LA PIPARRA
ACS necesita `calentar´ Iberdrola para salirse con la suya
Qué insistencia, Dios mío. Ayer, vete tú a saber exactamente por qué, ACS envió un nuevo comunicado a la CNMV 're-insistiendo' en que quiere elevar del 12,6% al 20% su participación en Iberdrola. La verdad es que no se explica el motivo de tanto hecho relevante al respecto, a menos que alguien se lo esté exigiendo. Probablemente es así, aunque seguro que no es sólo el organismo supervisor, que ya lo sabe, sino los bancos acreedores, que también, pero que necesitan mas seguridades jurídicas, además de la propia Iberdrola. Porque vamos a ver, las cuentas de Florentino no salen, por mucho que las explique.
ACS tiene adquirido un 7% de Iberdrola, que a los precios actuales vale casi 3.000 millones de euros. De ellos, dos mil proceden de financiación bancaria pura y el resto sale de la caja de la constructora. El precio medio de adquisición ha estado en torno a unos 8,50 euros por título, quizá algo más. Es decir, que al cierre de ayer, pierde casi dos euros por título adquirido. Más o menos, unos 800 millones de euros. Obviamente, a ACS le han pedido que ponga dinero adicional como garantía adicional, lo que ha hecho con una serie de activos e incluso con participaciones personales de Florentino, que en esta batalla va más por libre que en otras de ACS, como fue la compra de Fenosa al Santander. Es decir, que no cuenta con el respaldo total de sus socios, los March y los Albertos.
Pero es que, además, ACS tiene opciones de compra (equity swaps) por otro 5,2% del capital de Iberdrola y, al parecer, fueron renovados a un precio de cotizacion de seis euros hace unos meses, cuando la referencia del precio de adquisición era de casi nueve. ACS tiene acumulada en estos futuros una pérdida contable de mas de 500 millones de euros, que está cubierta por las garantías adicionales a la que nos referiamos antes.
Una fuente segura de capitalmadrid aseguraba hace unos meses que muy probablemente AC tiene apalabrada la compra de otro 5% de Iberdrola con un banco de inversión extranjero, probablemente de nombre francés, que ya lo ha retirado del mercado. Pero la constructora no puede aflorar tal compromiso de compra porque los acreedores de ACS le exigirían que lo aportase como prenda adicional.
Aquí es precisamene donde está el problemade ACS. Tiene que mantener en vilo al mercado para que la acción suba, por lo menos hasta un mínimo de nueve euros por título. Pero Florentino no lo consigue porque, aún con la experiencia a su favor del caso Fenosa, tiene enfrente demasiadas adversidades. Una de ellas es Ignacio Galán, que se encarga de chafarle la estrategia, por muy cambiante que sea ésta. De ahi la amenaza de ampliar capital y asi diluir la participacion de la constructora.
Y la otra es el propio mercado, que no está por la labor de acompañar a Pérez en la aventura. Será seguramente porque hay muchos inversores institucionales necesitados de vender, como es el caso de las cajas de ahorro, o quizá será porque a medida que la acción sube, los cazagangas a gran escala se salen, sabedores de que podrán entrar a un precio más bajo cuando Florentino y ACS se queden sin dinero disponible para comprar.