Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el martes 23 de junio de 2009
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

Trichet muestra su desconocimiento del sistema laboral español   

José Hervás.– El Presidente del Banco Central Europeo, el funcionario mejor pagado de la Unión Europea, se ha puesto claramente del lado de los empresarios españoles en su reivindicación de abaratar el despido. Quienes lo conocen desde su época de Director General del Tesoro francés, recuerdan que no sólo no ha sido nunca un ‘izquierdoso peligroso', sino que más bien se había distinguido por su conservadurismo de Estado. Es decir, un típico alto funcionario francés. Pero se le ha olvidado. El resto de las ideas las ha repetido ya muchas veces. Nada nuevo bajo el sol. Con todo, conviene leerse su intervención y oír sus respuestas antes de opinar sobre lo que dijo ayer. De nuevo se ponen en su boca cosas que no dijo. Y se olvidan otras que sí dijo, sobre todo sobre el mercado laboral español.

Y lo que es peor. Pese al desconocimiento que admite tener de la realidad del mercado laboral español cuando se habla con él en privado, ayer quiso echarle una mano al Gobernador del Banco de España, que se encuentra más bien aislado frente al  Gobierno. Trichet ha admitido desconocer que en España a un trabajador se le puede contratar por horas, días, semanas, meses, trimestres y así hasta el contrato indefinido. Y desconoce que el presidente de la patronal, que se sentó a escasos metros en su mesa del Hotel Ritz, debe varios de los salarios a sus trabajadores. En su entorno aseguran que en Francia no sería posible que un empresario no permita en la práctica a sus empleados sindicarse, como hace Díaz Ferrán en algunas de sus empresas de una u otra forma, y que no hubiera una revuelta social. Pese a eso quiere abaratar todavía más el despido.

Después de sus manifestaciones de ayer sobre facilitar el despido, algunos tricheristas trataban de explicar que está muy afectado desde que hace unos quince días una parte de los funcionarios del BCE le declararan la primera huelga de la historia de la institución.

Tras la huelga, convocada por los trabajadores por discrepancias por el que consideran injusto sistema de jubilaciones, subyacen problemas de diálogo entre los trabajadores y los dirigentes del BCE. El líder de IPSO, el sindicato que le convocó la huelga, explica que tienen a un presidente que habla mucho, pero que no lo hace con los trabajadores, por lo que le pedía una conversación como representante sindical. ¿Qué valor pueden tener las declaraciones del presidente del BCE en Madrid? Quizás poco más que el de su intento de quedar bien. ¿Cómo puede decir esto el Gobernador del Banco Central Europeo, con la información que se le supone, cuando es el 35 por ciento de media más barato que en Francia o Alemania?

Fue una sorpresa. Sobre su mesa están los informes de los juristas, expertos en derecho laboral, que destacan que el estatuto del Banco Central Europeo plantea un problema en materia de derecho de trabajo. Como institución supranacional no obedece a ninguna legislación nacional. Es el Consejo de Gobierno el que establece las condiciones para ser contratado y al mismo tiempo se encarga de hacerlas cumplir. Permite demasiada discrecionalidad a la hora de aplicar la norma.

Los empleados del Banco, que no son funcionarios, mantienen una débil relación laboral con su empleador. El comité de representantes de los trabajadores no tiene derecho a ser consultado, ni derecho a la negociación colectiva. Lo que sí tienen los representantes de los trabajadores de la Comisión o del Consejo. La verdad es que el BCE ha acabado por la vía de los hechos con los derechos de los trabajadores europeos sin mover una ceja. No es el modelo que queremos, señor Trichet.