" y quiere fomentar la unión de cajas de distintas regiones, evidentemente siempre que estén controladas por esta formación. Desde este planteamiento, parte del PP quiere una doble operación a tres bandas: Caja Madrid, Caixa Galicia y CAM; Bancaja, Caixanova y CajaMurcia; y otras combinaciones posibles para estas fusiones. Pero Rajoy y Montoro lo van a tener muy difícil para convencer de la bondad de estas operaciones a los presidentes autonómicos de Galicia y de la Comunidad Valenciana.

Además, Caja Murcia se encuentra más cómoda en una fusión virtual con Caja Cantabria y otras entidades uniprovinciales que en medio de una operación con las de la Comunidad Valenciana, en la que tendría mucho menos peso.