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Publicado el viernes 4 de septiembre de 2009
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OPINIÓN

Bancos grandes y venerables y los 'bonus' de sus gestores

Por Luis Alcaide

Decididamente los bancos -y cuanto más grandes, más- son iconos sagrados intocables y reverenciados. Ni la Virgen del Rocío acapara tanta devoción. Curiosamente, en pleno corazón del sistema financiero, en las Islas Británicas, ha aparecido un nuevo Lutero, que como el fraile alemán, también pertenece a la congregación eclesiástica-financiera. Ni más ni menos que el presidente de la Finanacial Service Authority (algo así como la suma de nuestra SEC, una parte de la supervisión del Banco de España y otra de la Dirección General de Seguros), quien se ha atrevido a afirmar que la obesidad del sistema financiero bloquea y perturba el funcionamiento eficiente de una economía de mercado.

El sector bancario, a diferencia de otros negocios, no asume riesgos exponiendo su propio capital. Los recursos son fundamentalmente ajenos. Además si las cosas se tuercen no hay opción a que venga otro que pueda hacerlo mejor, incluido el Estado mediante nacionalizaciones. Pues no señor, la piedad se impone. Los bancos y cuanto más grandes más venerables, y por supuesto los banqueros pueden descansar tranquilos. Si el negocio se hunde ahí está el Gobierno, con el dinero presente o futuro de los contribuyentes, para sacarlo a flote y proseguir la navegación.

El bombazo de Lord Turner en plena Santa Bárbara de la armada financiera constituye la primera advertencia seria y responsable en la batallita de los bonos de los directivos. Los políticos ya sean del partido del gobierno o de la oposición se contentan con predicar a sus electores denunciando las elevadas gratificaciones de los directivos. Efectivamente son impúdicamente altísimas. Lord Turner, en su condición de presidente de la FSA, afirma que el feo asunto de los bonos o gratificaciones es tanto una de las causas del mal funcionamiento del sistema financiero como sobre todo un síntoma de la condición monopolística de un sector sagrado, intocable. Para hablar en casa sería como un granini con barra libre para los directivos.

En nuestro país, por ahora, el asunto no es objeto de debate y la atención que merece en los medios es comparablemente menor que los temas de corrupción municipal o las descaradas coartadas sobre las escuchas. En la Europa comunitaria, el cabreo de la opinión pública empieza a traducirse en acciones concretas. En Holanda, los accionistas se revelan e imponen su propio criterio. Un 59% de los accionistas-inversores-propietarios de la Royal Dutch Shell impugnaron las propuestas de la dirección y los mismo ha sucedido con la Philips cuando la junta de accionista revocó sus criterios de remuneración.

La rebelión holandesa se extiende. En la próxima reunión del Grupo de los 20, franceses y alemanes exigirán el establecimiento de criterios restrictivos. Los ingleses dudan, pero no todos. En cualquier caso, ahí está el Señor Turner.

NOTA. Si desea consultar la carta que sobre el control de los bonus extrasalariales han enviado ANGELA MERKEL, NICOLÁS SARKOZY Y GERALD BROWN al presidente de la UE y al resto de sus colegas de la UE, puede acceder a la siguiente dirección.

http://www.lesechos.fr/medias/2009/0903//300373366.pdf