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Publicado el viernes 5 de junio de 2009
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La Banca acelera la emisión de preferentes ante su inminente reforma por la CNMV

El supervisor quiere que se vendan a clientes particulares a su precio "real", incluyendo el descuento

Bolsa de MadridMiguel Ángel Valero.– Bancos y cajas han emitido en lo que va de año más de 12.000 millones de euros en participaciones preferentes, y hay nuevas operaciones en marcha, de forma que una quincena de entidades financieras está aprovechando que España es uno de los pocos países occidentales donde está permitida su comercialización entre inversores particulares. En Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y desde hace poco tiempo Italia sólo se permite la venta de preferentes a inversores institucionales. De esta forma, los bancos españoles evitan tener que hacer ampliaciones de capital, una opción de reforzamiento de los recursos propios mucho más cara y complicada.

Pero las prisas por emitir preferentes no sólo tienen su explicación en la necesidad de reforzar los recursos propios. También tiene mucho que ver que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) está estudiando un cambio en la comercialización de estas participaciones preferentes para proteger al inversor particular.

Frente al elocuente silencio del Banco de España, aparentemente más interesado en reforzar la solvencia de las entidades que en proteger a los inversores, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se ha mostrado muy crítica con la forma que tienen bancos y cajas de vender las preferentes a sus clientes. Tras varias advertencias generales, incluyó avisos específicos en las emisiones del BBVA y de Banesto. Ahora da un paso más y estudia obligar a las entidades a comercializar preferentes entre los inversores particulares a su "precio real", incluyendo el descuento para hacerlas líquidas en el mercado secundario, como sucedería si el comprador fuera un inversor institucional.

"Si bancos y cajas vendieran preferentes entre inversores institucionales, o no las compraría nadie o lo harían con descuentos del 60% y del 70%. Por eso, es más barato para el banco vender preferentes a los particulares. Algo que sólo pasa en España. Las preferentes son un producto de tal complejidad que hay que ser un experto para fijar el precio justo de una emisión. Por eso, en la mayoría de los países los reguladores prohíben vender preferentes a inversores particulares", explica un antiguo diseñador de participaciones preferentes en Barclays Capital.

Por ejemplo, a fondos de inversión y otros institucionales les han ofrecido preferentes de Bancaja en el mercado secundario "a 30 centavos el dólar", lo que en la jerga significa que pagan 30 por un título cuyo valor nominal es 100. En ofertas de recompra de preferentes por parte de la propia entidad, los descuentos han oscilado entre un 40% y un 50% del valor nominal. Las preferentes que acaba de recomprar Sabadell al 40% de su valor nominal estaban cotizando en el mercado secundario al 30%. De haber desinvertido en el mercado secundario, la pérdida para el cliente hubiera sido incluso mayor.

El inversor pierde dinero si hace líquidos los preferentes, con el agravante de que son instrumentos perpetuos. El banco o la caja suele reservarse una opción de amortización a partir del quinto año, que tiene que autorizar el Banco de España. El cliente, por tanto, no tiene ningún control sobre el horizonte temporal de su inversión.

"El Banco de España es muy severo en todas las cuestiones relativas a la solvencia. Pero en esto de las preferentes es muy laxo. ¿Para qué va a ampliar capital un banco si puede emitir preferentes? Porque aunque sea un instrumento caro, con impacto en los resultados, las preferentes son una opción más fácil que ampliar capital. Y no hay que olvidar que nadie amplía capital voluntariamente, lo hace porque el Banco de España se lo exige. Pero hay un problema más: al permitirse la venta de preferentes a particulares no hacen esa función de absorber pérdidas, porque crearían pánico y fuga de depósitos entre los clientes, lo que dificulta la reestructuración de las entidades financieras, frente a lo que se ha hecho en otros países", añade este experto.

Las participaciones preferentes son un híbrido entre acciones y deuda, sin las ventajas de éstas: no existe el potencial de revalorización de las acciones ni la protección de capital, ya que en caso de quiebra, y pese al nombre, en preferencia de liquidación sólo van por delante del capital. Primero cobrarán los demás acreedores. "El adjetivo preferentes que la legislación española otorga a las participaciones preferentes NO significa que sus titulares tengan la condición de acreedores privilegiados", aclara la CNMV en la advertencia incluida en el folleto de las preferentes de Banesto. Además el cupón o interés que pagan, va ligado no solo a la obtención de beneficios, sino a que éstos que sean suficientes para que la entidad financiera pueda mantener los ratios de solvencia que exige el Banco de España.