ANÁLISIS
Del optimismo antropológico al seguro por impago
Goldman Sachs ha variado radicalmente su discurso sobre España en apenas cuatro meses
El banco de inversión Goldman Sachs estimaba hace apenas cuatro meses que España abandonaría la recesión en el tercer trimestre de 2009, en contra del consenso de analistas e incluso de las previsiones de la propia vicepresidenta económica del Gobierno Elena Salgado. Contagiado aparentemente del famoso optimismo antropológico de Zapatero, el informe de Goldman Sachs de octubre auguraba un crecimiento significativo de la economía española en 2010, en pleno debate sobre los brotes verdes. Previsiones mucho más halagüeñas que las de Salgado y que contrastan con las de todos los organismos internacionales y con las de los servicios de estudios privados.
Eso sí, Goldman Sachs, cuyos hombres en España son el ex secretario de Estado de Economía, Guillermo de la Dehesa (consejero del Santander) y el expresidente de Repsol, Óscar Fanjul (administrador del patrimonio de Alicia Koplowitz), los dos siempre cercanos a Gobiernos socialistas, alertaba en ese informe del fuerte desequilibrio de las cuentas públicas y de la crítica situación que afronta el mercado de trabajo español.
Cuatro meses después, el mismo banco de inversión que pronosticaba un 2010 bueno para la economía española considera que una de las ocho mejores inversiones en todo el mundo para el año en curso puede ser la compra de seguros para protegerse del riesgo de impago de la deuda pública que emite el Gobierno español. Los principales economistas y analistas de Goldman Sachs reunieron recientemente en Londres a varias decenas de inversores, a quienes recomendaron la adquisición de credit default swaps (CDS, seguros que protegen del riesgo de impago) sobre los bonos públicos a cinco años de España, y la venta de los mismos instrumentos en el caso de Irlanda.
Según el jefe del equipo de investigación económica del banco estadounidense, Jim O'Neill, la diferencia entre los CDS de España y de Irlanda puede reducirse de 0,7 a 0,2 puntos este año, lo que significa que los españoles van a subir de precio (lo que implica una mayor percepción de riesgo). Sin embargo, el banco de inversión especifica que no hay riesgo real de que vaya a haber impago por parte de algún gobierno europeo, sino que simplemente cree que dadas las similitudes de las economías española e irlandesa, los precios de los seguros de crédito van a converger.
La propuesta de Goldman Sachs -unos de los bancos de inversión estadounidenses que mejor ha capeado la crisis-, es una mala noticia para el Tesoro español. Un aumento en el coste de esos seguros suele ir acompañado de una subida de la rentabilidad que los inversores piden para comprar bonos públicos. El Gobierno español prevé emitir deuda bruta por unos 211.500 millones de euros en 2010. Un incremento del 1% en su coste supondría un gasto adicional de 2.155 millones anuales para el Tesoro.
Ésta es la opinión del equipo de investigación económica de Goldman Sachs, no de Guillermo de la Dehesa ni de Óscar Fánjul, que hacen más bien labores de captación de clientes y de lobby en España para el banco de inversión norteamericano. Pero al Gobierno español no le ha gustado ese cambio desde el optimismo antropológico al seguro de impago, por mucho que se insista en que España no va a dejar de pagar su deuda.