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Publicado el viernes 26 de junio de 2009
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El centro operativo de la compañía que formen Iberia y British Airways estará en Madrid

British Airways rentabilizará la entrada de la Comunidad de Madrid en la gestión de Barajas

Las negociaciones para la fusión caminan a buen paso y culminarán en septiembre

Willie Walsh (British Airways) y Fernando Conte (Iberia)Marcos Celada.– Pese a la crisis general y del sector del transporte aéreo, Iberia y British Airways continúan haciendo sus deberes para llevar a buen puerto una fusión que estará lista para antes de fin de año. Nadie se atreve a dar fechas precisas pero casi todo el mundo da por seguro que la fusión de las dos aerolíneas estará lista en muy poco tiempo. Seguramente antes de septiembre. Los responsables de la compañía británica han comenzado a lograr resultados positivos en la negociación con los empleados de la compañía para reducir sus derechos por fondos de pensiones. Eso aliviará la carga financiera de la  británica que, según ha manifestado su consejero delegado, Willie Walsh, en sus últimas reuniones con trabajadores de British, la empresa podría entrar en suspensión de pagos si no hay acuerdos pronto.

El acuerdo interno fundamental es el de los fondos de pensiones y el cambio de acciones por salarios con los pilotos. El acuerdo externo absolutamente necesario para la compañía británica es la fusión con Iberia. Entre ambas empresas tienen ya pactadas dos de las premisas previas, La sede operativa estará en Madrid. La sede social estará fuera de España, probablemente en Londres. Queda por decidir la ecuación de canje, en la que, dadas las circunstancias actuales del negocio, lo más probable es que termine en alrededor del 55% para British y el 45% para Iberia en la sociedad resultante.

Ambas marcas continuarán luciendo sus emblemas en los aviones, pero utilizarán de forma recíproca las infraestructuras. De esta forma, British Airways podrá hacer uso de la T4 de Barajas, cuyo nivel de ocupación es muy bajo. Con ello Barajas será más rentable y será entonces cuando la Comunidad de Madrid dé públicamente la luz verde a su entrada en la gestión del aeropuerto madrileño. En las conversaciones entre la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, y el ministro de Fomento, José Blanco, el tema de la gestión compartida de Barajas ha sido uno de los temas que ninguna de ambas partes han manifestado haber tratado aunque han hablado de ello y muy en serio.

La posición oficial de la Comunidad de Madrid consiste en esperar al momento en el que la entrada en la gestión de Barajas compense la compra de una parte de la propiedad del aeropuerto. En el Ministerio de Fomento se mantiene que la gestión de los aeropuertos se irá cediendo cuando la sociedad pública propietaria, Aena, tenga preparadas las cifras de valoración de los aeródromos. Barajas vale menos con Iberia como único utilizador de la T4 que si esa nueva terminal es usada también como centro operativo europeo por British Airways. Pero el Gobierno central le va a mantener el precio a Esperanza Aguirre, de forma que su entrada en la gestión sea rentable.

El único temor del Gobierno sobre el anuncio de la fusión y sus detalles fundamentales es el de levantar reticencias sobre la salida de la sede social de la sociedad resultante de la fusión. Pero ya se está preparando la justificación. En un primer momento se pensó en un país neutral que curiosamente era Holanda y la elección se tomó por motivos meramente fiscales. Ahora British Airways no quiere sentirse humillada y después de ceder en la ecuación de canje y dejar la sede operativa de la compañía en Madrid, pide tener la sede social en Londres. Los beneficios para España son claros, puesto que ya se había renunciado a los impuestos recaudados por los beneficios de Iberia y ahora se gana por toda la actividad que genera el tener repleta la T4 de Barajas.

Para el futuro, además, la compañía resultante de la fusión puede utilizar también como base operativa para vuelos europeos la nueva terminal de El Prat de Barcelona. Con ello se lograría rentabilizar en parte la entrada de la Generalitat de Catalunya en la gestión de este aeropuerto que acaba de estrenar la nueva terminal T-1 con capacidad para absorber más vuelos de los que ahora ofrecen las compañías aéreas por la crisis en la que están inmersas.