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Publicado el viernes 4 de septiembre de 2009
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Algunos de los entresijos en torno al nuevo socio de los Polanco

El sorprendente 'amigo americano' de Prisa

Robert V. Brazell, demandando por fraude ante un Tribunal Federal de Nueva York por sus antiguos socios

Juan Luis Cebrián y Robert BrazellAlberto Valverde.– La historia tiene de todo: unos pájaros de cuenta, algún que otro listillo y  presuntos panolis, o viceversa, un supuesto magnate que se codea con príncipes saudíes y presidentes, una retahíla de páginas web en pos del éxito, un nudo casi inextricable de empresas variopintas, un banco que sale de la chistera, un libro escurridizo, acusaciones cruzadas de juego sucio entre socios, un cowboy de internet que ofrece hasta un millón de dólares a los cazarrecompensas, el presunto panoli en busca y captura por la justicia, una demanda multimillonaria en un Tribunal Federal de Nueva York. Este avispero con aromas de comedia, intriga, esperpento y que tal vez desemboque en drama revolotea en torno al campanillazo que Juan Luis Cebrián dio el otro día al cierre del Nasdaq tras la alianza estratégica entre el Grupo Prisa y el del inverosímil Robert V. Brazell.

Hay una historia la mar de apasionante detrás de este hombretón que El País del pasado domingo presentaba como "un inversor de altura" y "un visionario tecnológico" en una entrevista en la que lanza consignas seculares de marketing, como "Si captas el interés del consumidor en la tienda, puede que compre algo". Los datos biográficos divulgados estos días dicen que es presidente de la empresa In-Store Broadcasting Company (IBN), con la que Prisa ha sellado su alianza estratégica. También es consejero delegado de Talos Partners, el "brazo financiero de IBN" que ha firmado la compra del 4,5% de Prisa por 37 millones de euros, y opciones para otro 0,45% con una prima del 68%.

Ambos cargos son verdad, pero no cuentan toda la verdad sobre Brazell y lo que le rodea. Todavía hay muchos extremos desconocidos, pero algunas cosas que se saben y han aflorado en algunos medios norteamericanos dejan perplejo a cualquiera. Casi todos esos medios son absolutamente fiables, aunque digitales, entre otras cosas porque los grandes están para y en otros menesteres. Al fin y al cabo, y pese al deseo manifestado por Cebrián de cotizar en el Nasdaq, ninguna de las empresas involucradas en la aventura americana de Prisa está entre las 3.800 compañías que operan en el mercado tecnológico neoyorquino.

Sí lo está Overstock.com, una suerte de outlet en internet que vende excedentes y piezas de segunda mano de todo tipo, desde joyas a ropa de cama, menaje y jardinería. Fue fundada por Brazell en 1997 con otro nombre comercial pero la vendió dos años más tarde a Patrick Byrne; según éste, porque D2 (Discounts Direct) no había vendido el ejercicio anterior más que 500.000 dólares. Byrne la relanzó con el nombre de Overstock, la llevó al Nasdaq y dice que ahora su cifra de negocios ronda los 800 millones de dólares anuales.

Las otras empresas de esta madeja enmarañada, muchas radicadas en Salt Lake City, son sociedades limitadas, puras s.l. (LLC, Limited Liability Company). Empezando por IBN, cuyas cifras son reservadas aunque se jacta de tener 13.500 puntos de distribución de sus productos multimedia (en algunas notas de prensa dicen 18.500) y de estar en vanguardia de la comunicación moderna. No se trata sólo de llevar hilo musical a supermercados, tiendas de alimentación y farmacias, entre otros segmentos de mercado, sino de forzar la compra de lo que sea. Primero vía satélite y ahora por internet, su  programa estrella, PerfectMedia, dicen que llega muchas veces al mes a 150 millones de compradores (otras veces ponen la audiencia en 246 millones). IBN podría asimilarse, aunque con la más moderna tecnología interactiva, a La Tienda en Casa y los Infocomerciales de madrugada, todo ello salpicado de música y noticias de bricolaje y cosas así. Una máquina de vender esos cuchillos japoneses, este agarrador con ventosas, aquella crema para adelgazar...

Brazell creó IBN el año 2000, y ha crecido lo suyo. Mientras, ha desarrollado otras actividades, siempre en torno a las ventas y a internet: inventor que registra la patente de un  "Sistema de identificación de comprador pasivo para optimizar la publicidad"; forofo del punto.com (lanzó ehow.com para enseñar cómo se hace cualquier cosa, delphiforums.com para chatear, sandbox.com sobre deportes, liveglobalbid.com para subastas online, viniq.com para gestionar los concesionarios de automóviles... Y antes, en 1995, escribió (él dice modestamente que es coautor) y publicó el libro "The Idea Economy". Para este otoño está anunciada la seguda parte. Según su filosofía, esta nueva Economía de la Idea sustituye a la Economía de los Servicios y es la que aplica constantemente en sus actividades. El libro no aparece en Amazon, aunque se puede adquirir directamente en su propia página.

Talos, el "brazo financiero" de IBN, parece que no tiene ni un año de vida. Este 'merchant bank' también es una compañía LLC, aunque en algunas empresas de información financiera Brazell aparece como 'dueño''. Dicho así, "owner". En  su página corporativa aparece la siguiente dirección: 667 Madison Avenue, New York. Es probablemente uno de edificios de oficinas más exclusivos de la ciudad, si no el que más: el alquiler cuesta más de 900 dólares por metro cuadrado. Se acaba de mudar, porque hasta ahora la sede de Talos estaba en un lugar algo menos ilustre, el número 540 de la misma avenida. Los folletos digitales de sus operaciones y productos todavía llevan la antigua dirección.

Esos productos financieros y el propio nacimiento de Talos Partners son el origen de la demanda que se presentó el pasado 29 de junio. Casi dos meses antes de la firma de la alianza estratégica para crear Prisa IBN International. O IBN Prisa International, alteración con la que apareció el domingo la entrevista de Brazell en El País. De acuerdo con las 36 páginas de la demanda, el factótum de IBN y Talos, no sólo sino en compañía de otros, habría "robado" ideas y herramientas financieras, violado la confidencialidad, entrado en los ordenadores, copiado documentos y utilizado su permanencia en una compañía llamada American Institutional Partners (AIP) para montar Talos. Además, habría incurrido en falta de ética al contratar a varios profesionales y empleados de AIP. Según el escrito, Brazell estuvo en la compañía tres meses, desde noviembre de 2008 a enero de 2009.

Los otros demandados incluyen a esos empleados supuestamente tránsfugas y a dos abogados del despacho de abogados de AIP, Bryan Cave LLP. No sólo habrían ayudado al presunto expolio del instrumento financiero Equitap, sino que harían cargado a la empresa el trabajo hecho para los otros. Para liar más el asunto, otros dos ilustres demandados son Stephen Norris, amigo de los Bush y del príncipe saudí Al-Waleed bin Talal Al Saud, uno de los hombres más ricos del mundo, y Darl McBride, ex presidente de Santa Cruz Operation (SCO).

Norris y McBride intervinieron hace años en un famoso escándalo en torno al sistema operativo Unix, su supuesto clon Linux y la venta de licencias. Involucró a rimbombantes empresas de la informática y todavía anda en los tribunales. La semana pasada, un Tribunal de Apelación casó una sentencia anterior y ordenó volver a la primera casilla. SCO, por tanto, tiene los derechos de Unix hasta que un nuevo juicio decida. Pero lleva dos años en suspensión de pagos o, según la terminología al otro lado del Atlántico, acogida al Capítulo 11.

También AIP está en suspensión de pagos, desde el pasado 27 de mayo. Su presidente, Mark Robbins, está en busca y captura por deudas y cheques falsos, con una fianza de 20.000 dólares cuando lo detengan. La demanda contra Brazell contiene detalles escabrosos y hasta casposos (cuenta ciertas aventuras sexuales, para ser más explícitos), además de la denuncia de que el 'amigo americano' habría creado la página Skyline Cowboy para lanzar invectivas contra Robbins; la página llega a ofrecer recompensas por su captura y a decir que padece trastorno bipolar.

El demandante no es Robbins, sino la firma Pelican Equity LLC, creada en Delaware, como Talos. Alega poseer los derechos de AIP y exige un juicio con jurado. Reclama una indemnización compensatoria de cien millones de dólares y una cantidad indeterminada, a fijarse en el juicio, en concepto de indemnización punitiva. Además de la devolución de todo lo presuntamente robado, claro. Toda la información financiera facilitada por una asesoría se ciñe a que "tiene unos ingresos anuales de 94.000 dólares y una plantilla de aproximadamente dos personas".

Ante la misma jueza, Naomi Reice Buchwald, y fechado el 19 de agosto, llegó un primer escrito de oposición a la demanda. El malo es Robbins, vienen a decir los demandados, que lo niegan todo y lo devuelven con creces. En 16 páginas se lee que AIP es una "tapadera para un timo" y que Pelican no tiene derecho a reclamar nada, porque AIP está bajo protección judicial (Chapter 11).