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Publicado el martes 12 de enero de 2010
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ANÁLISIS

Trichet y Obama quieren que la banca gestione mejor el riesgo

Los buenos resultados de 2009 podrían suponer un paréntesis ante la dureza de 2010

J. Hervás.– El presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, hablando desde Basilea en nombre de los gobernadores de los grandes bancos centrales del mundo, lanzó ayer una serie advertencia al sector. Deben, tienen que gestionar mejor los riesgos. Todos los analistas, agencias de calificación de riesgos, expertos y representantes del mundo financiero coinciden en señalar que el gran fallo de los banqueros que ha conducido a la mayor crisis económica desde la Gran Depresión se ha debido a la ligereza manifestada a la hora de controlar el riesgo. Para no herir a nadie nos preguntaremos cuándo hubieran permitido los banqueros clásicos que se hubiera permitido la burbuja inmobiliaria española y que los más implicados fueran ellos. Para el sector no fue ayer la única advertencia. Desde Estados Unidos el diario en Internet ‘Politico' avanzaba, y confirmaba más tarde la Casa Blanca, que Obama está pensando incluir en el próximo presupuesto, que se conocerá en el mes de febrero, un impuesto a las entidades bancarias, para recuperar el dinero de los contribuyentes que utilizó para salvar a las instituciones financieras.

La administración de EEUU se habría decantando por esta alternativa frente a un impuesto sobre los ‘bonus', relativamente fácil de obviar, o sobre las transacciones financieras como han propuesto varios países europeos.

Los bancos han entendido que las dos advertencias van en serio y que se equivocarían quienes quisieran tomárselas a la ligera. Saben que no lo pueden hacer, porque pese a los siempre irreprochables modales de Jean Claude Trichet, éste cuenta con innumerables instrumentos para poder torcer la mano de quien quiera resistirse a sus advertencias. Es otra forma más de empezar a pensar que los recursos infinitos que se habían concedido hasta ahora para salir de la crisis en condiciones excepcionales no se van a seguir proporcionando.

Los beneficios record que se aprestan a ofrecernos estos días algunas entidades cuando presenten las cuentas del 2009 no se habrían podido producir sin los recursos sin límite y la rebaja de los tipos que ha facilitado Trichet a través del Banco Central Europeo.

A lo largo de este año, como vienen anticipando autoridades monetarias y expertos del sector, las cosas van a cambiar. Los tipos de interés van a subir y las medidas excepcionales van a desaparecer o se van a moderar. En conclusión que no habrá mucho más dinero al 0,5 por ciento, o gratis como lo califican muchos. Decisiones que vendrán acompañadas de exigencias para mejorar la calidad del balance.

Las advertencias no pillan por sorpresa al sector. El máximo representante de las cajas de ahorros y algunos banqueros han adelantado durante buena parte del ejercicio pasado que el verdadero año difícil sería el 2010. La advertencia de ayer de Jean Claude Trichet desde Europa y de Obama desde Estados Unidos les da la razón y puede dejar 2009 como un paréntesis en un proceso de