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Publicado el viernes 19 de junio de 2009
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Monitor Ibérico

Las empresas españolas ACS y Sacyr tendrán que esperar para conocer la decisión final

El clima electoral en Portugal aplaza la adjudicación de los tramos lusos del AVE Madrid-Lisboa

Será el próximo Gobierno luso el que adopte la decisión después de los comicios previstos para después del verano

AVE a PortugalJosé Alves.– De ser una "prioridad política y estratégica" para el Gobierno socialista presidido por José Sócrates, la construcción del AVE Lisboa-Madrid, Lisboa-Oporto y Oporto-Vigo, ha pasado a ser una cuestión aplazada "sine die", al menos hasta que la economía y las finanzas lusas vuelvan a la normalidad. La decisión afecta directamente a las constructoras y concesionarias españolas Sacyr y ACS, que participan en los consorcios finalistas que disputan la construcción del tramo luso del AVE hasta la frontera española. La lucha por el poder, entre el Partido Socialista (PS) y el Partido Social Demócrata (PSD), que se verán las caras después del verano (legislativas), podría provocar también el aplazamiento de la construcción de otras infraestructuras, como una decena de autopistas, de las cuales siete han sido adjudicadas ya a grupos lusos y españoles.

El Jefe del Estado Aníbal Cavaco Silva (PSD), muy crítico con las grandes obras publicas del régimen socialista, reclama "una visión estratégica a medio y a largo plazo, para que no se vea afectada por los calendarios electorales".

Fue la derrota del PS y la victoria del PSD en las elecciones para el Parlamento Europeo lo que ha llevado al gobierno de José Sócrates a aplazar "sine die" la primera adjudicación del AVE: la construcción del tramo Poceirão-Caia (176 kilómetros) que tras las "Best Final Offer" (BAFO) presentadas por los consorcios finalistas Elos y Altavia estaba prevista para antes de final del mes. Iridium y Dragados (ACS) tienen una participación significativa en el consorcio Elos liderado por Brisa y Soares da Costa, mientras que Somague (100% Sacyr) es un elemento clave del consorcio Altavia, dirigido por Mota-Engil.

Elos puso la barra en 1.359 millones de euros, frente a los 1.334 millones que pide Altavia. La diferencia principal entre las dos ofertas, está en los costes de mantenimiento durante los 40 años de concesión: 720 millones de euros (18 millones/año), según Altavia,  frente a los 488 millones (12,2 millones/año) calculados por Elos. Nadie sabe cual de las dos propuestas tenía los favores del gobierno socialista, pero eso ya no tiene gran importancia: será el próximo gobierno quien tendrá que tomar la decisión, relativa no solo a la adjudicación del tramo Poceirão-Caia, pero igualmente a la realización del conjunto del proyecto del AVE Lisboa-Madrid.

Un proyecto que según el calendario fijado entre los dos países tendría que estar concluido en el 2013, que es la fecha prevista para la llegada del AVE luso a la frontera española, mientras que la llegada del AVE español a Badajoz esta prevista para 2010/2011. Pero el panorama puede cambiar drásticamente después de las elecciones: la líder social-demócrata Manuela Ferreira Leite, avisa que en el caso de que el PSD llegue al poder, lo primero que haría seria estudiar a fondo los costes/beneficios del "proyecto nacional del  AVE".

Y según los "expertos" del PSD, "es imposible que el AVE Lisboa-Madrid venga a ser rentable", con lo cual el futuro del proyecto tendría que ser puesto en términos distintos, políticos e estratégicos. Lo cierto es que para la ex-"dama de hierro" de las Finanzas lusas en el gobierno de Durão Barroso, lo que el país necesita ahora, antes de lanzarse en las grandes obras públicas programadas por los socialistas, con una inversión total de 40.000 millones de euros, es salir de la crisis. Nada más que el proyecto del AVE tiene un coste previsto de 8.000 millones de euros, de los cuales 4.500 millones para la línea Lisboa-Oporto.

Tras la adjudicación del tramo del TGV Poceirão-Caia, el gobierno socialista tenía también previsto adjudicar los próximos meses la construcción del tramo Lisboa-Poceirao (34 kilometros, incluyendo la construcción de un nuevo puente ferroviario y rodoviario sobre el río Tajo). Los consorcios Elos y Altavia ya anunciaron que participarán en el concurso. Y aunque la adjudicación haya sido aplazada, el gobierno mantiene el plazo previsto para  la presentación de las ofertas, que termina el 27 de julio. Según los expertos, el coste de la obra podría alcanzar los 2.000 millones de euros. Pero frente à las criticas del PSD, el ministro de las Obras Publicas Mario Lino avisa que el abandono del proyecto del AVE tendría unos costes importantes para el país, que quedaría cortado de la rede de alta velocidad europea y tendría que devolver a Bruxelas mas de 1.300 millones de euros de fondos comunitarios.

Mario Lino recuerda, además, que el Estado solo costeara el 30% de la construcción del AVE, frente a une participación comunitaria del 19%, y los 46% restantes saldrán del  "cash flow" generado por la explotación de la rede. El gobierno de Sócrates calcula igualmente que en un plazo de 30 anos, la construcción y la explotación del AVE crearon 56.000 empleos y aportaran 120.000 millones de euros al PIB.

No es solo el proyecto del AVE que se ve amenazado por la probable perdida de la actual mayoría absoluta del PS y la eventual llegada del PSD al poder. Lo mismo ocurre con otras grandes obras igualmente polémicas, como el nuevo  aeropuerto internacional de Lisboa programado para 2017 en Alcochete, y una  decena de nuevas autopistas. "Si no hay tráfago suficiente, el beneficio de las nuevas infraestructuras previstas será cero", avisa Cavaco Silva, en sintonía no solo con el PSD, pero también con el Tribunal de Cuentas, lo cual reprocha al gobierno socialista la ausencia de estudios sobre la tasa de utilización de las infraestructuras, la relación coste-beneficio, el impacto económico, etc.. Son las nuevas autopistas - siete fueran adjudicadas a constructoras y concesionarias lusas y igualmente a españolas como Sacyr y FCC -  que concentran las mayores criticas: solo una de las diez programadas tendrá una densidad de tráfago suficiente para garantizar su rentabilidad (10.000/12.000 vehículos/día), y los expertos recuerdan que los portugueses ya tienen uno de los ratios mas elevado de kilometros de autopistas/población. Además, pese a ser un país aún relativamente pobre, y con una deuda exterior que representa ya el 100% del PIB, Portugal solo construye prácticamente autopistas "cinco estrellas",  y que son un 60% mas caras, por ejemplo, que las "autovías" españolas.