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Publicado el viernes 31 de julio de 2009
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Para muchos analistas, la decisión de la agencia pone en la picota a la propia entidad

La baja de calificación por Moody's de Santander y BBVA genera dudas sobre el futuro modelo bancario

El Popular se plantea la conveniencia de ampliar su dimensión internacional ante la estrechez de oportunidades domésticas   

BBVA José Hervás.– La decisión de la agencia de análisis de riesgos Moody's de bajar la calificación de los bancos Santander y BBVA, las dos primeras entidades financieras españolas, y el tercero y quinto bancos del mundo por beneficios en 2008, vuelve a plantear no sólo las dudas sobre las propias agenciasde riesgos, sino sobre el modelo ideal de loque tiene que ser un gran banco. Alertar ahora a la opinión pública mundial sobre los riesgos de estas entidades, cuando ya ha pasado la peor crisis financiera de la historia según Bernanke, y no haberlo hecho antes, obliga a reflexionar. Moody's considera que ambas entidades se verán afectadas por el gran deterioro de la economía española (a la que irónicamente le ha mantenido los ratings) y la de los principales países en los que operan. ¿Pero no hemos empezado a ver brotes verdes? La decisión que Moody´s supondrá un jarro de agua fría para las conversaciones internas del Popular sobre si no ha llegado el momento de expandirse. Su modelo, trabajado en el pasado con el mayor nivel de eficiencia del mundo, parece tener los días contados.

La reflexión no es una novedad. Ya a finales de los años 80, antes del proceso de fusiones de bancos en España, había analistas que afirmaban que el modelo del Popular de banca doméstica y de la pequeña y mediana empresa sería el primero que desaparecería. Muchos de los que pagaron estudios en aquella época para conocer su futuro no están hoy en la banca. Por ello, la novedad es que los propios ejecutivos del Popular hayan asumido ahora  la conveniencia del cambio o estén en proceso de asumirlo. Tiempo y viajes ya le dedican. Y en ello están. ¿Tiene sentido que lo hagan cuando a corto y medio plazo se penaliza la decisión?

En este contexto, la decisión concreta de Moody´s de reducir el rating sobre Santander y BBVA (baja su calificación de Aa1 a Aa2 en ambos casos), bajo el argumento de su excesiva exposición internaciobal, no deja de ser incoherente. La decisión sobre el Santander la explica Moody's por el fuerte deterioro de la economía española, así como las del Reino Unido y Estados Unidos, mercados en el que ha incrementado recientemente su presencia por la compra del Bradford y Alliance & Leicester en el primero y del Sovereign en el segundo.   

Del BBVA, lo que más le preocupa es la evolución de la economía mexicana para la que el propio Gobierno azteca ha previsto una contracción de entre el 5 y el 7% para este año. Si bien volverá a crecer a un ritmo superior del 2,5% a partir del 2010.

Moody's admite, en ambos casos, que los mercados en los que trabajan BBVA y Santander a largo plazo podrían traer ventajas estratégicas. Pero se ciñe al corto y medio, en los que aumentan los riesgos para las entidades. ¿Para eso ha tenido que esperar seis meses Moody´s y cambiar de opinión? Estos son riesgos de ahora. Pero no ha tenido que dar la Administración norteamericana más de 6 billones de dólares para salvar su sistema financiero incluso cuando todavía no se había agotado el mandato de Bush. ¿No ha tenido que hacer algo similar la Administración laborista británica, incluso antes de que abandonara el poder el predecesor de Gordon Brown?  

Hace bien la agencia en matizar que pese a la rebaja, los dos bancos permanecen entre los primeros niveles de calificación entre las entidades financieras mundiales. Entre los grandes, sólo Crédit Agricole, Deutsche Bank y BNP Paribas superarían este nivel. Como dicen en el sector, ya nos dirán por qué.  

Moody's también rebaja la calificación de la fortaleza financiera -capacidad para afrontar sus pagos en solitario- del BBVA de Aa2 a Aa3 y la del Banco Santander del B a -B. La agencia también rebaja la calificación de Banesto, perteneciente al Grupo Santander, desde Aa2 a Aa3 y la de otra filial del banco presidido por Emilio Botín, Santander Consumer Finance, de A1 a A2 y también su fortaleza financiera.

La agencia trata de evitar al máximo los daños colaterales tras las críticas que ha tenido que soportar por la falta de previsión de lo que se avecinaba al sistema financiero a partir de agosto del 2007 y matiza que el proceso de rebaja de calificación comenzó ya el pasado 19 de mayo, cuando decidió revisar, para su posible rebaja, la calificación crediticia de la deuda a largo plazo de 35 entidades financieras españolas.

La decisión de la agencia, cuya hiperactividad actual es proverbial, corre paralela con el fracaso de las previsiones de la generalidad de los analistas a la hora de estimar los beneficios y su capacidad de generar recursos en los últimos meses. La práctica generalidad de las subidas de los últimos días de los mercados, además de la mejora en las cifras macro, se deben a que los resultados de las empresas analizadas, han sido mucho mejor de lo previsto.