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Publicado el martes 19 de enero de 2010
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Los problemas se acumulan en las empresas del presidente de la CEOE

Gerardo Díaz Ferrán no consigue encontrar un comprador para la aseguradora del Grupo Marsans

Mercurio intenta eludir que la Dirección General de Seguros imponga, como en 2004, medidas de control o se decida por la intervención

Gerardo Díaz FerránMiguel Ángel Valero.– Del árbol caído, todos hacen leña. A perro flaco, todo son pulgas. Los refranes parecen ajustarse como un guante a la situación de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal empresarial CEOE y del grupo Marsans entre otros negocios. Uno de los menos conocidos es Seguros Mercurio, especializado en pólizas de Autocares, y que ha recibido ya varias advertencias de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, que ya tuvo que adoptar medidas de control (el paso anterior a la intervención) en 2004, sobre la carencia de fondos propios: requiere nueve millones de euros, según el supervisor dirigido por Ricardo Lozano, cuando apenas cuenta con 2,6 millones. La desconfianza sobre la situación real de Mercurio y el deterioro de la cartera de clientes de la entidad han provocado que Banesto, que recibió un mandato de Díaz Ferrán, para buscar un comprador a la compañía no haya recibido ofertas de otras aseguradoras por esta entidad. El banco declina comentar nada sobre el asunto alegando el compromiso de confidencialidad.

Mercurio terminó 2008 (último dato oficial disponible) con un volumen de negocio de 54 millones de euros, unas pérdidas de 14,8 millones, frente a un beneficio de 2,2 millones en 2007, atribuidas por el grupo Marsans a la crisis financiera y a la gran competencia en el seguro de Automóviles. Tras absorber los números rojos, los fondos propios cayeron a 2,6 millones, cuando según sl supervisor deberían ser de al menos nueve millones.

Además, según Seguros, Mercurio tiene un déficit de seis millones de euros en provisiones para indemnizaciones. Y el margen de solvencia (el patrimonio no comprometido), otro de diez millones. La auditoría de PricewaterhouseCoopers sobre las cuentas de 2008 señala que estas "circunstancias son una incertidumbre sobre la capacidad de la firma para continuar su actividad".

Algunas operaciones suscitan sospechas. Como la venta de la autocartera de Mercurio, adquirida por Teinver, ua sociedad de Díaz Ferrán y Pascual que controla el 20,7% de la aseguradora. Previamente esas acciones fueron adquiridas por Mercurio por 4,13 millones. Y ahora se desembolsan 4,19 millones. También, la compra de un hotel a Teinver por 8,6 millones cuando el inmueble tiene una hipoteca de 3,4 millones. La aseguradora desembolsó 5,2 millones, y al mismo tiempo firmó un contrato de alquiler con una de las empresas del grupo Marsans y por el que Mercurio recibe 430.000 euros anuales. Y al cierre de 2008, Mercurio tenía pendiente una deuda de 3,8 millones con la empresa de su grupo Mercury Buildings.

Tras las advertencias de Seguros, Díaz Ferrán y su socio Gonzalo Pascual tomaron medidas para resolver la situación de quiebra técnica de su aseguradora. Mercurio realizó una reducción de capital de 12,96 millones y una posterior ampliación de 9,2 millones para tratar de restablecer una situación de equilibrio.

Mercurio ha acordado realizar una disminución de capital por 12,96 millones y, una ampliación de 9,2 millones para restablecer su equilibrio. Pero los quebraderos de cabeza con Air Comet, Aerolíneas Argentinas y otras empresas del grupo Marsans, más los líos que esa situación genera en la CEOE, han aconsejado a Díaz Ferrán acelerar la venta de Mercurio.

Porque Seguros sigue vigilante. Según Díaz Ferrán, se pusieron garantías por 18 millones, que el departamento de Ricardo Lozano está examinando con lupa. Porque además de los nueve millones de la ampliación de capital, se aportaron un hotel y un edificio, la antigua sede de Air Comet. El hotel Vista Nova, en Palma de Mallorca, tiene una hipoteca, como ya se ha comentado, por lo que difícilmente puede ser utilizado como garantía. Y respecto al inmueble no está claro quién es su propietario: pasó a Mercurio hace pocas semanas, al vencer 4,1 millones de euros en pagarés respaldados por Teinver (propietaria de Air Comet) que, para liquidar esa deuda, cedió el edificio. Pero el 23 de diciembre de 2009, en la rueda de prensa en la que Díaz Ferrán trató de justificar el cierre de Air Comet citó como uno de los activos de la aerolínea este inmueble.

Ante la incertidumbre de que estas aportaciones sean suficientes para impedir que Seguros adopte de nuevo medidas de control o directamente decida intervenir la compañía, Díaz Ferrán está acelerando los contactos para que una aseguradora se haga cargo de Mercurio. Pero hasta ahora no lo ha conseguido, pese a los trabajos de los expertos de Banesto y a la implicación en éstos del supervisor, que no quiere añadir más compañías a la larga lista de intervenidas. Incluso se llegó a contactar con una de las grandes aseguradoras de Autos, que declinó estudiar la operación.

La prisa de Díaz Ferrán y de Seguros por aclarar el futuro de Seguros Mercurio está más que fundada. La situación de la aseguradora de Gerardo Díaz Ferrán y de Gonzalo Pascual es de franco deterioro por la pérdida de clientes, que está llevando a Mercurio a una espiral muy peligrosa. Según fuentes aseguradoras, el volumen de negocio real de la compañía de seguros controlada por el presidente de la CEOE se ha reducido prácticamente a la mitad, ya que unos 25 millones de euros se han volatilizado en el pasado ejercicio debido  los clientes que se han marchado hacia otras entidades más solventes y seguras.