La aerolínea puede desaparecer
Díaz Ferrán debe a los pilotos de Air Comet cuatro nóminas y dos extraordinarias
Los pilotos crean una sección sindical en el SEPLA para ser interlocutores de la compañía
Un grupo de pilotos de Air Comet -la línea aérea propiedad al 96,8% del presidente de los empresarios, Gerardo Díaz Ferrán, a través de la sociedad Teinver y que comparte con su socio Gonzalo Pascual-, lleva sin cobrar la nómina desde hace cuatro meses, más las extraordinarias del pasado mes de diciembre y la que habitualmente se paga en junio correspondiente a la primera mitad del año. Fuentes del colectivo de pilotos aseguran a capitalmadrid.info que en una situación similar está al menos parte del personal auxiliar de vuelo. Cuantos tienen la oportunidad de abandonar la compañía lo hacen. Pero el actual no es el mejor momento. Ni siquiera las compañías de los países del Golfo, que habían recogido hasta ahora a una gran parte de comandantes y segundos que querían probar fortuna profesional fuera de España, están incorporando nuevos profesionales. La caída de tráfico aéreo no se lo permite. En cuanto al futuro de la compañía, el personal de vuelo, teme lo peor. Algunos se atreven a poner fecha. Después de verano la compañía podría desaparecer o sufrir un severo redimensionamiento.
La aerolínea admitió en una reunión con pilotos que la situación es muy delicada. Que los recursos obtenidos los deben destinar a publicidad para tratar de captar más clientela. La falta de tesorería llega a no poder pagar las tasas de sobrevuelo del espacio aéreo brasileño, por lo que parte de las rutas las han tenido que desviar para evitar este coste.
Ante la gravedad de la situación, los pilotos de la compañía han decidido crear una sección sindical dentro del SEPLA, (Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas). La compañía se había negado hasta ahora a reconocer a ningún sindicato como representante del colectivo de vuelo en Air Comet, según han manifestado a Capitalmadrid.info miembros de este colectivo.
Como una parte importante del entramado societario español, Air Comet tiene problemas de capitalización, que se han visto agudizados por otros problemas puntuales, como el litigio que mantienen sus dueños con el gobierno argentino por la nacionalización de Aerolíneas, antes de su propiedad, que ha venido a agudizar sus problemas de liquidez.
En diciembre la aerolínea cerró su filial chilena sin difundir información alguna al respecto. Dos meses después se vio obligada a abandonar el "Clearing House" de IATA, una caja de compensación de billetes entre las compañías asociadas, tras utilizar la fianza depositada para abonar una factura injustificada. La compañía explicó posteriormente que siguen dentro de IATA y que la salida de la cámara de compensación se debió a una factura de tres millones de dólares emitida por Iberia, en la que se incluía no sólo el pago compensatorio de billetes, sino también la liquidación de los trabajos de mantenimiento de dos aviones, que sufrieron daños durante el proceso de revisión por los operarios de Iberia. La factura fue abonada, pero Air Comet recurrió a las compañías aseguradoras porque no estaba dispuesta a asumir el pago de los golpes provocados por los empleados de otra sociedad.
El personal de vuelo contactado se queja del trato recibido por su actual director general José María Llodrá y el subdirector Ramón Puigcercós. También denuncian la falta de acceso que tiene al consejero delegado, Ignacio Pascual, hijo de Gonzalo Pascual, presidente del grupo Marsans y socio de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal española (CEOE).
El caso es que el personal se pregunta cómo poder llegar a algún tipo de acuerdo con la compañía para saber cuando y cómo van a cobrar. No se trata de ponerles una espada en el cuello. Pero esperan que el presidente de los empresarios españoles admita que tiene un problema en una de sus compañías. Que hay cientos, quizás un millar de familias angustiadas y que temen que cuando pase el verano tengan que acudir al fondo de garantía salarial, sin ningún despido porque la compañía, como ocurriera con OASIS, de la que son herederos, se declare en quiebra.