Fernández Ordóñez reclama reducir el sector financiero para hacerlo más sólido
Fusión, liquidación o intervención
El gobernador del BdE propone que las entidades que reciban dinero público, "como poco, se fusionen"
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, volvió ayer al Congreso de los Diputados para exponer sus ideas sobre los tres aspectos de la vida sobre los que más le gusta opinar. Al menos en público. La reforma del sistema financiero, la política económica y la que considera necesaria reforma del mercado laboral. Ni en materia económica ni en el ámbito laboral añadió novedad alguna sobre lo dicho en ocasiones anteriores. Con todo si merece la pena destacar su nueva muestra de independencia respecto de las líneas directrices del Gobierno. En un momento en que el Gobierno ha iniciado la subida de impuestos y ha anunciado la posible subida de otros, él, Fernández Ordóñez, enfatiza que lo conveniente es rebajar el gasto. Nada nuevo, la verdad. Donde sí la hay es en su clara exigencia de que se reduzca el tamaño del sector financiero. En un breve encuentro con los medios de comunicación dijo textualmente: "no puede quedar el mismo número de instituciones. Lo que han hecho algunos países, pretender salvar a todas y cada una de las instituciones, a mi no me parece bueno, porque al final lo que tenemos que hacer es que las instituciones que queden es que sean sólidas". Fue su breve y contudente su declaración.
Su conclusión es clara. Un sistema financiero sólido exige menos instituciones. Esperemos que no quiera decir que haya menos competencia. Siempre tendremos a Bruselas. Para el gobernador, las ayudas deben ir acompañadas de una reestructuración profunda. La justificación dada por Fernández Ordóñez en su comparecencia ante la Comisión de Economía y Hacienda es el buen uso del dinero de los contribuyentes.
No fue hasta el final de su comparecencia, en el ya mencionado breve encuentro con los periodistas, cuando aclaró, en respuesta a una pregunta, que cuando habla de reestructuraciones se refiere "como poco" a fusiones. También puede haber absorciones u otros mecanismos que eviten soluciones "más brutales", como la liquidación o el cierre de una entidad. En cambio no quiso precisar más sobre el plan de salvamento bancario (Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria) y remitió la pregunta a la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda. Efectivamente, Elena Salgado podría añadir nuevos datos a las filtraciones ya realizadas en las últimas semanas.
El gobernador se inclina más con la posición mantenida hasta ahora por el lobby que pide que se obligue a fusionarse a las entidades que reciban ayudas públicas, mientras que los representantes de las cajas quieren más flexibilidad a la hora de emprender de la reestructuración general, incluidas las entidades que reciban ayudas públicas.
También discrepa con el presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás, al considerar que no se puede hablar de pérdidas del sistema financiero en su conjunto para 2010 y 2011. Para el gobernador, los efectos son distintos por instituciones. Lo dejó ahí. No sabemos si comparaba bancos y cajas indistintamente o sí marcaba una clara línea de separación.
Si que entiende que los resultados del sector continuarán a la baja afectados por el aumento de la morosidad, que no se ha acabado, según su exposición inicial, que puede consultarse en la web del Banco de España, y por el estrechamiento de márgenes derivados de la bajada de tipos de interés.
Ordóñez tuvo que escuchar numerosas críticas, además de las tradicionales del portavoz popular, que en esta ocasión estuvo mucho más moderado, las de los portavoces de los partidos nacionalistas. Estos volvieron a exigir que se mantengan las competencias autonómicas en materia de autorizaciones de fusiones de cajas.
La aclaración a partir de mañana.