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Publicado el lunes 18 de enero de 2010
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La factura de la crisis

3.000 millones y dos huevos duros

Elena Salgado debe diferenciar entre bancos

Groucho MarxMiguel Ángel Valero.– Hay situaciones que sólo se explican recurriendo a Marx, Groucho, por supuesto. Me refiero al comportamiento de los bancos en la crisis financiera internacional. Tras la iniciativa británica de una tasa a los bonus de los bancos (rápidamente imitada por Francia) y la de Obama, con un impuesto especial para recuperar las ayudas públicas a estas entidades en Estados Unidos (aplaudida, entre otros, por José Luis Rodríguez Zapatero), ahora llega la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, y admite que "probablemente no se merecían" la ayuda pública porque han estado en el origen de la crisis. Todo, muy bien. Pero, ¿de qué bancos estamos hablando? De los españoles, no. No hay ninguna entidad financiera española en el origen de la crisis. Eso vale para los norteamericanos, que sí son culpables (por lo menos, algunos) de la crisis financiera internacional. Quizás también para algunos británicos y alemanes, que contribuyeron como ningún otro al contagio de tamaña pandemia. Pero no para los españoles, que bastante tienen con la cruz de cobrar comisiones por las transferencias de dinero que sus clientes hacen para ayudar a Haití. Y encima tienen la desfachatez de culpar a los sistemas informáticos, peregrina excusa que ya utilizaron cuando el tsunami en Indonesia. Con lo sencillo que es dar autonomía a la red comercial (humana y electrónica) cuando se trata de donativos.

"Nos van a devolver hasta el último euro. Y con intereses", dijo Salgado, que se ve reforzada, seguramente por la polémica en Alemania por el retraso en la electoral bajada de impuestos. Que demuestra, según Economía, que las medidas españolas de incremento fiscal eran acertadas, frente a las críticas del PP. Y lejos de su habitual prudencia, ya opina que la recuperación económica "va a comenzar muy pronto", cuando hay unanimidad en que en España no la veremos florecer, por muchos brotes verdes que se quieran ver, hasta 2011.

La ministra saca la calculadora. Los activos financieros comprados por el Estado para facilitar la liquidez a las entidades financieras españolas han generado unos intereses de 1.800 millones de euros. Y este año, serán "más de 3.000 millones". Muy bien. Pero entonces no mezclemos las ayudas de Estados Unidos y de prácticamente todo el mundo a sus bancos (convirtiéndose el Estado en el accionista mayoritario de muchos de ellos) con las facilidades dadas a estas entidades en España. Porque no tienen nada que ver. España ha ganado dinero con ellas, y vamos a ver si los demás países recuperan todo el dinero que han dado a sus entidades financieras y aseguradoras. Lo más parecido a las ayudas de otros países es el Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca, el Frob, del que todavía no ha brotado ni un solo céntimo de euro y que ahora está en discusión por la Unión Europea.

Así que menos lobos, Caperucita. Que no hay que sacar pecho porque los bancos hayan generado 1.800 millones a las arcas públicas por facilidades de liquidez. Ni porque éstos van a devolver hasta el último euro. ¡Faltaría más que no lo hicieran! Y que alguna entidad figurara en el registro de morosos por no pagar al Estado esas facilidades o esos avales públicos. Porque entonces saldrá Groucho Marx con sus ¡y dos huevos duros! O quizás mejor la versión española, que no desmerece al genial humorista norteamericano, el ¡manda huevos! de Federico Trillo.

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