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Publicado el viernes 18 de septiembre de 2009
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ANÁLISIS

Al fin habla Zapatero

El presidente, satisfecho de pertenecer al órgano de gobernanza mundial

José Hervás.– Ha costado, pero ya se conoce la posición española respecto de la necesidad de regular la remuneración de los altos directivos de la banca. La conclusión principal de la cumbre extraordinaria de la Unión Europea, celebrada anoche en Bruselas para preparar el G20 de Pittsburg, ha sido los acuerdos de limitar las primas de la banca y seguir con los planes de reactivación económica para salir de la crisis. Ahora la cuestión es saber si la semana próxima la UE va a conseguir doblar el brazo de Obama para hacerle adoptar esta limitación de los salarios y remuneración variable de los ejecutivos de la banca que hasta ahora han rechazado. No parece fácil.

Probablemente tampoco es en realidad la cuestión por la que hay más interés para controlar. Pero al menos se ha conseguido la unión de los países comunitarios en este sentido, así como el de tratar de eliminar la posibilidad de actuar desde paraísos fiscales. Tras el Consejo Zapatero no mostró su mejor momento. Sólo ganó un poco de tono cuando comentó que la Unión Europea considera al G20 como la organización mundial para la gobernanza de la economía. Donde está él.

De quien más se dudaba inicialmente de cara a conseguir acuerdos en el interior de la Europa comunitaria era de Gordon Brown. Pero algo ha debido ver de cara a la opinión pública, porque se ha manifestado como el crítico más rotundo de la clase financiera. Quizás es consciente del cabreo  que provocan en la opinión pública, y en especial la del  Reino Unido, las primas multimillonarias pese a las cuantiosas ayudas públicas concedidas a muchas de sus entidades para evitar su desplome. Sin olvidar las ingentes cantidades de dinero inyectadas en el sistema, a precio de saldo, para evitar el colapso. Antes del inicio de la sesión afirmaba en declaraciones a los medios, que resultaba necesario regular estas remuneraciones, a las que señalaba como responsables directas de la crisis financiera mundial.

Nunca nadie había llegado tan lejos. De la posición española no sabíamos nada. Elena Salgado nunca se había manifestado abiertamente sobre la materia. Ayer Zapatero se destapó. Aseguró que reclamó al Consejo una regulación exigente y estricta de las primas de los altos directivos de las entidades financieras. No ha precisado mucho más, pero quizás es consciente de que tras la reunión de Pittsburg la redacción del acuerdo será mucho más light. Si no obtienen el apoyo de Obama a la medida podrán utilizar la propuesta la podrán utilizar para obtener otros compromisos.

También han acordado pedir al G20 seguir con los planes de reactivación y limitar primas en banca, una de las cuestiones abordadas en la reunión de ayer, cuestión esta última sobre la que Zapatero aseguró que España, al igual que toda la UE, es partidaria de la promulgación de una normativa exigente y estricta.

El sentir general de los expertos, y así se lo han dejado por escrito al Consejo, es que la crisis tiene todavía recorrido por lo que es necesario mantener el compromiso de mantener las ayudas al sistema financiero con las que evitar, como hasta ahora un crac internacional que habría hecho que las economías hubieran entrado en una recesión aún mucho más profunda de la que estamos atravesando.