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Publicado el viernes 26 de junio de 2009
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Informe de la firma Steria

El fraude bancario se dispara por la crisis

No todos los países europeos luchan por igual contra esta plaga

Delitos de cuello blancoÁngel Guzmán.– Interesante el estudio Delitos de cuello blanco en la industria financiera, elaborado por la firma de consultoría, integración de sistemas y servicios de outsourcing Steria. Esta consultora ha preguntado a las diez principales entidades financieras de 22 países europeos sobre sus preocupaciones para los próximos años. Y el 76% contesta que una de ellas es que están seguros de que el riesgo de fraude bancario crezca durante los próximos años. Para contrarrestarlo, sus responsables consideran que los mayores retos residirán en el ámbito de las tecnologías de la información y en determinadas áreas muy asociadas por su naturaleza al fraude, como las operaciones de pago.

Más allá de la simple encuesta, hay dos elementos que llaman la atención. Uno, que las medidas adoptadas por las entidades financieras para prevenir el fraude varían mucho de un país a otro, lo que muestra la diferente percepción que tienen de ese riesgo. Mientras que las entidades alemanas centran más su vigilancia contra el fraude en el tráfico de información privilegiada y la manipulación del mercado (71%), otros países europeos ponen el acento principalmente en medidas de prevención en las áreas de operaciones de pago (92%).

El otro elemento llamativo es que los bancos y los proveedores de servicios financieros no sólo temen los daños estrictamente económicos del fraude sino también, y sobre todo, los riesgos relacionados con su reputación en caso de que los intentos de estafa acaben teniendo éxito finalmente. "Ésta la razón por la que las entidades europeas emplean una amplia gama de métodos de lucha contra el fraude para garantizar de forma eficaz su seguridad·, señalan en Steria.

Pero este planteamiento tiene su intríngulis. Parece que lo importante en un fraude no es descubrirlo, o prevenir que no se produzca, sino que no se haga público. Sobre todo, si se trata de una estafa cometida por un empleado aprovechando errores en los controles internos, como pasó con Socie´té Générale y el broker Jerome Kiervel. Y por ese temor a perjudicar la reputación como entidad financiera segura, muchos desfalcos cometidos por empleados se solucionan entre bambalinas. Incluso en muchos casos no llegan a los tribunales. Se queda en un acuerdo privado: el empleado (o el directivo) se marcha. Aquí, paz, y después, gloria.

De acuerdo con las conclusiones del estudio de Steria, los enfoques más efectivos para prevenir el fraude en las entidades financieras son la separación de funciones (72%), el principio de doble autorización, por el que se exigen dos firmas y de esta forma un directivo tiene que informar de las operaciones a otro (68%) y la potenciación de la auditoría interna (65%). El estudio indica que las entidades financieras europeas afirman que con una combinación adecuada de metodologías rentables en términos de costes y bien conocidas como las mencionadas, se puede obtener una efectiva seguridad básica contra los riesgos.

"Dada la diversidad y complejidad de los datos que deben ser examinados, los sistemas de tecnología de la información son esenciales para las medianas y grandes instituciones. Casi tres cuartas partes de las instituciones declararon que utilizan soluciones basadas en tecnologías de la información para el seguimiento de sus transacciones", señala el informe de Steria. Sin embargo, la consultora advierte de que la mayoría de las instituciones (62%) actualiza irregularmente y en función de necesidades puntuales el catálogo de índices establecidos para su monitorización por las tecnologías de la información. La realización de actualizaciones más frecuentes son sólo abordadas por una minoría de entidades: el 5% de manera semanal, el 3% de forma mensual y el 13% cada trimestre. Y por ahí se puede colar el fraude.