En nueve años, Francisco González ha sustituido todos los directivos del antiguo BBV
Nadie llorará ni en Los Tamarises ni en Jolastoki
- Goirigolzarri pacta su marcha del BBVA ante la 'autorrenovación' de FG en la presidencia
- Ángel Cano, nuevo consejero delegado, sucesor 'in pectore" del ex broker gallego
Después de casi nueve años de colaborar de manera discontinua con Francisco González como "número dos", el ya ex consejero delegado del BBVA, José Ignacio Gorigolzarri, ha abandonado por sorpresa el BBVA, motivado por la decisión de FG de continuar, probablemente de manera indefinida, al frente de la presidencia del segundo banco español. Los portavoces del banco han presentado la salida de "Gori", uno de los pocos remanentes de la facción BBV después de la fusión hace más de diez años con Argentaria, como "pactada", lo que no ha podido ser corroborado en otras fuentes imparciales. FG tenia prevista su salida del BBVA al cumplir la edad reglamentaria fijada para la permanencia en el consejo, pero lo ha prorrogado en dos ocasiones. Esta vez, su "autonombramiento" no fija fecha para irse, aunque fuentes del banco dicen que será dentro de cinco años. No está nada claro. Ängel Cano, responsable de Recursos Humanos y considerado un técnico contable, es el nuevo consejero delegado. Su experiencia en la gestión de la red comercial (el mayor activo del banco), dicen fuentes internas, es mínima.
Llevaban años soportándose, en una relación endiablada, casi bipolar. Pero a trancas y barrancas el banco seguía funcionando y el poder, mal que bien, se repartía mientras se producía un abandono por goteo de los viejos del lugar, pertenecientes a la rama BBV. En ese periodo, Gorigolzarri vió pasar muchas víctimas por delante y dejó hacer en la esperanza de que un día, por imperativo de edad, él pudiera ser el sustituto. No sólo no lo ha sido sino que FG le ha despedido, precisamente, arguyendo "motivos generacionales", pese a que el ex broker gallego tiene diez años más que él, superando ya los 65 años. Hace un año, cuando el consejo de administración propuso a la junta de accionistas la extensión de la edad de "jubilación" del presidente hasta los 70 años, Gorigolzarri confesó a sus íntimos que se iría, más pronto que tarde. La puntilla fue más reciente. FG impidió a Goiri asistir a un acto de Cofesbank (la patronal vasca), en presencia del Rey, bajo la disculpa de que tenían otras prioridades en un acto prevo en El Escorial. Ignacio Galán, presidente de Iberdrola, pudo estar en ambos lugares a la vez. Bastó un avión privado. Goiri se sintió realmente humillado ante su parroquia.
En la mañana del martes, en Bilbao, prácticamente sin preaviso alguno sobre el orden del día, FG preparó un consejo a su medida y soprendió a todos con su "autonombramiento", que algunos ya dan por tiempo indefinido. Gorigolzarri no tuvo que pensárselo mucho. Reclamó lo suyo, una jubilación anticipada a sus 55 años, que incluye además un fondo de pensiones por importe de 52,4 millones de euros. Si hubiese sido despedido, el dinero en juego se hubiese incrementado en 44 millones adicionales, aunque la junta general última había "anulado" las indeminizaciones de los tres primeros espadas del banco (FG, Goiri y Maldonado) por exigencias del guión.
Nadie puede admitir que el de Plentzia, por mucho amor que procese a "su banco", renunciara voluntariamente a una cifra de estas características. Aún así, con el 80% de sueldo como jubilado (más de tres millones de euros al año) y la expectativa de los 52,4 millones del fondo de pensiones (ya provisionados) le sobrarará para él y para sus nietos, alejados ya de la villa natal del abuelo vizcaíno. Sólo FG le superará en retribuciones, en caso de salida no deseada del banco, con una cifra que roza los 100 millones de euros. Será cuando se retire. Y, en estos momentos, nadie sabe cuándo se producirá el "facto". Y menos con un consejo que ha sido nombrado a medida por la gestión, no por los accionistas. Todo lo contario de lo que dicen los Códigos Olivenzas, las RSC y demás pamplinas. Como debe ser.
Al día de hoy, FG no ha dejado a ninguno del equipo que heredó del BBV en puestos de alta responsabiliad. Para qué. Hasta se ha ido José Sevilla, fichado por el que fuera consejero delegado del BBV, Pedro Luis Uriarte, antes de la fusión con Argentaria, pero un hombre que trabajó, como jefe de estudios y análisis, de FG Inversiones, la sociedad bursátil que el ahora presidente del BBVA vendió a Merrill Lynch. Pepe Sevilla hace tiempo que no entraba en el despacho de FG ni para tomar café con churros. Y eso que era el responsable de Riesgos, un departamento que algo tendrá que decir en estos tiempos de superación de crisis financiera. Le sustituye Manolo Castro, conocido dentro del banco como 'evidente.com" por sus reiteradas respuestas, siempre con la misma frase.
En Bilbao aseguran que FG tiene preparada su coartada para justificar la salida airada de su "número dos" y del responsable de Riesgos. No encajaban en su modelo de banco y anticipan que hasta les puede responsabilizar de su falta de ambición en la política de compras de bancos en el exterior. También les podría achacar que se oponían a la estrategia de fortalecimiento de recursos propios -vía ampliaciones de capital y/o emisiones de preferentes y subordinadas-, que han llevado otros bancos, como es el caso del Santander. Pero la realidad es lo que se hace y no lo que se dice. De hecho, el BBVA ha terminado emitiendo subordinadas y otros instrumentos que fortalecen la estructura de capital, ha vendido inmuebles y oficinas con retraso y a precios inferiores a otros y se ha retirado de algunos mercados, como es el caso de Brasil, que le han ido muy bien a su principal competidor. Quizá porque en su momento prescindió de los brillantes "cerebros" que hoy gestionan la competencia.
Para algunos históricos, la salida de Gorigolzarri tiene un significado más simbólico. De hecho, ya no queda ni un directivo vasco en la gestión del BBVA. Emilio Ybarra, el hombre que permitió la fusión del BBV con Argentaria hace ya más de diez años, saliendo luego por la puerta trasera por el escándalo de las "cuentas opacas" en paraísos fiscales, será recordado en Neguri y en El Abra no por sus obras sino por sus derribos. Ni siquiera podía tomar ya el aperitivo en los Tamarises ni almorzar en el Jalastoki. Hace tiempo que se le consideraba persona "non grata" en el entorno de la Avenida Los Chopos, en Getxo. Con eso contaba precisamente FG. Con que nadie llorará por lo que no fue ni nunca podrá ser.