Monitor de Latinoamérica
Con amigos así...
¿Así que a Lula no le quitarás nada y a nosotros, sí? Palabras diplomáticas más o menos, algo así debe de haberle espetado Cristina de Kirchner a su homólogo venezolano Hugo Chávez, tras el segundo cubo de agua helada de la semana. El primero había sido el anuncio de la nacionalización de varias empresas siderúrgicas propiedad del grupo argentino Techint; el segundo, las filtraciones del encuentro Chávez-Lula, que indicaban que el venezolano le habría dicho al brasileño, sotto voce, que iba a seguir nacionalizando empresas, "menos las brasileñas". Las españolas lo saben de sobra. Sin ir más lejos, el grupo Santander, que viene negociando con el Gobierno de la República Bolivariana desde hace largos meses, ha llegado a un acuerdo para vender el Banco de Venezuela por unos 750 millones de euros.
Al parecer, a principios de julio finalmente se firmará el contrato de compraventa de la filial del Santander, por una cifra muy por debajo de la que se barajó al principio (en torno a los mil millones de euros) y en tres plazos, hasta el 30 de diciembre. Dicen que los ejecutivos del grupo español han expresado satisfacción y tienen razones para ello. El fondo de comercio hace tiempo que está próximo a amortizarse y los 750 millones ayudarán a ello.
Por su parte, las cinco últimas empresas nacionalizadas forman parte del paquete de las 74 expropiadas en las últimas dos semanas. Dos de esas cinco siderúrgicas -Tavsa y Matesi- son propiedad del grupo argentino Techint, en tanto, el grupo ostenta una participación minoritaria en una tercera, Comsegua. Hace un año, el Gobierno de Chávez ya había expropiado a Techint otra compañía, Sidor, por la cual se acaba de acordar una indemnización. Los funcionarios públicos argentinos se jactan de que, en esta operación, gracias a su intervención, Techint pudo cobrar 1.970 millones de dólares por el traspaso.
Sin embargo, a menos de un mes de las elecciones legislativas en Argentina, la jugada de Chávez no podía venirles peor a los Kirchner. Tanto malabarismo de actrices y candidatos para terminar con todos los poderosos industriales reclamando revancha: quieren que el Gobierno K impida a Hugo Chávez la entrada al Mercosur. Para colmo de males, el venezolano sigue jugando a cerrar fronteras a algunos productos argentinos...
Chávez amarga la campaña a los K
"Una afirmación de ese tenor, de haber existido, implicaría un grado de discriminación y discrecionalidad que excede la esfera de soberanía propia de cada Estado independiente", habría sido la reclamación de Cristina ante Hugo, a propósito del "secretito" entre el venezolano y Luiz Inácio Lula da Silva.
Hasta la semana pasada socios privilegiados del líder bolivariano, los Kirchner han tenido que salir ahora a pedir explicaciones en voz alta. No es para menos: la última de Chávez ha sido la decisión de cortar la importación de automóviles provenientes de las plantas argentinas de Ford, Peugeot, Iveco y Volkswagen. Esto, a pesar de que el año pasado había establecido un sistema de licencias y cupos de importación que permitían la entrada de 50 mil unidades en 2009. Esa cifra ha ido bajando, conforme avanzaba la crisis, hasta llegar a los 10 mil. "Todo esto resulta incompatible con la integración que propugna el Mercosur", claman las cámaras empresarias.
Con la medida, Ford Argentina será la más perjudicada. Aunque la situación de Peugeot no le va en zaga. Así es que los principales productores piensan llevar la cuestión al Consejo Industrial del Mercosur y seguir presionando para que a Venezuela se le prohíba la entrada al bloque fundado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (entrada que ya contaba con el visto bueno de Buenos Aires).
"Venezuela es muy importante para la evolución del Mercosur", repiten en los despachos oficiales del Río de la Plata, aunque aseguran que el Gobierno hará todo lo posible para que, al menos, Techint reciba "un justo resarcimiento". La compañía amenaza con demandar a Venezuela ante el tribunal arbitral del Banco Mundial, pero antes revisa que se cumplan los acuerdos de protección de inversiones vigentes entre los dos países..
Sin dudas, todo es parte de un gran contratiempo para el matrimonio patagónico y otro dolor de cabeza para Lula, que ya estaba con la pluma preparada para firmar el ingreso de su socio venezolano...
Tractores por petróleo
A su vez, a los inversores en Argentina les asaltan las dudas. Y entonces, el Gobierno K tiene que volver a salir al ruedo. "El Gobierno tiene una posición diferente a los venezolanos. Creemos en un capitalismo nacional y en la necesidad de la intervención del Estado en áreas específicas. Pero no vamos a salir a estatizar empresas". Son palabras del Ministro del Interior, Florencio Randazzo, que, al mismo tiempo, manifiesta su preocupación "por la suerte de las empresas argentinas en el exterior".
Quizá las empresas argentinas en el exterior cuenten con los K de escuderos fieles, pero las firmas argentinas en suelo argentino, y no ya las grandes multinacionales, están viendo palidecer su incipiente futuro industrial y exportador. Se trata, a la vez, del futuro de pequeñas poblaciones cuyas economías dependen absolutamente de los pedidos de mercancías desde países como Venezuela. Éste es el caso de una fábrica de autopartes para tractores, en la provincia de Córdoba, que -con inversión de Chávez- se dedica a manufacturar maquinaria para exportar a Venezuela. Por 24 millones de dólares cerraron el trato para enviar a Caracas 440 unidades desarmadas.
Con los actuales precios del petróleo, nadie sabe cómo continuarán las cosas. Sin embargo, especialistas a cargo del Programa de equipamiento rural del instituto argentino de investigación INTA sostienen que el comercio con Venezuela seguirá adelante, porque los caribeños necesitan embriones, vacas, tecnología para el cultivo de soja, semillas de girasol y maquinaria.
De hecho, Venezuela se ha convertido en los últimos años en uno de los diez principales destinos de exportación de la provincia de Córdoba, una de las más ricas en prados, ganado y equipamiento industrial de la Argentina.
Por ahora, la balanza comercial sigue inclinándose a favor de Argentina y de las Administraciones provinciales y empresarios locales que han sabido aprovechar los vientos del norte petrolero. Por eso es que todos ellos confían en que este proceso de nacionalizaciones no afectará lo que ya tienen conquistado en terrenos agropecuarios.