LA PIPARRA
Don Rodrigo
Por Luis Alcaide
Lleno. No hay billetes. Más de un asistente no consigue su propósito de asistir, ni siquiera tiene acceso a las salas con pantallas de televisión. Conferencia sobria y brillante. Quizá algo de decepción entre una parte de la clientela, aquélla que casi siempre no espera oira otra cosa que no sean palabras que le regalen sus propios oídos. Rato, don Rodrigo, explica sencillamente la "nueva realidad internacional".
Un comentario a propósito de unas observaciones del gobernador del Banco Central de Japón marcan el terreno de juego. "Los bancos centrales hemos errado en nuestro análisis". El análisis, a posteriori, está claro y exige actuaciones en tres puntos claves:
- La convicción de que la estabilidad de precios garantizaba la estabilidad financiera ha resultado ser completamente falsa;
- La supervisión individualizada de las instituciones financieras no garantiza su solvencia. La contaminación vía riesgos sistémicos exige una nueva regulación: los bancos buenos pueden contaminarse de los malos.
- La abundante liquidez de la que ha gozado el sistema financiero se ha volatilizado repentinamente. Su desaparición ha reclamado la vuelta de los bancos centrales, casi desaparecidos en el interior de las burbujas, a ocupar el centro del sistema financiero para evitar el cataclismo.
Efectivamente, el mundo financiero del futuro no podrá ser el mismo que el de los años pasados. Bancos muy grandes son en sí miso un riesgo sistémico. También lo es el apalancamiento desproporcionado del crédito. Por un lado, mayores exigencias de capital. Por otro, un actualización del riesgo moral. En un sistema capitalista de mercado, los fracasos no pueden ser sistemáticamente tapados por los contribuyentes. Rato coincidía con lo que el presidente Obama acababa de decir a los financieros en Wall Street.
También el escenario económico y político internacional y en especial la composición de sus grupos dirigentes estaba cambiando. El grupo del G-7 se eclipsaba ante la nueva realidad del G20 mientras, entre bastidores, se perfilaba la realidad de las dos grandes protagonistas del G-2: USA y China.
Curiosamente, la Europa desaparecida presentaba una moneda, el euro, que escala posiciones como activo de reserva frente al dólar o frente al binomio dólar- yuan (las autoridades chinas cuidan que su moneda mantenga una relación casi fija con el dólar).
También el mundo subdesarrollado se acerca a más velocidad al de los países ya desarrollados. El "catching up" se acelera. La crisis no ha podido frenar esta tendencia. El impertinente dicho norteamericano "cuando Estados Unidos estornuda el resto del mundo agarra una pulmonía" , sencillamente resulta hoy irrelevante. USA tendrá que conformarse con recibir un cortés "jesús" por parte del resto del mundo.
Coloquio con preguntas sofisticadas sobre derivados e intríngulis financieros respondidas con claridad y concisión para no aburrir al auditorio. También preguntas viscerales. ¿El modelo español del cemento tiene un sustituto? ¿Saldrá España de la crisis y cómo?.
En todos los países industriales -recuerda Rato- el sector de la construcción tiene un peso muy importante. En USA, Alemania, Francia y China, por supuesto. El cemento seguirá ahí, con menos protagonismo pero también como impulsor de la importancia que a nivel mundial han adquirido las grandes constructoras españolas.
¿Cómo será el futuro? Sencillamente será. ¿Quién pudo anticipar hace unos años que una empresa textil española, es decir de un sector condenado a su cuasi desaparición, se convertiría en un líder mundial. La Bolsa lo confirmaba la mañana siguiente con el alza de las acciones de Inditex.
España -insistió Rato- en los últimos 20, 30 años ha sido una de las economías que ha crecido a un ritmo mayor y ha presentado un proceso de modernización más acelerado.
Ninguna referencia a la política. Ningún indicio de un eventual retorno. Una convicción firme de que la sociedad española en la nueva realidad seguirá abriéndose paso