Monitor del Seguro
Deloitte analiza el impacto de Solvencia II
La CE prepara un fondo de garantía.- Pelayo se asocia con Adeslas.- Arbitraje de conflictos en el sector financiero.
Sin prisas, pero sin pausas, Solvencia II sigue avanzando para convertirse en la norma básica del seguro en Europa, por lo que se tiene que transponer a los 27 países de la UE. Más concretamente, deberá estar incorporado a la legislación española antes del 31 de octubre de 2012. A principios del pasado mes de mayo, y después de más de siete años de elaboración, el Consejo de Ministros de Economía y Hacienda de la Unión Europea aprobó finalmente lo que se conoce como Solvencia II, que es la Directiva marco para el sector asegurador. Pero hasta que esta nueva norma entre plenamente en vigor todavía falta mucho camino por recorrer y muchos estudios por realizar. En el proceso de implantación de la nueva norma, la Comisión Europea quiere saber que impacto tendrá en el seguro europeo, para ello ha seleccionado a la firma Deloitte para que realice un profundo estudio y le asesore en el desarrollo del segundo nivel de impacto de Solvencia II.
Esta firma de servicios profesionales tendrá que realizar un completo estudio para asesorar a la Comisión acerca del impacto que Solvencia II tendrá en los productos del sector asegurador, y la influencia que ésta tendrá en los ámbitos social y económico. Además Deloitte analizará también los cambios que están previstos se produzcan en la regulación que afecte a los balances y en general al desarrollo de los negocios de las entidades aseguradoras.
Dentro de este amplio informe, la consultora cubrirá las cuatro líneas de producto más importante de las compañías aseguradoras: ahorro a largo plazo, productos para la jubilación, seguros de salud y seguros corporativos.
España, a través de Unespa, la patronal del sector asegurador, ha sido uno de los países que más en serio se han tomado este proceso y que está haciendo puntualmente sus deberes. De hecho, nuestro país es uno de los pocos mercados de la UE, junto con Alemania y el Reino Unido, que está desarrollando una fórmula estándar nacional para una mejor aplicación. Por eso, el texto definitivo que aprobó la Comisión recoge algunas de las tesis españolas, como, por ejemplo, en el caso del modelo de supervisión, que la propuesta inicial --a la que se opuso la representación española-- quitaba poderes a las autoridades del país donde operan las filiales de las grandes multinacionales del sector.
Unespa ve muy positiva la nueva norma y considera que además de armonizar y simplificar los controles a los que están sometidas las aseguradoras en la UE, introduce cambios en el método de cálculo de los fondos que las aseguradoras deben tener para cubrir sus riesgos, teniendo en cuenta factores como la diversificación de su negocio y su distribución geográfica.
Otra de las ventajas que ve la patronal española en la nueva norma es que perfecciona los procedimientos de control de riesgos del seguro, que ya han demostrado su eficacia frente a la crisis financiera, y permite, por tanto, una mejor gestión para la industria aseguradora y más protección para los consumidores, en la medida en que el principal objetivo de la supervisión es la protección de los mismos.
Con respecto a Solvencia I, que es su antecesora, la norma presenta una importante novedad y es que establece un margen de solvencia diferente que, en vez de un porcentaje fijo como es el actual, será dinámico y premiará a las compañías que mejor gestionen sus riesgos. Esta cuestión, según Unespa, es especialmente interesante para el mercado español, que en su conjunto tiene ya una gestión de riesgos altamente eficaz. De hecho, en la actualidad, el margen de solvencia es más de dos veces superior al que establece la actual legislación.
Las autoridades aseguradoras europeas esperan que esta nueva legislación aporte, entre otras ventajas, una mayor oferta de productos de seguros, especialmente relacionados con el ahorro y la inversión, en la medida en que las compañías más eficaces dispondrán de más recursos para invertir en sus clientes, lo que sin duda redundará en beneficio de los consumidores. Sectorialmente, la Directiva fortalecerá al conjunto de la industria aseguradora porque produce grandes avances en materia de gobierno corporativo, control interno y, en su conjunto, todo el proceso de gestión de riesgos.
La CE prepara un fondo de garantía para el seguro
Pero los temas de seguros en la Comisión Europea no se acaban con Solvencia II, ahora este organismo está preparando ahora una nueva directiva para crear un fondo de garantía para el seguro similar al que ya existe para la banca.
Bruselas ha tomado esta iniciativa para evitar agravios comparativos dentro del sector financiero, después de comprobar a lo largo de la crisis, que todavía no ha terminado, que una parte de las reservas de las entidades aseguradoras está invertida en productos de ahorro de la banca.
Aunque el proyecto todavía está en pañales, ya se empiezan a apuntar cifras de cobertura para este fondo que, a semejanza de las que existen para la banca, se sitúan en torno a los 100.000 euros para los seguros de vida, mientras que para el resto de ramos las cobertura podría ascender al 90% de la indemnización.
Esperemos que esta nueva directiva la Comisión tarde menos tiempo de esos siete años que empleó en Solvencia II.
Pelayo venderá pólizas de salud de Adeslas
El de salud es uno de los pocos ramos que ha seguido creciendo a buen ritmo a pesar de la crisis y, por tanto, ha sido un buen puntal para las compañías en los peores momentos. Y es que es un ramo que está de moda, por eso se han incorporado a él, de una manera u otra, muchas entidades en los últimos tiempos.
También está de moda ofrecer a los clientes el seguro total, o, mejor dicho, todas las coberturas de seguros que éste pueda necesitar. Con ello las aseguradoras consiguen dos cosas fundamentales. La primera es que cuantas más pólizas venda a una misma persona, mayores ingresos obtiene la compañía; y la segunda es que las pólizas que ella venda no las vende otra aseguradora y esto, que parece una obviedad y una perogrullada, es el meollo de la cuestión.
Por ese motivo, se producen acuerdos y alianzas entre dos o más aseguradoras "monorramo" o "cuasi monorramo", para comercializar los productos de la otra y contribuir así a fidelizar al cliente, evitando que entre una tercera en discordia y se lleve el gato al agua, o lo que es lo mismo, que le venda todos los seguros al que era su cliente.
Bajo estas premisas habría que encuadrar el acuerdo recientemente alcanzado entre Adeslas y Pelayo, aunque en este caso no hay ninguna reciprocidad, ya que es la mutua -especializada en seguros de autos- la que comercializará, bajo la marca Adeslas, una amplia cartera de productos de salud a cambio e una comisión.
Adeslas está encantada, ya que ha incorporado nuevos canales de distribución -los que tiene la tiene la mutua-que le van a permitir vender más pólizas de salud e incorporar nuevos clientes. Como dice su consejero-director general, Javier Murillo, "Pelayo es un excelente aliado, ya que...cuenta con una valiosa cartera de asegurados. Este acuerdo nos ayudará a ampliar nuestros canales y a seguir creciendo en asegurados".
En el otro lado, en Pelayo, el mensaje es distinto, es de preocupación y de fidelizar alos clientes. Así, según el presidente del grupo, José Boada, "una de nuestras preocupaciones es ofrecer de manera completa la gama de productos que pueda necesitar la unidad familiar, y este acuerdo nos permite completar la oferta, contribuyendo a fidelizar a nuestros clientes".
El problema puede surgir si llena a buen puerto las negociaciones entre la francesa Suez y La Caixa por la Corporación Aguas de Barcelona (Agbar), en la que ambas entidades son socias. Como ya informamos en su momento, Suez quiere aumentar su posición en Agbar, que es el accionista mayoritario de Adeslas, mientras que La Caixa quiere ser el accionista de referencia en la aseguradora de salud para incorporarla a su filial Criteria, en la que ya está Segurcaixa. Entonces si surgirá un verdadero conflicto de intereses.
Arbitraje para la resolución de conflictos en el sector financiero
Acaba de ser presentada en sociedad por la Asociación Europea de Arbitraje el Comité Bancario y Financiero de Arbitraje, organismo especializado en la resolución de conflictos en el sector, que nace con la participación del Banco de España (BE), la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGS).
Este nuevo Comité, presidido por Félix de Luis, se encargará de dirimir las controversias que surjan en las entidades de crédito, las empresas de servicios de inversión que operen en el mercado de valores, las entidades aseguradoras con sus clientes, terceros o entre ellas mismas. En el seno del comité no se arbitrarán conflictos entre las empresas del sector financiero con los consumidores.
El procedimiento arbitral del nuevo Comité Financiero se rige por su propio reglamento inspirado en el modelo aprobado por el Club Español de Arbitraje y por el que las partes en conflicto pueden conseguir un laudo arbitral en un plazo estimado de seis meses. Esta iniciativa de establecer en los contratos una solución privada de conflictos puede ayudar a que se descongestionen los juzgados y que se acorten sustancialmente los tiempos para que los agentes económicos puedan encontrar una solución extrajudicial a sus litigios.
Según De Luis, la creación de este Comité supone "una respuesta a la necesidad del sector financiero" de solucionar los conflictos con un método que sea "imparcial, rápido, flexible, confidencial y de ámbito nacional e internacional".
El subdirector general de seguros y política legislativa de la DGS, Sergio Alvarez, explicó que el arbitraje abre un mundo para el sector asegurador, ya que introducirá racionalidad económica y generará confianza en los servicios, y pidió apoyo a las administraciones públicas en el fomento de este método de resolución de conflictos.
Entre los árbitros que participarán en el Comité se encuentran, entre otros, el socio director de CMS, César Albiñana, el socio directos de Garrigues, José María Alonso, el abogado del Estado Lucas Osorio y el miembro del comité consultivo de la CNMV Manuel Moreno.