ANÁLISIS
Aguirre descarta a Rato como presidente de Caja Madrid
Pese al empeño que pone en todo lo que hace, en esta ocasión la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, da por perdida la batalla. No le cabe ninguna duda de que su buen amigo Rodrigo Rato sería uno de los mejores presidentes que podría tener la primera entidad financiera de la comunidad, si no el mejor. Pero Rajoy no lo quiere. Se lo dijo personalmente el presidente del partido a Esperanza en una de las pocas veces que se han visto y han podido hablar sobre el asunto. En la Puerta del Sol se preguntan con quien se ve Rajoy. El ex vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo Rato, que mantiene unas relaciones exquisitas con Aguirre, le propuso directamente a ‘la lideresa' la posibilidad de dirigir los destinos de la entidad a partir del otoño próximo. Fuentes próximas a la presidenta conocedoras de sus relaciones con Rodrigo, le dan ya por descartado. Todos los demás de la lista están atentos. Lo sorprendente es que, pese al desdén que muestra Esperanza Aguirre hacia él, Blesa todavía no descarta salir reelegido.
El presidente de la Caja es de los que defienden, como Camilo José Cela reiteraba, que quien resiste gana. Todavía confía en su amigo Aznar, que también dice que hay que despolitizar los nombramientos, después de haber colocado a todos sus amigos al frente de una empresa privatizada. Pero el ex presidente del Gobierno ya no mantiene esa relación tan fluida con Esperanza Aguirre. Al menos como para seguir presionándole por el amigo que se ha lanzado a otra campaña publicitaria más. No le importa ir a cualquier convocatoria de Esperanza, por insulsa que sea, con tal de transmitir que sigue en el machito. Al ideólogo de la campaña no le van a dar el premio Nobel. Ya no es Caja Madrid, es el "cuarto grupo financiero de los mundos mundiales". Todo es normal y cotidiano en la Caja. Hasta un coche de 500.000 euros le parece lo normal, pese a que el más protegido del mundo, el del presidente de EEUU, con misiles incluidos, cuesta 250.000 dólares menos.
Después del fallido intento de Rodrigo, en el entorno de Esperanza Aguirre recuerdan que, la propuesta para la presidencia de la caja, le corresponde hacerla al presidente nacional del Partido. Como ocurrió con el nombramiento de Blesa, pese a que dice ahora que no deben inmiscuirse los políticos en el nombramiento de los gestores de las entidades. Como dicen desde el entorno de la AEB, ¡vaya cara! Es verdad que Gallardón nada tuvo que ver con su nombramiento. Fue José María Aznar quien impuso que, su compañero de carrera de inspector de finanzas, fuera nombrado consejero y después presidente de la entidad.
En Sol explican que a Blesa le ha sobrado soberbia al no acudir inicialmente a Esperanza para plantearle su deseo de renovación. Ponen mil y un ejemplos de los favores que Aguirre ha realizado con todos los descolocados del partido. Recuerdan todos los desencuentros que ha mantenido con Miguel. El más importante el que no siguiera las indicaciones del Partido de hacer oposición al Gobierno con la venta de ENDESA. El que peor le sentó a Esperanza, las dificultades para nombrar a Acebes como consejero de la nueva corporación industrial. Le consideran además un simple, y ponen como ejemplo las últimas declaraciones realizadas en el acto compartido con Esperanza en la Puerta del Sol.
Le responsabilizan de estar implicado en el seguimiento que han realizado al vicepresidente de la Comunidad de Madrid, y mano derecha de Esperanza Aguirre, Ignacio González. Otro de los candidatos que no pierde la esperanza de presidir la Caja cuando se haya acabado con la privatización del Canal de Isabel II y le haya buscado un nuevo puesto a su ya menos amigo, Ildefonso de Miguel. Supongo que el distanciamiento no es sólo por estrategia. Recuerdan que fue uno de los que entregó a diversos medios, información comprometida del anterior presidente de Caja Madrid, Jaime Terceiro, para forzar su relevo en 1995.
Por ciento, que Ignacio González, recuerdan en el Canal, todavía no ha explicado lo de la venta a OMNIA de la participación en la empresa de asistencia a los clientes del Canal Isabel II. Seguro que lo va a hacer pronto, con la ayuda de Pedro Pérez. Todo el mundo sabe que existen minutas profesionales en la mediación de las operaciones. Pero si fueran cuantiosas debieran justificarlas antes de la privatización. La privatización no lo va a ocultar todo. Como dice Juan Ramón Quintás del Gobierno, "con amigos como estos, no nos hacen falta enemigos".