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Publicado el martes 23 de junio de 2009
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LA PIPARRA

Sólo quedarán tres bancos y cinco cajas

Alberto Valverde.– Contaba ayer en Madrid el visitante Trichet que el saneamiento global del sistema financiero en los países de la Europa comunitaria se llevará por delante una media del 24% del PIB de algunos países elevando esta cifra al 29% en el caso de Estados Unidos. Un coste necesario e inevitable para poder salir de la crisis actual, que durará mucho más años que lo que algunos creen. Un veterano experto bancario, cuyo nombre no viene a cuento por razones de discreción, reflexionaba ante estas cifras con un pronóstico aventurado pero veraz y clarividente. En España, al final de este túnel, sólo quedarán tres bancos y cinco cajas de ahorro. El resto hay que fusionarlo o desmontarlo porque es ineficaz.

El sistema financiero español está tocado y no ha sido precisamente por las hipotecas subprime. Los bancos y cajas españolas no las necesitaban. Disponían de otros instrumentos financieros e inversiones más rentables pero tan arriesgados como aquéllas. Ahora, cuando esos instrumentos han desaparecido y no quedan promotores ni hipotecados que financiar, llega la hora del ajuste. Afortunadamente, la revolución informática permitirá la transición hacia un nuevo modelo mucho más concentrado que, con los fondos públicos necesarios convenientemente facilitados (habrá que potenciar aún más el ICO e incorporar a su organización mucho cerebro bancario prejubilado), saldrá de la crisis paulatinamente. Y la salida será gradual sólo por el factor empleo, que de otra manera sería mucho más acelerada aunque también más dolorosa.

En la banca española -y más en las cajas- ha fallado el sistema de evaluación de riesgo. Muchos departamentos han sido diezmados en la pequeña y mediana banca, sobre todo en las cajas, porque había tanta competencia para colocar entre los clientes el exceso de liquidez que muchas entidades se fiaban de las evaluaciones de sus hermanos mayores que eran los primeros que concedían créditos con ni siquiera mirar sus ficheros. El resultado es que se han concendido créditos sólo para cumplir objetivos y sin realmente analizar el riesgo. Y así ha llegado la mora.

De la misma manera que antes se ha descuidado el riesgo, el sistema carece ahora de la estructura suficiente para evaluar la mora y garantizar el cobro. Se ha perdido el sentido de la banca tradicional y ahora son muchas empresas externas, repletas de abogados, los que realizan esa función. La verdad es que no dan a basto. Tampoco lo hacen los tribunales. Es un factor que agrava si cabe más la crisis.

La necesidad de la reestructuración y del rescate público es innegable. Pero el final del túnel se ve lejos, sobre todo por motivos políticos y sociales. Ni se puede enviar al personal sobrante al paro de golpe ni los políticos se van a dejar que se les prive de su poder, sobre todo en las cajas. Unas cajas que han perdido sy razón de ser inicial y se han convertido en bancos. Eso sí, malos.

Pero ello no variará el pronóstico. Quedarán tres bancos (el tercero lo eligen Uds.) y cinco cajas, una en Cataluña, otra en Madrid, quizá alguna en el Mediterráneo/Andalucía, la vasca y....poco más. Pero parta entonces seremos todos más pobres y ...quizá hasta calvos.

¿Tendrá el entorno de Miguel Sebastián una reflexión parecida a ésta en su mesa? A mí me parece que sí.