Monitor de la Construcción
El espejismo de la evolución del paro y de los afiliados
La evolución del paro registrado y de la afiliación a la Seguridad Social en la economía nacional a mayo, con cifras que muestran una leve ralentización del primero y un crecimiento moderado de la segunda, está siendo -como de costumbre- objeto de interpretaciones diametralmente opuestas. El Gobierno saca pecho y quiere trasmitir su convencimiento de que la feroz pérdida de empleos de nuestra economía comienza a remitir y que comenzamos a salir del pozo, a pesar de que España ostenta el dudoso honor -con datos acumulados a mayo- de ser el país comunitario con mayor tasa de desempleo, con un nada edificante 40% del desempleo total de la UE.
Otras voces desde todos los ámbitos de la sociedad alertan de que esta ralentización es coyuntural e, incluso, que los datos hechos públicos son poco fiables ya que no se tiene en cuenta ni la tan mentada desestacionalización del dato, ni los parados reales sustraídos de la cifra final por mor de "estar incursos en formación", ni el efecto transitorio del Fondo de Inversión Local de los famosos 8.000 millones y, sobre todo, no contempla el escenario que dibuja la evolución de la tasa interanual de ambas magnitudes que, en lo que respecta a la construcción, mantienen la duda sobre si estamos atisbando la salida de la crisis o lo de mayo es solo un espejismo momentáneo.
Para el sector de la construcción, los datos muestran que el continuado y creciente descenso del número de ocupados que venía produciéndose en los últimos meses pudiera estar ralentizándose. Con un poco más del 10% del total de afiliados a la Seguridad Social, el sector ha perdido en mayo "sólo" 1.201 afiliados, y si se desglosa el dato por regímenes y se compara con el mes anterior, se observa que el régimen general -el de mayor número de afiliados- ha recuperado 4.881 afiliados. Pero en términos interanuales el número de afiliados de la construcción a este Régimen General ha caído un -28,3% y el de trabajadores autónomos, un -15,9%. Y en cualquier caso hay que subrayar que tampoco es para echar las campanas al vuelo, porque si se siguieran sosteniendo mes tras mes caídas cada uno de ellos más abultada que el anterior, tampoco podría durar demasiado esa tendencia; nos quedaríamos sin empleados que contar en unos meses por extinción pura y dura del sector.
Por su parte, el paro total registrado a finales de mayo -sólo los inscritos en las oficinas del Servicio Público de Empleo- se redujo un 0,7% lo que, de momento, rompe el continuado incremento de esta magnitud que venía produciéndose desde 2008. Esta reducción afectó a todos los sectores incluyendo el de la construcción y exceptuando al de desempleados sin empleo anterior, que sube un 4%. El dato más destacable del mes de mayo ha sido el del paro en el sector de la construcción, en el que se ha producido una disminución del 2,2% sobre el registrado el mes anterior.
Este dato, que es esperanzador, hay que ponerlo sin embargo en una cierta cuarentena porque la cifra absoluta de trabajadores en paro en el sector de la construcción a mayo de este año representa nada menos que un 78,5% más que la cifra registrada en mayo de 2008, caída singular y difícil de recuperar a medio plazo o en un futuro próximo. Por lo tanto aún es pronto para calificar como tendencial esta leve disminución y para esperar con fundamento que sea el inicio de la superación de la penosa situación en que se encuentra la actividad constructora en cuanto a empleo, aunque haya que subrayar que representa el primer paso positivo en mucho tiempo frente a la fuerte destrucción de empleo experimentada por el sector en el último año.
La prudencia debería ser factor esencial de las diferentes interpretaciones -sean políticas o técnicas- hasta que en próximos meses se consolide la tendencia apuntada en mayo o por el contrario, se muestre que era un "rebote" sin relevancia en la tendencia general. Porque hay otros datos que de momento refuerzan los argumentos de quienes creen que las últimas cifras de paro son poco menos que un espejismo.
Son, en primer lugar, la negativa evolución de empleo en el primer cuatrimestre del año, porque el número de solicitudes de prestaciones por desempleo a nivel nacional registradas en abril supusieron un 51,6% más que en el mismo mes del año anterior. En segundo lugar, la evolución de los gastos totales en que incurre el Estado por prestaciones de desempleo; en abril estos gastos superaron en un 72,2% los del mismo mes de 2008 y el gasto medio mensual por beneficiario -incluyendo las cotizaciones a la Seguridad Social y excluyendo el subsidio agrario de Extremadura y Andalucía- ha aumentado en el mismo período un 40,7%.
Para la construcción el dato de mayo supone un respiro -no debería haber sido de otro modo dada la inyección y las exigencias de contratación de empleo intensivo que supone el plan municipal de los 8.000 millones- pero el futuro sigue siendo muy incierto. Como reflexiona Eduardo Martínez, del IESE, a finales del 2009 la contribución al PIB del sector de la vivienda será un 30% de lo que era antes de la crisis, es decir, en lugar de que contribuya al PIB con un 8/9%, lo hará un 3% y se habrán perdido 5 puntos del PIB solo por ese concepto. Siendo el subsector de la edificación intensivo en mano de obra, con esta expectativa de pérdida de actividad tan abultada el mantenimiento del actual empleo y no digamos de la hipotética nueva contratación en el próximo futuro es poco menos que una entelequia.
Así que continuará habiendo un muy alto número de parados en el sector constructor y el gasto en prestaciones de desempleo continuará creciendo de modo que, de continuar a este ritmo, llegaría a ser insostenible para nuestra ya debilitada economía productiva. Y dejará de nuevo en evidencia al Gobierno que, hace unos días, manifestaba tan campante, a través de la ministra Salgado, que "estamos ya creando empleo". Hay gente que tiene fe, no cabe duda pero, a poco que se sepa sumar y restar, no va a ser suficiente.