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Publicado el jueves 18 de junio de 2009
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La Caixa sólo se plantea nuevas adquisiciones en el extranjero


M.Á.V.- "No vamos a entrar en esas operaciones". Así contesta Juan María Nin, director general de La Caixa, cuando CapitalMadrid le pregunta si va a participar en el rescate de otras entidades financieras. "Tajantemente, no". Es la respuesta a otro periodista que le pregunta si ha recibido alguna sugerencia de la Generalitat para que se fusione con otra entidad de ahorro catalana. Nin no ve riesgo sistémico en la banca española, aunque sí en entidades individuales. "Si desaparece la burbuja, también desaparecerá la parte del sistema financiero que ha vivido prácticamente de financiar la burbuja", señala.

No se trata de egoísmo o de insolidaridad, sino de que La Caixa no tiene interés alguno en adquirir o fusionarse con otras entidades financieras en España, debido a que cuenta ya con 5.600 oficinas y una cuota de mercado más que suficiente (son líderes en banca minorista). Más claro. En el mercado español no necesita más dimensión.

Por eso, "la expansión internacional es nuestra prioridad", señala Nin. Todas las inversiones de La Caixa se harán fuera de España. Pero eso no significa que renuncie en España a incrementar su cuota de mercado, pero lo hace basado en el crecimiento orgánico. "Queremos ganar cuota, cuando otros la están perdiendo", señala el director general de La Caixa. Por ejemplo, la primera caja de ahorros de España ha captado 170.000 domiciliaciones de nóminas en campañas comerciales basadas en regalos. Ahora está en la captación de seguros y de depósitos, mientras potencia la banca a través del teléfono móvil.

Nin cree que la banca debe afrontar la caída de los volúmenes de negocio, la mayor presión sobre los márgenes por el incremento de la competencia por el plazo y unos tipos de interés bajos, una mayor prima de riesgo, el aumento de la morosidad (aunque el sistema podría absorber un volumen de morosos de hasta el 15% manteniendo una ratio de cobertura del 50%) y el cambio de estructura del negocio financiero, con menos crédito hipotecario y menos promoción inmobiliaria. Y para eso debe reducir sus costes de explotación: "Para que el margen ordinario cubra los gastos de explotación y los costes del riesgo y del capital, se estima necesaria una reducción de los gastos de explotación del sector de entre el 20% y el 25%, entre 6.000 millones y 7.500 millones de euros)", afirmó en el curso de la Apie en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

Para que la banca pueda mantener sus rentabilidades históricas (ROE, sobre sus recursos propios), si no hay reducción de costes, debería aumentar el margen ordinario el 8% o incrementar el volumen de negocio el 20%, según el análisis de Nin. El director general de La Caixa, que no ve riesgo sistémico de capital ("hay suficiente capacidad de resistencia", con un exceso de capital de 40.000 millones y un stock de provisiones de 44.000 millones) ni de liquidez (están cubiertas las necesidades de 112.000 millones hasta el año 2010), pronostica que la capacidad de generar beneficio recurrente entre 2009 y 2011 será un 30% menor que en 2008.

Nin avisa de las nuevas oleadas de morosidad, tras digerir la primera, que afectó a los promotores inmobiliarios: la de los particulares por el incremento del paro y que "es peor que la primera porque afecta al consumo", aunque se verá aliviada por la bajada de tipos. Y la tercera, "que todavía no se ha mostrado con toda su intensidad", tiene como protagonista a las pymes.

Y, de paso, Nin, culé convicto y confeso, da un toquecito a Caja Madrid a cuenta del crédito para financiar el fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid: "La Caixa no hace operaciones de este tipo".

Si La Caixa no entra en rescatar entidades en crisis, Bancaja "no tiene ningún problema en fusionarse con una caja de otra comunidad autónoma". Es más, esa opción "es más interesante que una fusión con la CAM, no genera redundancia ni concentración de riesgos en la Comunidad Valenciana". Su presidente, José Luis Olivas, asegura que una fusión con una caja de fuera no tendría el veto de la Generalitat valenciana. "Bancaja no necesita una fusión, pero si surge una oportunidad y los números salen, la haremos", señala Olivas.

 

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