Monitor del Seguro
El intercambio de cromos de Suez con La Caixa
Consorcio y Unespa apoyan la revitalización del crédito.- AIG sale de un lío y entra en otro.- El BCE vigila la salud de las aseguradoras.
A La Caixa le van los seguros porque ha visto que es un negocio que se complemente perfectamente con el suyo propio y que le puede acompañar a donde quiera que vaya, por eso ha decidido hace un gran grupo asegurador, integrado en su filial Criteria, que cotiza en Bolsa. De partida, la caja catalana cuenta en el sector seguros con Segur Caixa Holding, una de las principales aseguradoras españolas, que es de su total propiedad después de haber comprado hace un par de años su parte al antiguo grupo belga holandés Fortis, que en la actualidad no es ni sombra de lo que fue. Ahora le ha surgido a la caja catalana una nueva oportunidad -de momento truncada por falta de acuerdo en las conversaciones- para aumentar su cuota en el sector asegurador, con la posibilidad de tomar el control de Adeslas, compañía líder del seguro de asistencia sanitaria en España, a la que La Caixa lleva persiguiendo desde hace tiempo.
Esta oportunidad le ha venido por la proposición de un intercambio de acciones de Aguas de Barcelona (Agbar) por títulos de la aseguradora de salud. Concretamente, Suez, socio de La Caixa en Agbar, propone el intercambio de un 24% de la empresa de aguas española por el 55% de Adeslas, que está en poder de la propia compañía de aguas. Y en La Caixa se lo ha pensado muy seriamente, aunque ayer tuviera que aclarar a la CNMv que de momento no hay acuerdo. Pero eso no le resta lógica a la operación.
El importe del 24% de Agbar y del 55% de Adeslas es muy similar, por lo que sería prácticamente un trueque. El coste de cada una de estas operaciones superaría los 800 millones de euros.
A quien ha pillado completamente "in albis" ha sido al Gobierno catalán del socialista Montilla, que no ve con buenos ojos la operación, ya que Agbar es el primer operador privado en nuestro país de la gestión integral del agua, que está presente en todas las comunidades, Capta, transporta, potabiliza y distribuye agua para más de 13 millones de españoles. Y es que todo eso pasaría a depender de la compañía gala. Además está presente en varios países, como Reino Unido, China, Chile o México.
De llevarse a cabo la operación, Suez se haría con el 70% de Agbar, otro 20% seguiría en manos de La Caixa y el 10% restante es el que cotiza en bolsa. La caja catalana, por su parte, completaría un gran grupo asegurador, ya que actualmente es muy fuerte en vida y pensiones y está desarrollando a buen ritmo automóviles, y con el de salud de Adeslas tendría una importante presencia en prácticamente todos los ramos. Su facturación superaría los 4.000 millones.
Suez ha dado el visto bueno a la operación y ahora sólo falta que La Caixa se decida, con el permiso de Montilla, naturalmente.
El Consorcio y Unespa firman un convenio para apoyar la revitalización del crédito
El Consorcio de Compensación de Seguros y Unespa han firmado un convenio de reaseguro para el seguro del crédito con el objetivo de contribuir a revitalizar y fomentar las transacciones a crédito en el sector empresarial español, al que adherirán las entidades aseguradoras que operan en el ramo del seguro del crédito en los próximos días, pero con efectos 1 de enero de 2009.
Este acuerdo es una respuesta a la progresiva desaceleración de la economía internacional, que ha deteriorado la situación del crédito empresarial y ha incrementado el grado de morosidad de las empresas, lo que obligado al reaseguro internacional del seguro de crédito a revisar de forma muy estricta sus criterios de suscripción de riesgos y a restringir las coberturas ofrecidas, limitando, por tanto, la capacidad del mercado de seguros para prestar garantías a las transacciones.
La participación del Consorcio aporta al sector español una protección reaseguradora adicional que no representa un apoyo en forma de subvención, sino únicamente una medida transitoria que permitiría a las entidades aseguradoras disponer de su propia capacidad gestionándola a medio plazo. Además, también les proporciona protección para las eventuales pérdidas a corto plazo y les permitir atender al coste de esa protección, además de con las primas iniciales, si fuera necesario, a través de sus resultados posteriores.
Este acuerdo supone una intervención planteada con un efecto de neutralidad a medio plazo, tanto para la institución pública como para la industria aseguradora privada y, por tanto, no representa una injerencia en la dinámica del mercado reasegurador internacional, al que no se sustituye, sino que se complementa.
Nuevas ayudas públicas para aseguradoras estadounidenses Hartford y Lincoln recibirán 4.500 millones de dólares del Programa de Alivio de Activos en Problemas (TARP)
Mientras que algunos hablan de "brotes verdes" apuntando a que lo peor de la crisis ya ha pasado y empiezan a aparecer síntomas de recuperación de la economía, hay algunos sectores en determinados países que parece que todavía están en lo más profundo de la crisis sin ver la salida del tunal.
Ese, por ejemplo, es el caso del seguro en Estados Unidos, o más de bien de algunas de sus aseguradoras. A estas alturas hay entidades que todavía recurren al Programa de Alivio de Activos en Problemas (TARP) para poder mantenerse a flote. Este programa, que inicialmente fue diseñado para ayudar a los bancos, se extendió posteriormente a algunas aseguradoras.
Entre estas entidades figura la Hartford Financial Services Group, una aseguradora con casi dos siglos de antigüedad que va a recibir ayudas públicas por importe de 3.400 millones de dólares (unos 2.430 millones de euros) a través TARP y que, además, planea vender hasta 750 millones de dólares (536 millones de euros) en acciones. Y todo ello por culpa de sus malas inversiones.
Una semana antes, esta aseguradora había anunciado la retirada de su presidente a finales de año, al que de alguna manera se le culpa de los malos resultados obtenidos por la compañía. Concretamente, Hartford perdió el pasado año 2.750 millones de dólares (1.965 millones de euros) y eso que había conseguido que la aseguradora alemana Allianz le inyectara 2.500 millones de dólares (1.785 millones de euros) a cambio de un programa de compra de acciones.
Hartford pretende usar los fondos procedentes de la venta de acciones -750 millones de dólares que equivalen a un 17% del valor de mercado de la aseguradora- para propósitos corporativos generales, incluyendo posibles recompras de deuda.
Otra aseguradora estadounidense, no con tanta historia como la Hartford, pero también importante, la Lincoln Financial Group recibirá 950 millones de dólares (unos 680 millones de euros) del TARP y además espera captar otros 1.100 millones de dólares (785 millones de euros) por la venta de acciones y deuda. En concreto, la asegurdaora de Filadelfia venderá acciones propias por importe de 600 millones de dólares (430 millones de euros), que podrían ampliarse en un 15% si existe demanda suficiente, así como otros 500 millones de dólares (357 millones de euros) en deuda senior de la compañía.
Con todo ello, así como con el recorte de costes y dividendo y otras acciones previamente puestas en marcha por la entidad esperan que contribuya a fortalecer la posición de capital de la compañía.
AIG no sale de un lío y se mete en otro
Pero mientras que Hartford y Lincoln reciben esas ayudas del gobierno estadounidense, otra aseguradora que ya las recibió y por un importe muy superior (concretamente poo 182.000 millones de dólares), no sale de un lío para meterse en otros. Natturalmente que se trata de American International Group, más conocida como AIG. Esta aseguradora reclama a su ex consejero delegado, Maurice Greenberg, la nada despreciable suma de 4.300 millones de dólares (3.070 millones de euros) que considera que obtuvo ilegalmente con la venta de acciones.
Esta reclamación ya ha llegado a los tribunales, que ahora juzgan si efectivamente, como dice la empresa, Greenberg vendió acciones de AIG por 4.300 millones de dólares en 2005, año en el que el consejo de administración de la aseguradora le obligó a dejar su puesto. El acusado y sus abogados defienden la tesis de que las acciones vendidas eran propiedad de la firma Starr International, una empresa de inversión presidida por el ex consejero delegado, y que podían ser vendidos sin restricciones para invertirlos en otros negocios.
Además, Greenberg acusa a la aseguradora de mantener una colección de arte que pertenecía a esa firma de inversión, algo que niegan los actuales dirigentes de AIG.
Las que van como una moto son las filiales de europea y asiática de AIG. La primera, AIG Europe aumentó un 67% su beneficio antes de impuestos durante el ejercicio 2008, e incrementó las primas netas emitidas en un 17%. También ha aumentado la siniestralidad, "pero aun así nuestro resultado de suscripción ha crecido más de un 50%, hasta los 146 millones de euros", manifestó el presidente y consejero delegado de la aseguradora, Julio A. Portalatin, que también afirmó que "nuestro margen de solvencia se sitúa en un muy saludable 514%".
Y es que AIG Europe hizo sus deberes el pasado año para seguir creciendo en este ejercicio y en los siguientes. Por ese motivo llevó a cabo una ampliación de capital de 680 millones de euros, financiada en su totalidad de forma interna por las filiales de seguros de AIG, lo que permitirá una mayor retención de riesgos.
Salida a Bolsa de la filial asiática
En cuanto a la filial asiática, avanzan como estaban previstos los preparativos para su salida a bolsa. De momento AIG ha contratado a Morgan Stanley y Deutsche Bank como coordinadores globales de la Oferta Pública Inicial (OPI) de 5.000 millones de dólares de "la joya de las corona", que no es otra que su filial asiática, American International Group's Asian (AIA), que podría llegar a 10.000 millones, en función de la participación que se venda..
La elección de la entidad estadounidense era previsible, sobre todo si se tiene en cuenta que fue la que asesoró a la Reserva Federal (Fed) durante el rescate de la propia aseguradora. Por el contrario, sí que ha sido una gran sorpresa la elección del banco alemán, ya que se pensaba que ese papel estaba destinado a otra entidad estadounidense.
Esta operación, que tendrá lugar a finales de año o todo lo más a principios de 2010, tendrá lugar previsiblemente en Hong Kong y es vital para las intenciones de la aseguradora de devolver al Gobierno estadounidense los 100.000 millones de dólares en ayudas públicas que le debe.
Si esta operación tienen éxito, al siguiente podría ser la división de seguros de vida, American Life Insurance Company (Alico).
El BCE también vigila por la salud de las aseguradoras europeas
El Banco Central Europeo (BCE) no sólo se preocupa de la banca, sino que también lo hace de las aseguradoras. Eso al menos se desprende del último "Informe de Estabilidad Financiera" elaborado por esa institución, en el que además de señalar que los bancos de la zona euro podrían sufrir pérdidas adicionales hasta el próximo año por un importe de más de 200.000 millones de euros. Y más concretamente, señala que la exposición de la banca de la Eurozona a los "activos tóxicos" es de 158.170 millones de euros.
Respeto al seguro, la institución presidida por Jean Claude Trichet, no se fía de tanto brote verde como quieren ver los más optimistas y advierte de que existe el riesgo de que algunas de las principales amenazas que planean sobre el sistema financiero pudieran materializarse en el caso de que la crisis económica resulte más profunda y prolongada de lo que inicialmente estaba previsto.
El informe del BCE destaca, entre estas amenazas, el riesgo de que las aseguradoras de la Eurozona sufran en sus balances "tensiones significativas", así como que se produzcan más caídas en el precio de los activos en sectores más amplios y en combinación con una elevada volatilidad.
Para el BCE, "las turbulencias del mercado financiero y la ralentización de la actividad económica crearon una serie de desafíos para las aseguradoras y continúan haciéndolo", aunque considera que, en líneas generales, el sector cuenta con suficiente capacidad para absorber la potencial materialización de los riesgos a los que se enfrenta.
El informe termina con una recomendación del BCE a las aseguradoras para que reduzcan su exposición en inversiones, así como una mayor transparencia de las mismas y de los métodos contables utilizados, algo que debería, en su opinión, ser impulsado por los reguladores del sector.