Monitor Ibérico
Cuatro empresas españolas acuden a 50.000 millones en adjudicaciones
La rivalidad política en Portugal frena las ofertas de las constructoras lusas e españolas
Los comicios del 27 de septiembre condicionan los concursos públicos
La seguridad jurídica de los concursos internacionales y de las adjudicaciones de las grandes obras publicas proyectadas en Portugal, como el desarrollo de la red del AVE (Lisboa-Madrid, Lisboa-Oporto, Oporto-Vigo) y la construcción de 1.500 kilómetros de nuevas autopistas, en las cuales participan al menos constructoras españolas (Sacyr, FCC, ACS y Ferrovial) integradas en consorcios mixtos dirigidos por empresas lusas, está siendo gravemente cuestionada por la lucha partidaria. Ante la proximidad de las legislativas (27 de septiembre) y de las municipales (11 de octubre), el primer ministro socialista José Sócrates, que gobierna con la mayoría absoluta desde el 2005, tuvo ya que aplazar algunas adjudicaciones, mientras que el Partido Social Demócrata (PSD) de Manuela Ferreira Leite, que según los sondeos podría volver al poder, advierte que en este caso hará una "revisión drástica" de todas las grandes obras públicas proyectadas por los socialistas.
La inversión prevista en la primera fase (2008/2020), es de 30.000 millones de euros, y alcanzaría los 50.000 millones hasta el 2050, con cargo, pues, a las próximas generaciones, que es lo que critica la oposición, recordando que la deuda pública ya casi alcanza el 100% del PIB. El presidente de la República Aníbal Cavaco Silva, del PSD, está en la misma línea, diciendo que lo que tiene que hacer un gobierno serio y responsable, sobre todo ante una coyuntura económica y financiera nacional y internacional tan negativa como la actual, es estudiar a fondo la relación costes/beneficios antes de pasar a la acción.
Aunque fueran gobiernos social-demócratas los que han firmado los acuerdos con España en relación con el proyecto del AVE Lisboa-Madrid que Manuela Ferreira Leite pone ahora en la picota, el PSD reprocha a Sócrates que piensa más en términos partidarios que en el futuro del país: las obras públicas son presentadas por el PS como un "balón de oxigeno" para la economía en general y para el sector de la construcción en particular, y para luchar contra el paro, pero su adjudicación se rige muchas veces por afinidades políticas.
Lo cierto es que la opinión pública lusa ya no sabe que pensar al respecto. Al margen de la lucha por el poder entre el PS y el PSD, un día sale en la prensa un manifiesto firmado por 28 prestigiosos economistas de todos los colores políticos y que denuncian la "megalomanía socialista" en materia de obras públicas. Sin embargo, al día siguiente, los mismos periódicos publican otro manifesto firmado por otros 51 prestigiosos economistas y expertos igualmente "independientes", según los cuales lo que está en juego - al margen del futuro de Sócrates y de cuestiones coyunturales como el déficit y la deuda- es nada más y menos que el desarrollo del país.
Hasta los banqueros salen a la palestra: Ricardo Salgado, que dirige el Banco Espirito Santo (BES), está entre los que apoyan las grandes obras publicas del régimen socialista. Y lo mismo pasa con el Banco Comercial Português (BCP), que la mayor institución financiera privada lusa, y más aun con la Caixa Geral de Depósitos (CGD), que tiene aún el Estado como único accionista: para el PSD, tanto el BCP como la CGD están "a la orden" del gobierno socialista...
Además del AVE, del tercer puente sobre el Tajo en Lisboa y de las nuevas carreteras, el PSD cuestiona también con dureza la construcción del nuevo aeropuerto internacional previsto para 2017 en Alcochete. La idea de Manuela Ferreira Leite, es que habrá que construir el aeropuerto"por módulos", en función de la saturación progresiva del aeropuerto de Portela, situada a la entrada de la capital. Prácticamente sólo la decena de nuevos complejos hidroeléctricos que fueran ya adjudicados a EDP y a Iberdrola (1.500 millones de euros de inversión) se salvan de la quema anunciada por la líder del PSD
Las grandes constructoras y concesionarias lusas Mota Engil, Soares da Costa, Brisa, que acuden a todos los concursos públicos abiertos y tienen ya mucha obra adjudicada, son naturalmente las que miran con mayor recelo la eventual llegada del PSD al poder. Y lo mismo pasa con las españolas ACS, Sacyr, FCC y Ferrovial, muy presentes en el país vecino. Así, Iridium (ACS) y Somague (Sacyr) integran los consorcios dirigidos respectivamente por Brisa/Soares da Costa y Mota Engil, que disputan la construcción del tramo del Ave Lisboa-Madrid (previsto para el 2013) entre Poceirão y la frontera española (176 kilómetros), con una inversión de 1.300 millones de euros.
Ferrovial también tenía previsto participar al concurso del Ave Lisboa-Madrid, al frente de un consorcio luso-español donde ostenta el 60%, pero decidió al final abandonar la idea, al considerar que el proyecto representa una inversión muy alta y carece por ello de interés estratégico. Sin embargo, Ferrovial prevé acudir a los concursos del Ave Oporto-Vigo y Lisboa-Oporto cuya puesta en servicio - si el PSD no lo impide - están previstas respectivamente para 2013 y 2015.
De momento, ante la presión de Aníbal Cavaco Silva y de Manuela Ferreira Leite, el gobierno socialista tuvo que aplazar "sine die" la adjudicación del primer tramo luso del Ave Lisboa-Madrid. Sin embargo, este martes concluye el plazo de presentación de ofertas para la construcción del tramo Lisboa-Poceirão y del nuevo puente sobre el Tajo, entre Chelas y Barreiro, con participación española. "Al margen de los resultados de las legislativas del 27 de septiembre, el Ave Lisboa-Madrid tendrá que avanzar, y en los plazos convenidos con el gobierno español", advierten los socialistas.
Y esa es también la opinión de la mayoría de los analistas. Al final nadie piensa seriamente que un PSD eventualmente victorioso tendría la suficiente margen de maniobra para paralizar para siempre el proyecto ibérico del Ave. Hasta Manuela Ferreira Leite cuida muchísimo no especificar hasta donde podrían llegar las "revisiones drásticas" que pretende introducir en el proyecto nacional del Ave, en el caso de que venga a gobernar el país. Y lo mismo pasará ciertamente con la mayoría de las restantes grandes obras proyectadas por Sócrates, y cuya ejecución esta prevista hasta el 2014.
Con lo cual el próximo gobierno - con independencia de su color política - será el que tendrá que buscar financiación para el 70% de la obra proyectada, mientras que gracias en parte a la aplicación del 30% inicial Sócrates podrá presentarse el 27 de septiembre ante los electores con el país no ya en "recesión técnica" y si creciendo un 0,3%. Eso es quizás lo que mas duele a Manuela Ferreira Leite, que en los tiempos del gobierno de José Manuel Durão Barroso - "bueno amigo" de Zapatero- fue la "dama de hierro" de las finanzas lusas.