Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el martes 2 de junio de 2009
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

LA PIPARRA

Las empresas hacen caja, cuando pueden

M.L.– Lo ha hecho el Banco Santander con su participación en Cepsa y también ACS con Unión Fenosa. Lo intenta la intervenida CCM con el 13,5% que tiene en la atribulada Isolux de Luis Delso, un intercambio de títulos a cambio de créditos casi privilegiados (Por cierto, ¿terminará Hernández Moltó en una filial de Isolux?). Y lo ponen en práctica Gas Natural e Iberdrola, con sus participaciones en Enagas y en Gamesa. La urgencia es hacer caja y reducir la deuda, sobre todo cuando se anticipa a medio plazo un encarecimiento de la misma ante nuevas y previsibles dificultades de liquidez.

El mercado financiero no está para trotes ni las empresas pueden abarcar todos los negocios, como antes. Ahora de lo que se trata es de centrarse en el "core business", el centro estratégico del negocio. El Banco de España lleva alertando años a los bancos y les reclama que se dejen de aventuras empresariales. Es el más puro estilo de Mariano Rubio, el gobernador desaparecido que pese a Pedro J. y su escuela periodística sentó las bases para lo que ha sido todo un saber en el mundo bancario y financiero español.

Hasta que llegó, se supone, Zapatero a la Moncloa y trató de tapar -eso sí, con el consentimiento de un Ministerio de Economía que descuidó sus responsabilidades del control sobre el Banco de España- las alegres inversiones y la política de concesión de créditos de muchos cajeros nombrados a dedo por los partidos políticos. Ahí está el ejemplo palpable de la caja castellano manchega.

Nada que objetar, sin embargo, al hecho de que ahora muchas empresas, vigiladas en extremo por la banca acreedora, traten de hacer caja. El dinero, como dice Pepe Hervás en estas mismas páginas, está más caro de lo que el BCE pretende cuando presta al 1%. Que se lo digan a los sufridos hipotecados españoles, que en el mes de marzo -mes en el que se concedieron un 50% más hipotecas que el número de casas vendidas, según las organizaciones de consumo- tuvieron que renegociar su deuda para evitar que los bancos y cajas se quedaran con ellas, algo que ni siquiera conviene a las propias entidades.