Bruselas recuerda que las ayudas públicas exigen reestructuraciones
Los bancos atan en corto los bonus a sus directivos ante la presión de los Gobiernos
Disminuyen los incentivos garantizados plurianuales y aumentan los estímulos diferidos y ligados a los riesgos
Hay casualidades que llaman enormemente la atención. El mismo día que el futuro comisario europeo de Competencia (ahora lo es de Asuntos Económicos), Joaquín Almunia, dejaba muy claro que, una vez recuperada la normalidad tras la crisis financiera internacional, tanto las entidades financieras que recibieron ayudas públicas como sus accionistas deben contribuir a sufragar el gasto que supuso su salvamento, la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, estimaba que la tasa a los bonus de la banca y de los operadores de Bolsa generará para las arcas públicas 360 millones de euros. Y una consultora, Mercer, hacía público un informe que refleja que entidades financieras de todo el mundo ya están reduciendo los bonus a corto plazo de sus directivos.
Vamos por partes. Almunia, en línea con lo que reclaman la patronal bancaria española AEB y otras instituciones financieras, subraya que los bancos que recibieron ayudas se han visto beneficiados respecto a otros que, como estaban en mejor situación, no las percibieron. Por ello, hay que exigirles procesos de reestructuración, desinversiones, fusiones. En definitiva, decir a cada entidad que ha recibido ayudas que "tus accionistas o tu cuenta de resultados contribuyan a sufragar el dinero que ha costado tu salvamento". El comisario europeo cree que este proceso debe hacerse "con mucho cuidado", para evitar que "los bancos mal gestionados se queden en mejor situación que los que estaban bien gestionados", y para que el dinero de los contribuyentes "se traduzca en un sistema que vuelva a cumplir su función esencial: dar crédito". Palabras que firmaría el presidente de la AEB, Miguel Martín, que lleva desde que comenzó el desordenado proceso de rescate de la banca mundial reclamando esa reestructuración.
Por cierto, que Almunia hizo país, al recordar que "hasta ahora" las entidades españolas no han necesitado dinero público y, aunque avisó que habrá algunas que lo requerirán, España "ha tenido la inmensa suerte de tener un sistema financiero muy bien regulado, supervisado y gestionado".
En este contexto, el Gobierno de Francia, el segundo (tras Reino Unido) en anunciar la aplicación de un impuesto excepcional que gravará las primas que cobren los directivos de los bancos y los operadores de mercados, calcula que esa tasa permitirá recaudar 360 millones de euros, de los que 270 millones se destinarán a reforzar el Fondo de Garantía de Depósitos. La ministra de Economía, Christine Lagarde, estima que la tasa afectará a 2.500 empleados de los bancos y a los bonus pagados sobre los resultados de 2009 tanto en efectivo como en acciones que sean superiores a 27.500 euros. Lagarde calcula que los bonus de 2009 serán un 16% inferiores a los de 2008. Y que, aunque inicialmente esa tasa sólo estará vigente ese año, todo dependerá de la "moderación" que demuestren los bancos a la hora de incentivar a sus directivos. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, también quiere imponer mayores impuestos a los bancos.
Con todo esto, es lógico que las entidades financieras estén reduciendo los bonus a corto plazo de sus directivos. "El 80% de las organizaciones del sector financiero mundial ha hecho o planea hacer cambios en el diseño de sus bonos anuales o incentivos a corto plazo, focalizándose en el equilibrio, los sistemas de medición del rendimiento ajustados al riesgo y los bonos diferidos a varios años", señala el Estudio mundial sobre planes de incentivos de los directivos en el sector financiero, que elabora Mercer. "La mayoría de las compañías está disminuyendo el porcentaje del bono anual, mientras que está aumentando el salario base y el porcentaje diferido obligatorio", añade.
¿Por qué? Porque "se considera que parte de la crisis financiera tiene su origen en las prácticas remunerativas de los altos directivos del sector financiero y, en concreto, en el pago de incentivos a corto plazo a expensas de la sostenibilidad a largo plazo". Tras sufrir la crisis financiera internacional, el sector "está prestando una mayor atención a la manera de medir y evaluar el desempeño, más allá de la subida del precio de las acciones".
La mayoría está modificando sus incentivos a corto plazo. En este sentido, muchas entidades europeas han introducido un bonus diferido obligatorio ligado al rendimiento, ya que ayuda a controlar el corto plazo. Muchas compañías también han aumentado la cantidad del bonus diferido, incrementando las posibilidades de recuperar éste si el rendimiento es pobre. La opción más extendida es un acuerdo de bonus-malus, en el que el incentivo anual se mantiene en reserva y puede reducirse en caso de pérdidas futuras. Otra práctica del sector que está disminuyendo es la concesión de bonus garantizados (las entidades garantizaban la concesión de nuevos incentivos en un número determinado de años sin tener en cuenta, o haciéndolo muy poco, los resultados realmente obtenidos).
Según el último estudio de Mercer, las organizaciones del sector financiero han modificado sus sistemas retributivos, reduciendo el énfasis de los incentivos a corto plazo en favor de salarios más elevados, compensación diferida y modificando el diseño de sus programas de incentivos. Este sector también está cambiando el diseño de los incentivos a corto plazo, focalizándose en el equilibrio, los sistemas de medición del rendimiento ajustados al riesgo y los bonus diferidos a varios años.
El hecho de que muchas de estas entidades hayan tenido que solicitar ayuda a los Gobiernos, más las recientes novedades en materia reguladora, ha tenido un impacto notable en las políticas retributivas. Un tercio de las 61 empresas de banca y de seguros que han participado en el estudio ha recibido ayuda gubernamental de algún tipo y la mayoría de ese tercio (un 82%) ha impuesto límites en sus programas de compensación de directivos durante el periodo en que la ayuda ha sido prestada.
"Los organismos reguladores nacionales van encaminados a que el sector tenga más en cuenta el riesgo en sus sistemas de medición del desempeño y en sus sistemas de compensación, así como a no fomentar los comportamientos excesivamente arriesgados. Nuestros datos muestran que la mayoría de los participantes están cambiando la naturaleza de sus paquetes retributivos y sus incentivos a corto plazo, incluyendo la manera de medir y evaluar el desempeño. Este sector se está moviendo en la dirección correcta", resalta Benjamin Sada, director del área de Consultoría de Compensación de Mercer.