El Congreso convalida el FROB con los votos de PSOE, PP y Coalición Canaria.
El PP critica el plan de rescate de la banca elaborado por el Gobierno pero le concede su apoyo
Evita que el FROB se tramite como Ley, lo que hubiera exigido un análisis detallado del sector
El PP tuvo ayer la oportunidad de rechazar el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) cuyo proceso de elaboración tanto ha criticado y que, días antes, su presidente de honor y ex presidente del Gobierno José María Aznar había atacado de forma furibunda. En otra de las muestras de incongruencia en su labor de oposición, el PP prefirió alinearse con el Ejecutivo sin dar muchas explicaciones. No se puede estar todos los días diciendo que es un parche, que no soluciona los problemas del sector y luego votar a favor. Sin sus votos, el proyecto gubernamental para sanear el sistema financiero no hubiese salido adelante. Junto a socialistas y Coalición Canaria, fueron los únicos que votaron a favor. Ya anticipábamos en la crónica de ayer titulada ‘El PP teme que Salgado lleve a España al precipicio' que tenía imposible no apoyarlo, una vez que la ministra de Economía y Hacienda les había admitido más del 30% de las propuestas. Qué diferencia con lo que está ocurriendo en el Reino Unido, con un debate similar en el que la oposición califica de 'testamento muerto' a las propuestas del Canciller del Tesoro para reordenar su sistema financiero.
Ayer, los populares hubieran contado con el apoyo de nacionalistas y grupos minoritarios para echar atrás el plan. Pero no supieron cómo salir de la encerrona en la que ellos mismos se habían metido tras debatir durante horas con Elena Salgado. Ahora tienen que asumir las consecuencias.
Carecen de todo sentido político, a la luz de los apoyos prestados ayer, las palabras de Cristóbal Montoro y Álvaro Nadal, los dos máximos responsables de política económica del partido, acusando al Gobierno de falta de proyecto de política económica, denunciando que se alcanzarán cinco millones de parados y advirtiendo que la reestructuración bancaria afectará a una treintena de entidades. No sirve de nada decir que los apoyos son críticos y escépticos, oponerse frontalmente al proyecto del Gobierno, pero en último extremo se hace todo lo posible para que alga adelante.
Los miembros del Partido Popular han estado pidiendo más transparencia durante meses y en cuanto Elena Salgado les ha hecho la escena del sofá en el ministerio de Economía y Hacienda ni siquiera han sido capaces de pedir que se tramite como proyecto Ley. Esto les hubiera obligado a explicar ante la opinión pública, con luz y taquígrafos, el por qué de las medidas adoptadas y les hubiera obligado también a presentar otros escenarios alternativos a las cantidades aprobadas: 9.000 millones de eurosde salida, ampliables hasta 90.000 millones.
El FROB contó con los votos favorables del PSOE, del PP y Coalición Canaria. El único diputado de UPN, Carlos Salvador, hiperactivo desde su ruptura con los populares, ayer ni siquiera acudió al pleno.
De nuevo una de las intervenciones más esclarecedoras respecto de las dudas que plantea el sector volvió a ser la del diputado de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares. Advirtió que para no verse afectado el sistema financiero es ya la segunda gran ayuda que recibe. Y además sin las contrapartidas de lo que ha ocurrido en otros países, donde el Gobierno ha asumido las riendas de las entidades apoyadas, como es el caso de Estados Unidos o el Reino Unido.
Como buen médico utilizó acertadamente la metáfora del enfermo enfatizando que es la "segunda transfusión al sistema bancario, que para no estar enfermo ya lleva dos transfusiones, sin que se trate la enfermedad a fondo".
Los populares tendrán que explicar con toda claridad su decisión. Ya sabemos que han recibido todo tipo de sugerencias de las más diversas instituciones financieras y sus presidentes. Pero ni esto, ni el temor a que la situación sea más grave de lo inicialmente previsto, justifican su decisión sin aclararla debidamente. Y menos tras la confirmación de los malos presagios para la economía europea, y la española en especial, por parte del Fondo Monetario Internacional. Su decisión más parece una imprevisión y una provocación, que la apuesta de un partido maduro.