Elena Salgado, ministra de Economía y Hacienda, desvela aspectos del plan financiero del Gobierno
El Banco de España podrá imponer fusiones de cajas de diferentes autonomías
El Fondo de Rescate comprará cuotas participativas con derechos políticos en cajas que necesiten reforzar capital
Por fin se deshojó la margarita del Fondo de Rescate o de Reestructuración de la Banca en España. Aunque no del todo, porque la vicepresidente segundo del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, no desveló todos los detalles del plan en aras de lograr "el máximo consenso" de los grupos parlamentarios y de los "agentes privados". Es decir, de las entidades afectadas, bancos y cajas. Después de mes y medio de contactos, Salgado quiere llevar la norma al Consejo de Ministros antes de que finalice este mes, aunque "no hay ninguna urgencia inmediata" que obligue a aprobarla cuanto antes. De entrada, el Gobierno se reserva el derecho de imponer fusiones de cajas de diferentes autonomías (ya no habrá más casos como la resistencia de Unicaja a hacerse cargo de la CCM, forzando la intervención del Banco de España) y, al mismo tiempo, el Gobierno podrá compensar en las cajas el poder autonómico con la adquisición de cuotas participativas con derechos políticos.
Elena Salgado hablaba en el curso sobre Banca organizado por la APIE en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo UIMP), en Santander. Y desde el primer momento fue al grano. El punto de partida es, según la ministra, que "España es el país que menos recursos ha tenido que poner para la banca", que ésta debe estar "en condiciones de afrontar el crecimiento del crédito cuando se produzca la recuperación" y, sobre todo, que "una crisis como la que vivimos no puede volver a presentarse". Junto a esto, Salgado dejó claro que el Gobierno no tiene "un dibujo previo de cómo debe quedar el mapa bancario en España, son las entidades las que deben tomar sus decisiones", Y que, aunque no hay ninguna entidad que necesite ahora un rescate, 2010 será "un año muy difícil y nuestra obligación es prevenir que no haya entidades con problemas graves". Salgado reconoce que "es más fácil que los problemas surjan en una caja que en un banco"-
Dicho esto, el plan de rescate contempla tres fases en una entidad con problemas. La primera es la solución privada, "lo ideal", siempre que una entidad solvente absorba a una que tiene problemas o que compre activos de ésta. La segunda fase corresponde a los Fondos de Garantía, que sólo actuarán "si la entidad no es solvente" y que lo harán para que, mediante la correspondiente reestructuración, vuelva a serlo. La tercera fase es "la última opción". Si no son viables las dos primeras, actuará el Fondo de Reestructuración, financiado mediante una aportación del Estado y otra de los fondos de garantía. Su comisión gestora será nombrada por el Ministerio de Economía y Hacienda a propuesta del Banco de España y de los fondos de garantía (donde están las entidades y el supervisor).
La aparición del Fondo de Reestructuración supone la sustitución del consejo y de los gestores de la entidad rescatada, un plan de viabilidad a medio y largo plazo, financiación y liquidez que culmine en una fusión o en un traspaso total o parcial de activos. El Fondo tendrá instrumentos "de manera excepcional y transitoria", y podrá emitir títulos siempre con un compromiso de recompra "razonable, lo antes posible". El plazo de ese compromiso de recompra se está negociando todavía con el PP y con las entidades.
En el caso de las cajas, serán cuotas participativas con derechos políticos. Pero además el Banco de España podrá imponer fusiones entre entidades de diferentes autonomías, ya que en estos casos se suspendería la Ley de Cajas y quedaría invalidado el derecho de veto de las Comunidades Autónomas.
El Fondo contará con unos recursos iniciales de 9.000 millones de euros que podrán incrementarse a través de la emisión de deuda con garantía del Estado, Estas ayudan llegarán a las entidades que lo precisen de manera "rápida" y "efectiva" y de manera transparente y sin coste para el contribuyente. Además, se justifican únicamente por la dificultad de las entidades de aumentar sus recursos propios. Se aportarán recursos para reforzar la solvencia de las entidades en dificultades, pero a costa de los Presupuestos Generales del Estado, con lo que no tendrá repercusión en el déficit público. Y esos recursos serán recuperados "porque el Estado no tiene ninguna voluntad de permanencia en las entidades financieras que reestructure".
La vicepresidenta segunda añadió que se producirá una intervención sólo cuando "no deteriore la estabilidad del sistema financiero" en España.
Así que bancos y cajas ya tienen la hoja de ruta. Y también las comunidades autónomas, que no podrán ejercer su derecho de veto a fusiones de cajas ni presionar al supervisor para que la entidad rescatada no caiga en manos ajenas. El Banco de España es claramente el ganador del pulso, ya que tendrá las manos libres prácticamente para todo si una entidad financiera no es rescatada por sus colegas.