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Publicado el jueves 2 de julio de 2009
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Monitor de Latinoamérica

La salud de la democracia en Latinoamérica: de Honduras a Argentina

Manuel ZelayaHonorato Viñagrande.– El golpe de Estado de Honduras tuvo lugar en la madrugada del domingo 28 de junio, jornada en la que los argentinos decidieron no seguir apoyando a los Kirchner en Argentina. Hace veinte años noticias análogas habrían hecho sonar las alarmas. Hoy, con respecto a  Honduras, ya solo se hacen cábalas sobre cómo se salvará la cara a cuantos han perpetrado el golpe y con qué propósitos regresaría Zavala. Lo chocante en el caso argentino es que casi no sorprenda la rapidez de reflejos  de los Kirchner al asumir la derrota. El peronismo comienza a actuar como un partido normal en una democracia normal. Y eso es una magnífica noticia.

Aunque a la rueda de Obama, el rechazo mundial sin paliativos al torpe golpe de estado del establishment hondureño, hubiese sido impensable hace veinte años y  no tan rotundo hace cinco. Recuérdense que en abril de 2002, cuando Chávez fue sacado del palacio en circunstancias similares a las de su actual amigo Zelaya, el aplauso de algunos gobiernos, las justificaciones vergonzantes de otros y los titubeos de la mayoría fueron muy clamorosos.  

El maremágnum de especulaciones sobre el golpe de Honduras

Si a medida que pasan las horas no surgiera ningún imprevisto, lo que siempre es posible en situaciones tan tensas, el jueves dos de julio Zabala regresaría a Tegucigalpa flanqueado por José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, y los demás integrantes de una comisión formada por la OEA.  Con la experiencia de la crisis de las FARC entre Ecuador y Colombia (marzo de 2008), la OEA ha reaccionado rápidamente. Los presidentes bolivarianos se reunieron de inmediato en Managua; el grupo de Río ha funcionado on line y, aprovechando que el nicaragüense Miguel D' Escoto es el presidente de la  Asamblea General de la ONU, el presidente Zelaya ha hablado urbi et orbi tres días después de que le sacaran en pijama de su casa.

Zavala ha ido desgranando  acusaciones y, en declaraciones a una emisora de radio colombiana, ha dejado caer frases ambiguas sobre "el retorno de las mafias armadas". Y se preguntaba si los gobiernos europeos y norteamericano van a sostener con hechos sus declaraciones de apoyo o si "las mafias y el narcotráfico van a empezar a tomar posición a través de los ejércitos y de la fuerza". Es evidente la alusión al poderío de las redes centroamericanas y hondureñas de los carteles colombianos y mexicanos (Golfo-Zetas y Sinaloa, cuya cifra de negocios es estimada en 20 mil millones de dólares al año, mientras el PIB de Honduras ronda los 12 mil millones de dólares, según la agencia privada Strategic Forecasting  (Stratfor).  Las noticias que de tanto en tanto saltan a la prensa son ejecuciones sumarias entre mafias o asesinatos políticos  con olor a crimen organizado. El 22 de noviembre  de 2008 cuatro hombres encapuchados tirotearon el vehículo en que viajaban el diputado liberal Mario Fernando Hernández, vicepresidente alterno del Congreso Nacional, y el abogado liberal Marco Aurelio Collier. Ambos murieron en el acto: el diputado recibió 29 balazos, el abogado,  cinco. Ambos eran de la tendencia de Micheletti dentro del partido. Otro acompañante sobrevivió.  Lo más chocante del caso es que, el 17 de junio pasado, se fugaron de la cárcel de San Pedro Sula 18 miembros de la mara 18, pandilla criminal que la policía pensaba haber desmantelado. Entre los fugados estaban los presuntos asesinos de ambas personalidades liberales.

Otras noticias de los últimos años se refieren a detenciones esporádicas de colaboradores de los carteles, que, en el caso de Honduras, se refieren con frecuencia a oficiales del ejército.

No sabemos con precisión a quién acusa Zavala y de qué. Pero cuando, en su inesperado día de gloria ante la Asamblea General de la ONU, contaba que les dijo los soldados mátenme, es inevitable relacionarlo con lo que Zavala sabe de asesinatos y de mafias.  Tal vez en los próximos días sabremos si la pista del narcotráfico es algo más que una mera teoría conspirativa, como aparece sin matices en los foros de internet, donde  unos llaman a Zavala narco y otros tildan así a sus derrocadores. El trasfondo del narcotráfico es la hipótesis de trabajo del texto ¿El primer golpe de estado con participación directa del narcotráfico?, escrito el mismo 28 junio por Antonio Pérez (que se oculta en la página www.scribd.com).  

No sé si Joaquín Villalobos, el converso ex -comandante guerrillero salvadoreño, tiene información, pero lo que sí tiene es convicción. Refiriéndose a las repúblicas centroamericanas, afirma tajante:   "Estados muy débiles están recibiendo la embestida simultánea de narco-dólares criminales procedentes de EE UU y de petrodólares ideológicos procedentes de Venezuela. Los primeros compran voluntades para obtener complicidades con el narcotráfico y los segundos compran alineamientos políticos que están rompiendo la unidad de los países: y ambos destruyen a las instituciones... Estos Estados son tan débiles que no pueden defenderse por sí mismos e igual los puede comprar un narcotraficante como el Chapo Guzmán o un dictador petrolero como Chávez (De nuevo las repúblicas bananeras, tribuna de Joaquín Villalobos,  El País, 30/06/2009).  

El mantra de la banda de los cuatro

Villalobos se apunta a la tesis facilona de que hay que rechazar el golpe, pero se debe considerar que  las políticas autoritarias en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela son "una provocación para las fuerzas conservadoras y centristas de toda la región". Y no titubea en calificar como "golpes de Estado graduales" las varias tropelías que se estarían cometiendo en esos cuatro países. Y no duda en achacar a "la polarización ideológica chavista" el debilitamiento de esas sociedades amenazadas por miles de pandilleros y poderosos carteles.

El relato plano de la historia que habría hecho inevitable el golpe no explica nada. Se da por supuesto que Zavala iba a seguir los pasos de la banda de los cuatro, sin entrar a cuestionar el mantra de la banda de los cuatro (sería oportuno preguntarle a Correa). Cientos de artículos siguen afirmando que el presidente Zavala había convocado para el domingo 28 "un referéndum para reformar la Constitución y perpetuarse en el poder" (Manuel Medina, Honduras: el error del golpe, pagina digital.es), cuando lo que se iba a efectuar el domingo 28 era algo así como la consulta que pretendía Ibarretxe. Era una especie de encuesta anónima en la que se preguntaba a los ciudadanos si querían  que en las elecciones generales de noviembre de 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. El Congreso declaró ilegal la consulta, pero  por razones de plazo. Sin embargo, aunque no ha circulado ningún borrador de texto ni nada parecido, se sigue argumentando que Zavala quería, a lo Chávez, la reelección perpetua. Este análisis es de la misma naturaleza que el de los recitadores del mantra que culpa  del golpe a los yanquis, sin hacer caso a su mentor habitual, Chávez, que se ha congratulado por la reacción de Obama.

Meter a Zavala en la banda de los cuatro  es desconocer su biografía de muchos años como dirigente del partido liberal y sus tres años y medio como presidente. Casi ningún analista intenta dar una explicación del salto en el vacío de Zavala a la mitad de su mandato, quedando la impresión de que ese hombrón de 56 años se hubiese tornado repentinamente un adolescente veleidoso. La entrada de Honduras en la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) fue aprobada, aunque a regañadientes, por el Congreso, cuyo presidente era Micheletti. Tal vez la cosa es más simple de lo que parece. Sin menoscabar el hecho de que Zavala se hubiese dejado seducir por algunas tesis del chavismo institucionalizado en el ALBA, la alianza era, además, un salvoconducto cómodo para entrar en Petrocaribe, es decir, tener petróleo barato. Pero la crónica del distanciamiento de Zavala con respecto a su partido, el Liberal, y el choque de trenes con la Corte Suprema y los militares, tiene otros ingredientes que Sergio Ramírez (Regreso a la caverna, El país, 30/06/2009) desgrana con lucidez, aunque no es seguro que en su relato estén todas las piezas del puzle.  

Que, sin inmutarse, Chávez se despache contra el gorilismo latinoamericano de los últimos 100 años y aleccione al pueblo y a los soldados hondureños, es cuando menos esperpéntico. Pero es más preocupante que mucha gente decente escuche y siga a Chávez, como antes a Castro, sin hacerse preguntas, sin comprobar  los hechos y su coherencia. Igualmente preocupante es el seguidismo de mucha gente a teorías conspiranoicas camufladas, como la del eje del mal o banda de los cuatro (hace siete años Lula era el jefe de la banda). Ese tipo de adhesiones masivas emocionales no se cura con la condena sumaria y burda del bolivarianismo y del evismo, o del Pentágono y la CIA. El eje del mal no existe, aunque Chávez meta las narices en todo y, aunque la CIA se inventara las armas de destrucción masiva.  El nudo de la identificación ritual con un discurso prefabricado no se desata con otro discurso prefabricado. Basta entrar en los foros sobre el golpe hondureño para percatarse de cuán nefastos son los clichés.

La escenificación  del retorno

El nuevo presidente entronizado, Roberto Micheletti, dice que Zavala sería detenido si intentase ingresar al país (ambos eran camaradas de partido y amigos personales hasta hace pocos meses), pero la suerte parece echada. En una resolución aprobada por consenso, la asamblea general de la ONU  ha hecho un llamamiento firme y categórico a todos los estados para que no reconozcan otro gobierno que no sea el de Zelaya. El presidente Barack Obama reitera que Estados Unidos sólo reconocerá a Zelaya como presidente. Ni un solo gobierno ha reconocido al nuevo gobierno de Honduras. Ya se han retirado muchos embajadores  y, si Micheletti no hace mutis, lo harán muchos más.

Insulza, hábil componedor, debe estar elaborando el argumentario para que los improvisados golpistas den marcha atrás y para que el depuesto/repuesto Mel Zabala se comprometa a no alborotar el gallinero en los últimos  seis meses de presidencia. Zelaya ha dicho en la sede de la ONU que no competirá por la presidencia más allá de enero del 2010, cuando finaliza su mandato. Mantiene el jueves dos de julio como fecha de retorno. Junto a Insulza, le acompañarán Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa y hasta es posible que vaya un grupo de paz, una fuerza de paz para proteger a Zavala, pues hay una orden de arresto contra él. En la OEA andan buscando algún tipo de mecanismo para la ocasión. Es de esperar que todo salga bien. Pero no hay que excluir que algo falle, sobre todo si no se excluye la hipótesis de que en este golpe anda metida la cola del narcotráfico, aunque no se sepa bien por donde.