Franceses y alemanes restan protagonismo a Zapatero antes de su próxima presidencia de la UE
Alemania demanda el liderazgo económico de Europa
El ministro alemán propondrá en el G20 que los mercados financieros paguen una parte de la factura de la crisis
El ministro alemán de Economía, Peer Steinbrück, no quiere limitar al entorno interno de su país las iniciativas planteadas para relanzar el crecimiento económico. Si en el ámbito doméstico está presionando al sector financiero para que con la garantía de la banca pública -KfVV-, lleguen los créditos a las empresas, en el ámbito internacional propone que los mercados financieros paguen parte del coste de la crisis económica, en cierta medida generada por la codicia de sus agentes. Una vez más, la iniciativa de un líder europeo resta protagonismo a los planes del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que trata de sacar cabeza y rentabilidad política con la presidencia de la Unión Europea que prepara desde hace meses. De la importancia política que quieren dar los socialistas a esta cuestión, de pura gestión administrativa, da idea la intervención de Leire Pajín en el Foro de Nueva Economía, que lo calificó de acontecimiento astral. En dicha ocasión, la secretaria de organización del PSOE consideró que la coincidencia de que Zapatero ostente la Presidencia de la UE y que Barack Obama presida EEUU, sería un "acontecimiento histórico" para "el planeta" y supondrá "una esperanza para muchos seres humanos".
Pero, de momento, la iniciativa la toman otros. Primero fue la carta de Sarkozy pidiendo apoyo a sus propuestas para la próxima reunión del G20, para regular el sistema de remuneración de los directivos de las entidades financieras y fondos de inversión. Ahora es el ministro de Economía alemán quien les ha escrito a sus colegas de Economía y Hacienda de cara a la reunión que se ha de mantener en Londres los próximos días 4 y 5 para preparar la cumbre del G20 a celebrar a finales de septiembre en Pittsburg. Estas iniciativas corresponden al país que preside la Unión, que a su vez suele consultarlo con el país que ha de sucederle en el cargo, como es el caso de España, que ejercerá la presidencia de la Unión en el primer semestre de 2010. Nada de eso ha sucedido.
Peer Steinbrück ha tomado la iniciativa. Dice textualmente en su carta que "quiero discutir con vosotros sobre cómo podemos pedir de forma coordenada y a escala internacional, una mayor contribución a los mercados financieros para que financien los inmensos costes de la crisis".
Fuentes diplomáticas españolas recuerdan que todavía es más sorprendente que el ministro alemán también trate de robar la iniciativa a Suecia y España en una materia puramente comunitaria, como es la normativa sobre el respeto del pacto de estabilidad y el rigor presupuestario.
Pues Steinbrück plantea también en su misiva la necesidad de coordinar cuando se dejan de aplicar las políticas de estímulo económico para salir de la crisis. El ingente gasto ha provocado que los países miembros de la Unión se salten el acuerdo de limite de déficit presupuestario a un máximo del 3 por ciento del PIB. Es lo que Berlín ha dado en llamar "estrategia de salida de la crisis".
En este caso el político alemán recoge las ideas expresadas desde el primer momento de la crisis por los representantes de la banca española que pidió mantener los principios comunes de las normas de competencia para evitar su distorsión. Bien es cierto que Steinbrück admite poder respetar la peculiaridad de cada estado miembro.
Alemania, que ha convertido el compromiso de mantener controlado el déficit presupuestario en materia principal de la campaña electoral, teme poner en desventaja a sus empresas y a su relanzamiento si los demás países se olvidan del rigor presupuestario para apoyar artificialmente su crecimiento.
También plantea el político alemán limitar la remuneración variable de los ejecutivos de las entidades financieras y avanza una propuesta para que se regule de forma internacional vinculando los bonus en relación al salario fijo que reciben anualmente. Para impedir que se centren en las ganancias a corto plazo, propone que los ejecutivos tengan que mantener sus opciones al menos durante cuatro años sin poderlas ejecutar. Es de esperar que próximamente conozcamos las propuestas españoles sin tener que esperar al inicio de la presidencia de la Unión.